RENOVACIÓN GENERACIONAL

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Los gobiernos -que con ayuda de la voracidad de la banca y de los
especuladores inmobiliarios nos han metido en esta crisis brutal- dicen: “es
necesaria la renovación generacional en materia laboral, crear empleo para una
juventud cada vez mejor formada”. Pero, en tanto, toman medidas legislativas
para alargar la edad de jubilación de los que tienen empleo, así como la
jornada de trabajo, al tiempo que acortan los días de disfrute vacacional y
dificultan los permisos remunerados por motivos de salud y atención familiar.
Es decir, se procura estrujar a los que tienen empleo en detrimento de la
incorporación al mercado de los que no lo tienen.

Por si fueran poco estas medidas de recortes en las posibilidades de
trabajo, las propias administraciones públicas cercenan drásticamente su oferta,
que en el caso español es de “una por cada diez jubilaciones”. Con ello, la
pérdida de eficacia del sistema público, de atención en todos los aspectos de
lo que llamábamos “Estado del Bienestar” (educación, sanidad, servicios
sociales, infraestructura, cultura, ocio…), da paso al “sálvese quien pueda” en
forma de privatizaciones e “invitación” a que cada uno busque privadamente la
atención de sus necesidades, pagándola por su cuenta.

Y esta privatización, claro, conduce al modelo laboral por todos
conocidos: acuerdos en precario, contratos-basura, intermitentes, reducidos,
sin fijeza o garantía, que propician una “renovación generacional” no para dar
oportunidades a esa juventud tan bien formada y capaz que se ha ido generando
con unos recursos públicos que ahora se destruyen, sino para poder “usar” esta
mano de obra nueva sin los gravámenes de la anterior (con sus derechos
adquiridos y los pluses de antigüedad, escalafón, etc.).

Y así, llegamos a lo que es el ideal de esos responsables
intencionados de la crisis (los especuladores de la banca, los negocios, y sus
comparsas políticos): trabajadores con jornadas de trabajo más dilatadas, así
como tiempo de servicio en su vida laboral a las empresas, con menos tiempo de
permisos remunerados, con mayor inmovilización sindical por el miedo al
despido, con una “masa de desempleados” dispuestos a coger el relevo como sea con
tal de llevarse alguna colocación de subsistencia “a la boca”, de donde se
pretende que no salgan protestas sino aquiescencia para con los nuevos métodos
de explotación.

O sea, que el mundo sigue dando vueltas en el mismo sentido, y las
crisis provocadas están para lo que están: control, involución y paralización
de masas a consecuencia de la inseguridad y el miedo. Y ello por mucho que el
“movimiento de traslación” de las luchas sociales en los dos últimos siglos
parecía que nos llevaba a una órbita distinta, donde no habría depredadores y
colaboradores necesarios de esa depredación.

http://moisescayetanorosado.blogspot.com


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