EL HOMBRE DE CRISTAL

Comparte en redes sociales

 El
sabio se distinguió impartiendo enseñanzas de gran valor, formulando una línea
de investigación sobre los efectos
 
positivos de la codicia; consiguió, en la Universidad donde enseñaba, un
ejemplarizante nivel medio de conocimiento en los alumnos y siguió en su
posición laboral, -dedicado de pleno al oficio de compartir lo sabido-, con la
misma metodología de paciencia como para desatar la locura entre la consabida
opinión social que no le permitía tanta transparencia. Su sabiduría -se
permitía decir en cada conferencia- le provenía de su claridad de ideas y por
tal consideración se hizo llamar “el hombre de cristal”.

 

            Acabó
minándose de críticas, escaso de trabajo y olvidado en la tarima de su clase a
donde se desnutría el interés por los conocimientos del sabio. Ha perdido su
noción de tiempo y rebusca consuelo emocional en cualquier dama callejera que
le acepte. Se convirtió en un ser inservible a pesar de su vanagloria de
transparencia, se esconde de las claridades, huye de las multitudes, ha
envejecido como la piel del hierro y parece oxidado de miedos. Es un hombre
capacitado, con una inteligencia de máximos, con un dominio inusual de las
lenguas y con una dotación especial para identificar cualquier documento,
persona, edificio, ciudad o misterio. Pero se ha caído en la indigencia de los
hombres y ya no es válido, solo virtual, solo para el más torpe recuerdo.

 

            Apareció,
de pronto, en un mitin político como candidato a ocupar escaño en un importante
parlamento de la vida y habló de negocios con el exterior y de los defectos de
los políticos contrarios y fue aplaudido y fue elegido y alcanzó un puesto
importante en el ministerio de quienes le olvidaron. Y, como a cualquiera, le
han abierto una causa penal y le han imputado y le han sobornado y le han
tirado libros a la cara y le han repudiado quienes nunca le olvidaron y ya no
es un hombre con los bolsillos de cristal pero no le han llevado a la cárcel
porque ahora le defienden los que nunca fueron transparentes y se ha involucrado
en el cinismo, como cualquier otro de los que siempre le olvidaron.


Comparte en redes sociales

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.