El Infanta Cristina de Badajoz, primer hospital en implantar un marcapasos sin cables

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Con la eliminación de los cables y del bolsillo quirúrgico, esta revolucionaria tecnología ha sido diseñada para reducir muchas de las complicaciones y evitar infecciones

El Hospital Infanta Cristina de Badajoz se ha convertido en el primer centro hospitalario del país en implantar un marcapasos sin cables, ha diseñado de manera que pueda colocarse directamente en el corazón, evitando así el bolsillo quirúrgico, la cicatriz y los electrodos (llamados cables) necesarios en los pacientes que llevan marcapasos convencionales.

El consejero de Salud y Política Social, Luis Alfonso Hernández Carrón, posa junto al equipo médico y el paciente implantado con el marcapasosEste “hito sanitario sin precedentes” ha sido presentado hoy en el salón de actos del hospital pacense por el consejero de Salud y Política Social, Luis Alfonso Hernández Carrón, en compañía de los cardiólogos responsables de la implantación de este dispositivo, Juan José García Guerrero y Joaquín Fernández de la Concha.

A dicha presentación han acudido también el gerente del SES, Joaquín García Guerrero, el jefe del Servicio de Cardiología del Complejo Hospitalario Universitario de Badajoz, Antonio Merchán, y uno de los cinco pacientes que han sido intervenidos recientemente con esta técnica y que acudió a la presentación con el fin de compartir su testimonio.

Durante su intervención, el consejero de Salud ha señalado que “no es una coincidencia” que se haya elegido el Hospital Infanta Cristina de Badajoz para ser el primero en la implantación de este desarrollo. “La causa es nuestra excelencia y, la repercusión se mide en el hecho de que otros hospitales ya están emulando nuestros pasos, aunque nosotros hemos sido los primeros”, ha recalcado.

Al hilo de esta aseveración, Hernández Carrón ha concretado que el Servicio de Cardiología del Complejo Hospitalario Universitario de Badajoz “siempre ha sido consciente” del hecho de que, a pesar de que se ha registrado un ligero descenso, las enfermedades cardiovasculares “siguen constituyendo la primera causa de muerte en los países occidentales”.

En esta labor “tan inmensa y compleja, se esmera día a día en lograr la máxima excelencia en su trabajo”, ha dicho en referencia al citado servicio que presenta un volumen de actividad y unos indicadores de calidad “a la altura de los mejores hospitales nacionales e internacionales”, y que aplica “absolutamente todas las técnicas existentes en la actualidad que han demostrado su evidencia científica, sin excepción”.

Hernández Carrón ha subrayado, igualmente, que en este momento solo hay 1.000 marcapasos de este tipo repartidos por el mundo y únicamente un centenar de hospitales, entre ellos el pacense, están acreditados para su implantación.

EL MARCAPASOS

El marcapasos sin cables se ha diseñado de manera que pueda colocarse directamente en el corazón. El implante se realiza a través de la vena femoral con ayuda de un catéter orientable. El dispositivo ofrece una estrategia menos invasiva para los médicos que los procedimientos de implantación de marcapasos convencionales, que requieren una cirugía más invasiva, según han explicado los cardiólogos.

Imagen del marcapasos sin cables Nanostim, con un tamaño similar a una moneda de un euroEl dispositivo está diseñado para ser totalmente recuperable, de manera que pueda recolocarse fácilmente durante el procedimiento de implante y extraerse más tarde, si fuera necesario.

La primera paciente que recibió este marcapasos fue una mujer de 63 años de Badajoz. La intervención se realizó el pasado 17 de enero y ese mismo día se llevó a cabo en otros dos pacientes varones de 78 y 73 años de edad. Este último, oriundo de Jerez de los Caballeros, ofreció su testimonio y se mostró “muy agradecido” por el “magnífico” trato que recibió tanto en el hospital pacense como por parte de los equipos de urgencias que le trasladaron.

MILES DE MARCAPASOS AL AÑO

“En España se implantan miles de marcapasos cada año”, explicó el doctor García Guerrero. “Con la eliminación de los cables y el bolsillo quirúrgico, esta revolucionaria tecnología ha sido diseñada para reducir muchas de las complicaciones que se asocian a las tecnologías de marcapasos convencionales”, ha comentado, al tiempo que ha agregado que “nos sentimos muy orgullosos de haber sido los primeros en ofrecer el marcapasos sin cables Nanostim a los pacientes españoles».

El marcapasos sin cables Nanostim mide menos de un 10% del tamaño de los dispositivos convencionales. Su reducido tamaño y la desaparición de los cables y el bolsillo quirúrgico permiten aumentar la comodidad del paciente y reducir complicaciones tales como la infección relacionada con el bolsillo quirúrgico y el fallo de los cables.

Imagen de un marcapasos implantadoTambién desaparecen la cicatriz y el bulto que pueden verse en el lugar del implante de un marcapasos convencional, así como las limitaciones que experimenta el paciente en sus actividades cotidianas para evitar que el cable se disloque o sufra algún daño; todo esto permitirá que la nueva tecnología mejore la calidad de vida de los pacientes y que la mayoría de ellos mantengan su actividad habitual y un estilo de vida activo, sin las inhibiciones provocadas por los marcapasos convencionales.

El dispositivo funciona con el apoyo del programador Merlin™ de St. Jude Medical, que ya se utiliza para interrogar y programar otros marcapasos y desfibriladores cardioversores implantables (DAIs) de la compañía. La duración media de todo el procedimiento de implante es de 28 minutos. Incluso con la miniaturización, se espera que la batería tenga una vida media de nueve años con un funcionamiento al 100%, o de más de 13 años con un funcionamiento al 50%.

“El marcapasos sin cables Nanostim no es una tecnología corriente” ha indicado el doctor Fernandez de la Concha, para quien “el desarrollo de este dispositivo, el primer marcapasos sin cable del mundo, es un avance increíble para los pacientes que necesitan esta terapia”.

Los marcapasos cardiacos se utilizan para tratar la bradicardia, que es un ritmo cardiaco demasiado lento. Estos dispositivos monitorizan el corazón y proporcionan una estimulación eléctrica cuando los latidos son demasiado lentos para las necesidades fisiológicas específicas de cada paciente. En todo el mundo, más de 4 millones de personas llevan marcapasos u otros dispositivos de control del ritmo cardiaco, y en Europa se implantan a otros 325.000 pacientes cada año.


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