LA BURBUJA DEL ARTE

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[Img #34193]Me pareció muy
adecuada la entrevista a la crítica mejicana Avelina Lésper en la que denunciaba
que la “burbuja” en la que vive el arte contemporáneo, es similar a
la inmobiliaria. Y me gustó,  porque
siempre he opinado lo mismo, ha habido mucho papanatismo y una inflación en los
precios, por parte de las galerías, que no se correspondía en absoluto con la
valoración real artística del cuadro, pero que en muchos de los casos pagaba
cualquier museo o institución cultural pública, con los dineros de todos.


Se refiere, en esta
entrevista, a un acontecimiento que constituyó, en cierta manera, la
confirmación real del famoso cuento del sastre real que realizaba unos trajes,
para el rey, imaginarios, y que todo el mundo alababa, para no parecer tonto,
pero que sólo un niño, sin condicionantes 
ni presiones de ningún tipo,  dijo
lo que todo el mundo callaba:-El rey está desnudo.


Pues algo así ocurrió,
con una limpiadora,  de un Museo Alemán,
el  Ostwald de Dortmund , que limpió unas
“terribles manchas” que había en una de las obras expuestas. Pero  estas, eran parte vital de una  pieza valorada en 800.000 euros llamada; “Cuando
empieza a gotear el techo”  de  Martin Kippenberger.  Avelina dice  que  “esa
pobre trabajadora, además de un gran sentido de la pulcritud, tenía también un
gran sentido común”


La
confirmación de estas ideas, parece haberse hecho realidad  en la  polémica, sobre la posible venta en  
Christie’s, de  85 obras de Miró encontradas en Portugal, y que
ha aparecido con frecuencia estos últimos días, en  los medios de Comunicación.  Estas noticias han  creado cierta confusión, en quienes siguen  el complicado y  extraño mundo del arte, en su vertiente más
comercial,  en el que se mueven unas
cantidades  de dinero que nunca
supondríamos que pudieran existir,  y  la indiferencia de quien no se entera de nada,
al leerlo, y pasa del tema. Sin embargo la noticia no deja de ser reflejo de la
situación, que se está viviendo en la actualidad en la valoración del arte más
reciente, siempre que  incluyamos como  recientes, a personajes como Miró,  aunque 
naciera a finales del s.XIX.


La
diferencia entre  los 80 millones de
euros en los que valoró la Casa Christie´s , los mismos cuadros, en el 2008
hasta los apenas 35 millones en los que se subastarían ahora, marca una
diferencia de 45 millones, en sólo 5 años, y además de la polémica generada,  tras la que se produjeron rápidamente más de
10.000 firmas, para que se abandonase la iniciativa de la venta y no salieran las
obras de Portugal,  es muy posible que en
el trasfondo ocurra, también, el que las obras en venta, excepto alguna en
particular, hayan vuelto a caer de precio. Y no me extraña, en la última época de
la vida de Miró, todo era válido, era un icono de la modernidad y podía
permitírselo. Recuerdo a Miró en Barcelona, donde antes de inaugurar una
exposición, con una escoba de barrer, pintó sobre la acera una de esas
combinaciones tan características, suyas, 
de líneas, círculos y colores básicos, ante la expectación y aplauso de
los que estábamos mirando. Miró había manifestado  su deseo de abandonar los métodos
convencionales de pintura,  matarlos,
asesinarlos o violarlos.
Y así lo
hizo, recuerdo que algunas obras 
expuestas eran  los populares
cuadros de ciervos que aparecían adornando los salones de cualquier hogar
español medio, de la época de los sesenta, simplemente tachados.


 No ocurre
igual en todos los casos, Picasso sigue acumulando records de ventas, y de Juan
Gris, se acaba de subastar un cuadro por más de 41 millones de euros. Lo  que en esta época nuestra,  de mileuristas o parados, sólo nombrar estas
cifras ya  son una obscenidad por mucho
arte te contengan.


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