EL ANARQUISMO LATENTE

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Si
hay una teoría política que  me atraiga especialmente,
es el anarquismo utópico, si bien como dice la misma palabra, es tan atractivo
como irrealizable.  La anarquía ( del
griego, “sin jefe”) es el ideal de todos, poder realizar lo que se desee, sin
normas. El problema es cuando los intereses personales chocan contra los de
otro. Por lo tanto, pretender que no hay líneas rojas, y que existe una
libertad absoluta, es tan utópico, como falso.


La
Biblia, que más que un libro religioso, que también, es un libro que da unas
pautas filosóficas de conducta, describe un Paraíso Terrenal.  En él, todo está permitido, pueden comer de
todos los árboles, o sea,  no hay normas,
pero se establece una línea roja, una prohibición, “del árbol de la ciencia del
bien y del mal, no podéis comer”. Pero cuando comen, ocurre una cosa llamativa,
 entran en el conocimiento de la
realidad, y caen sobre ellos toda una serie de normas, si quieren sobrevivir y
crear una humanidad, deberán cumplir .  Y
es que,  al final, el lenguaje popular,
la mayoría de las veces sustentado por la experiencia de siglos, que es la que
da la sabiduría, identifica “anarquía· como
sinónimo de “barullo,
descontrol o desconcierto.”

Saltarse  las normas, porque no nos
gusta algo, de lo que probablemente tengamos razón,  no es de recibo, porque incluso para saltarse
las normas hay normas. No es  normal, que
sólo en Madrid haya cerca de 10 manifestaciones diarias, de las cuales, según
la Delegación de Gobierno
, sólo en el
2012 el número de manifestaciones no comunicadas  fueron 734, una cifra muy superior a las 340
del 2011. Quienes hemos estado en algunas movidas, al menos en la época
franquista, sabemos lo que era ir a la Delegación provincial, a pedir los permisos,
alguno incluso se denegó horas antes de comenzar, a veces con escusas
peregrinas,  con el

consiguiente
cabreo del personal, pero respetábamos las normas. ( ¿Qué remedio¡)

Ante todo esto,  uno empieza a
sospechar la mano oculta  de alguien en
la creación de un ambiente subversivo y de rechazo a casi todo, creando una
sensación de incredulidad, y desesperanza, y una fragmentación sicológica de
esas murallas con las que el ciudadano se defiende. Están demoliendo lo que
podríamos llamar Patrimonio común, un espíritu de pertenencia que constituye
nuestra defensa ¿Con qué intereses? Debilitar un Estado y de este modo
mantenernos en un segundo, tercer… lugar. Cui prodest? ¿A quién beneficia? Es
evidente que a muchos. Una nación debilitada es una nación dependiente de las
decisiones ajenas. Interesa demoler los hitos sobre los que se sustenta una
sociedad; Gobierno, Sindicatos, y en el caso español, también la  Iglesia.


Cierto es, que muchos políticos han metido las manos en las arcas, comunes,
y que algunos personajes de los sindicatos, han realizado lo más nefando que se
puede hacer, robar el dinero de  los
desempleados y obreros,  porque si robas
a un rico este tiene medios de supervivencia, aunque no deje de ser un robo a
un ciudadano y se debe  perseguir, pero quitarle
a un pobre lo poco que tenga, para despilfarrarlo como si fuera un nuevo rico,
no tiene perdón de Dios.


El chantaje del separatismo catalán, si bien con él les ha venido Dios a
ver a algunos empresarios que han conseguido cuotas de mercado que jamás
hubieran pensado, por falta de dinero para gastar en una publicidad agresiva y
costosa, que les proporcione una imagen, por otro nos ha hecho perder una gran
cantidad de dinero y energía sin poderse centrar en políticas de empleo o de
creación de riqueza, y cuyas energías políticas y económicas se han dispersado.
El tema de la emigración y la invasión de Ceuta y Melilla, llevará al final a
la absorción de Marruecos de estos territorios, y tras argumentos de respeto se
desconcierta a quienes deben impedir un problema que también será europeo. Sin
querer criminalizar a los sin papeles. ¿De qué vivirán? Son presa fácil de
empresarios sin escrúpulos o de bandas mafiosas.


Otro de los grandes activos que posee España es el lenguaje. El otro día
viendo por tv.  el Hormiguero, uno de los
que formaban parte del jurado para oír  a
una “selección” de  aspirantes  (¿ a que lo primero que viene a la mente es
casting?) al cantar en español  una
concursante, hizo una observación- Por fin después de veinticinco, una canta en
español.


El ninguneo y menosprecio de nuestro idioma, el segundo más estudiado en el
mundo, está sin embargo relegado en UE, por la inseguridad  anímica de nuestros representantes, pero esto,
 no es sino el reflejo de lo que ocurre
en la población española, que no tiene el orgullo que podrían mostrar por
poseer uno de los idiomas más hablados en el mundo. ¿Se imaginan que fuera el
francés el que tuviera este lugar? De ninguna manera se dejarían comer el
terreno por el inglés. Claro que ellos son franceses, no acomplejados
españoles.


 Se equivocan los catalanes si creen
que anulando en castellano conseguirán la pervivencia del catalán ( normativo ,
sólo desde 1918) para Cataluña. Hace poco leí el caso de Filipinas. Cuando se
independizaron de España, hicieron una inmersión lingüística en Tagalo,
deseando que desapareciera el español, sustituido  por este idioma, pero al  no tener más proyección,  que las islas, se ha quedado relegado  a algo tan residual como el viejo español,
sustituido por el inglés. ¿Quién habla gaélico en la Irlanda independizada? ¿O
en Gales? El catalán si se independizara Cataluña de España, quedaría en poco
tiempo reducido a nada, hablado sólo entre las familias rurales, y en las
escuelas se estudiará, posiblemente,  totalmente
el español, sin cuotas que no quieren cumplir del 25%, o en todo caso inglés,
por aquello de no reconocer su metedura de pata, pero no el catalán. La manía
que tenemos de no molestarnos en llamar las cosas por su nombre español, ha
hecho que en gran parte de nuestras frases siempre acabemos utilizando alguna
palabra inglesa. Incluso en mi empresa, pasé de ser “Jefe de Formación” a
“Manager training”, como les gustaba llamar al puesto, a los nuevos dueños que
absorbieron aquella multinacional, en la que trabajaba, claro que era en
Barcelona y el castellano ya empezaba a ningunearse.


Y sigamos. Uno puede no tener un especial apego a esto de la Monarquía,
aunque me caiga magníficamente Doña Sofía, pero es lo más adecuado para un
Estado. El otro día vi al Jefe de Gobierno de Italia. ¿Sabe alguno cómo se
llama? ¿O el de Francia? Sin embargo no le será muy difícil el nombrar a la
reina de Holanda, es posible que por ser nueva no le venga el nombre de la
argentina Máxima, pero sin duda se acordará del de la anterior, Beatriz. Es
pues, mucho más interesante, para incluso mantener la unidad y el prestigio de
una nación, la monarquía. Frente a los intereses partidistas de cualquier Jefe
de Gobierno, el tener un Jefe de Estado “neutro”, es lo mejor para el
ciudadano, porque además, sale mucho más barato,  no hay que pagar  el sueldo a los anteriores  y por supuesto al que ocupe en ese momento la
Jefatura. Así pues, en estos momentos, atacar la monarquía, es también lanzar
misiles a la línea de flotación de la estabilidad de la nación Española.


Podríamos hablar ahora de ese otro frente, el del anticatolicismo.
Resumiendo uno de los axiomas más conocidos del Estudio de Mercado ( ya iba a
poner Marketing),  es que en todos los
grupos sociales hay un 10% de impresentables, y no se escapa ninguno. Y esto
sirve también para incluir a ciertos personajes que forman parte de la
organización de la Iglesia. Utilizar a estos como arma que respalde todos los
ataques, de toda clase contra los católicos, quizás porque estos no responden
con la agresividad que lo haría un musulmán, es simplemente cobardía y mala
educación.  No se puede negar los miles
de millones de euros que ahorra al estado en la tremenda labor social que está
realizando, pero nunca se agradecerá. Los ataques a iglesias intentando
quemarlas, que forman parte de Patrimonio Cultural Común, o los nuevos intentos
de expropiaciones, como el de la Catedral de Córdoba, apoyado y promovidos
través de las redes sociales,( aunque se oculten los verdaderos promotores)  sin contar las provocaciones a los católicos,
aunque sea de grupos minoritarios, es una falta de respeto y que ofende a las
libertades de todos los ciudadanos.


Las manifestaciones destrozando mobiliario, coches, cerrando comercios o
invadiendo lugares públicos, sin  control.
Las  pintadas en lugares públicos o en
monumentos, muestra ese intento de desestabilizar un estado que en época de
crisis, ha de centrarse en los problemas ciudadanos. La experiencia nos dice,
que estos populistas, cuando llegan al poder acaban con todas las libertades
públicas y se convierten en Castros, Maduros, Lenin, Hitler llevando a las
naciones a la guerra civil, no sin antes haber pasado por desastres económicos,
emigración y persecución de aquellos que sólo piden libertad, aquella con la
que se llenaban la boca cuando escalaban apoyados en los hombros de los que
habían sido agraviados por el mal funcionamiento de las Administraciones, y que
luego no sólo no resolvieron estos agravios, sino que atacaron a aquellos
mismos , sobre los que se apoyaron en su ascensión al poder, y que seguían
demandando justicia.


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