DOS MILLONES DE ABORTOS

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Si esta cifra se hubiera producido
dentro del mundo animal, en el que una especie matara,  en pocos años, a dos millones de sus fetos,
los ecologistas y biólogos estarían locos buscando la causa. En España en los
últimos años, se han producido dos millones de abortos, y sólo se han preocupado
algunos y algunas, en gritar en algaradas, que su cuerpo es suyo y que tienen
“derecho sagrado a hacerlo”. No me voy a meter en que en ciertas circunstancias
esta posibilidad, de no llevar a término un embarazo, sea lo adecuado, pero es
evidente que algo pasa y que hay un problema de fondo que nadie quiere abordar,
ni la/os  que abogan por la “barra
libre”  ni los que siguen el viejo dicho
“a lo hecho, pechos”.

Los 
mensajes que se transmiten a través de los medios, y que impregnan a la
sociedad, influyen evidentemente en los comportamientos. Durante mucho tiempo,
y todavía en la actualidad los comportamientos “morales” en España, venían  establecidos por las normas que establecía  la religión. En los países islámicos, sigue
siendo así, el Corán constituye no sólo un precepto religioso, sino que  impregna en mayor o menor medida hasta
confundirse con él, al código civil y penal. En los países con  libertad de conciencia, y pensamiento, las
conductas ya no las dirigen los preceptos religiosos, sino que suelen estar muy
condicionadas por los “mensajes” que se emiten a través de los medios de
comunicación, la mayoría de las veces de modo subliminal, pero siempre eficaz.
Hasta hace no mucho, los actores de las películas casi siempre llevaban un
cigarrillo en la mano, como saben los que han hecho alguna vez teatro, las
manos no sabe uno donde meterlas, porque son la prolongación de la actitud del
actor y dicen mucho de su papel, de esa manera, el cigarrillo era un elemento
que solventaba fácilmente este problema. Pero el tabaco no tiene buena prensa actualmente
y ya no está bien visto. Posteriormente se sustituyó por un vaso, en la mayoría
de las veces supuestamente  de wisky,
símbolo de modernidad, nadie llevaba el popular coñac, porque se asociaba a
españolidad, y eso no es guay,  pero
también empieza a verse, ya, con malos ojos, eso del darle al trinki a cada
minuto. Y aquí es cuando viene  el
problema, que ha provocado estos dos millones, oficiales, de abortos, la
trivialización del sexo. No hay película o serie en la que transcurridos unos pocos
minutos, no acaben dos, que no se conocen de nada, en la cama o cualquier otro
lugar que soliviante más las fantasías eróticas del espectador. Y luego, después
de  “la cosa en la cosa”, a “otra cosa,
mariposa”. Bueno, pues aparte de la envidia que nos da a los que hemos vivido
otros tiempos, esto provoca en los que carecen de una formación cultural
adecuada y en los que no, una sensación de que con ello, se pasa un buen rato (
hasta ahí de acuerdo) y de que es lo normal y no pasa nada. De esto a los
embarazos adolescentes, sólo hay un paso. Y ahí es donde se equivocan.


 Que yo sepa el sexo, en la naturaleza, está
fundamentalmente “concebido” para la procreación. Luego además tiene otras
connotaciones,  como el nexo de unión de
la pareja, la ayuda mutua y todos esos etc. etc. Dicen los antropólogos, que el
triunfo del humano sobre el resto de animales, se debe fundamentalmente a la capacidad
evolutiva de la mujer. Las primates cayeron en la cuenta,  de que si permanecían en celo durante más
tiempo, esto hacía que los machos permanecieran más tiempo junto a ellas, lo
que conllevaba protección para ellas y sus crías y un mayor aporte de comida.
Así  se produjo una selección natural,
las que se mantenían más tiempo en celo, sobrevivían ellas y sus crías,
transmitiéndoles  estas características a
su descendencia, mientras que las otras iban desapareciendo.  De esta manera la mujer humana acabó, frente
al resto de animales, teniendo un celo continuado, y procreando en todo
tiempo.  He leído algunos de esos
folletos ( que mala palabra para un elemento de educación sexual)  en los que, ( ahora parece que se ha bajado el
interés por el tema), se enseñaban conductas sobre el asunto . No pongo pegas a
que les digan a los niños, que la cigüeña es un ave que sólo lleva en el pico
ramitas, y que no vienen los niños de París, sino de EstardosUnidos. Pero en
ninguno de estos folletos, que tan pródigamente se entregaron en una época,  he visto que las relaciones sexuales no sólo son,
el ñaca naña, sino que esto conlleva en muchos casos, problemas, no sólo
sicológicos, que eso daría para mucho, sino de transmisión de enfermedades
como; sida, gonorreas, clamidias , sífilis etc.  Algunas con graves problemas de curación o con
un gran coste sanitario y social. Y esto sin contar las posibilidades de
embarazo y la responsabilidad que ello conlleva, se tome una decisión u otra. Y
ese es el problema, la trivialización del sexo. No es guay insistir en lo del
preservativo, parece que rompe el rollo, pero debería hacerse y  aún así siempre hay peligro de que se rompa.
Esta trivialización del sexo, incluye el uso de la “píldora del día siguiente”,
que no deja de ser un chute de hormonas, que al romper el equilibrio natural,  provoca que en caso de haber habido
fecundación,  se impida el implante en el
endometrio y de esta manera, el ovocito 
fecundado se  muere y es
expulsado.


Si a una población de la polluela
paticoja, le diera por picotear sus huevos para que no salieran los polluelos,
tendría revolucionados  a todos los
biólogos y estudiosos del medio ambiente, buscando, como locos, cual era la
causa que les llevaba a este comportamiento.


Si son humanos los que destruyen dos
millones de fetos en pocos años, sólo se les ocurre a uno/as hacer pintadas
poniendo “saquen sus rosarios de nuestros ovarios” ( no sabía que los habían
incluido en los catálogos del tupper sex) ,  y a otros defendiendo numantinamente el
derecho a nacer , sin llegar a plantearse, ni  unos ni otros,  cual es la causa de que esto haya llegado a
esta situación, en la que la decisión no sólo comporta una desaparición del
nasciturus, sino un grave problema para la mujer que toma la decisión, ( aunque
no siempre). En todo caso,  utilizar, ambos
colectivos, la palabra “sagrado” para defender sus posturas, no deja de ser una
paradoja.


La RAE define “sagrado” de la manera
que subscribo; y que cada uno coja la acepción que desee, pero para mí, que
ninguna se le acopla. (Volvemos al lenguaje del doble sentido,( Con la riqueza
conceptual que tiene el español y todavía hay algunos que siguen utilizando
palabras inglesas para definir algunos conceptos  ) Y desde luego soslaya el problema real
cotidiano, para elevarlo a las nubes, intocable.


Sagrado, da.

(Del lat. sacrātus).

1. adj. Digno
de veneración por su carácter divino o por estar relacionado con la divinidad.

2.
adj.
Que es objeto
de culto por su relación con fuerzas sobrenaturales de carácter apartado o
desconocido.

3.
adj.
Perteneciente
o relativo al culto divino.

4.
adj.
Digno de
veneración y respeto.

Sean ustedes felices.

 


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