Engordando el Domingo Gordo de Ahigal

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Todos los vecinos se volcarán el día 3 de agosto en esta fiesta que atrae a cientos de visitantes.

[Img #38025]El mercado dominical del pueblo de Ahigal goza, desde siempre, de una aureola singular y cuasi mágica, adonde acuden cientos de comarcanos de los septentriones cacereños y de otras demarcaciones más lejanas, como de villas y lugares del sur de Salamanca.  Últimamente, la maldita crisis que quieren negar los que tan bien saben manejar las tijeras y esquilmar los bolsillos del pueblo llano, ha atrapado sibilinamente a este colorista y bullanguero zoco.  Y cierto es que por mesones y tabernas se ven notables vacíos junto a sus barras.

 

     Pero aunque la alegría no sea la de antes de que entraran los neoliberales esquiladores, todavía se sacan fuerzas de flaqueza y, fundamentalmente, al llegar el “Domingo Gordo” o “Mayor”, que aprovecha el tirón de agosto, cuando regresan los emigrantes a la tierra chica, para enseñorearse de las calles y plazuelas del casco antiguo de Ahigal.

 

 [Img #38024]   Este año la jornada en la que, aparte del usual mercado dominical, se escenifica toda la vida agropastoril y artesanal de antaño tendrá lugar a lo largo del domingo, día 3 de agosto.  Numerosos vecinos coadyuvarán a engordar el “Domingo Gordo”, representando cuadros y escenas que nos remontan a otros tiempos, sobre todo de aquella vida rural que se caracterizaba por su economía de subsistencia y donde la solidaridad y la ayuda mutua eran corriente moneda de cambio. 

 

   Llegarán artesanos y mercaderes de otras zonas.  No faltará el “Vendeol de Relíquiah”, que, proveniente de Tierra Santa, montará el correspondiente puesto con las  más estrambóticas y chipirifláuticas antiguallas de la Vieja Cristiandad.  Gente caballera, bien fuere en jacos o en burros, se paseará por las retorcidas calles, mientras que otros atenderán las faenas de la trilla, despacharán en rústicas cantinas o pregonarán, como Cecilio Mahíllo Gómez, los increíbles trabajos salidos de su forja.  Y todo el ajetreo amenizado por los acordes de los tamborileros, auténticos músicos populares y figuras esenciales de la fiesta y de la farra por estos pueblos extremeños.

 

PROGRAMA

 

    [Img #38026] Luis Fernando García Nicolás, alcalde de la localidad, ilusionado porque esta jornada va subiendo peldaños y atrae a cientos de visitantes, nos habla del programa que ha elaborado el Ayuntamiento que preside.  Así, nos refiere que el día 1 de agosto, sobre las diez y media de la noche, el grupo “Manantial Folk” actuará en la plaza mayor.  Al día siguiente, a eso de las seis de la tarde y en el ejido de la población, se pondrán en marcha juegos de otras épocas, que una modernidad mal entendida ha acabado por enterrarlos, perdiéndose, así, parte de las raíces lúdicas de los pueblos.  Después de la cena, dará comienzo el “Desfile de las Antorchas”.  Desde el “Matadero” se dirigirán a la plaza, donde se podrán presenciar actuaciones teatrales, bailes de los años de  Maricastaña, antiguos cantos y hasta danzas del vientre.

 

    [Img #38027] Todo un reencuentro cargado de emotiva campechanería, donde se compadrea junto a la sana pitarra y, si hay algo para picar, mejor que mejor.  Jornada para renovar y reafirmar viejas amistades y donde las puertas del lugar se abren de par en par para refrescar los gaznates de los transeúntes, y, si se tercia, no solo con agua, que las viviendas ahigaleñas suelen guardar curiosas y atractivas sorpresas.  No hay duda de que todo el que se acerque en tal día al pueblo de “loh palétuh”, que así son motejados comarcalmente los vecinos de Ahigal, se quedará con muchísimas ganas de repetir al siguiente año.


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