¡A BUENAS HORAS, MANGAS VERDES!

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    Era un buen mozo, bien plantado.  Además, era el que mejor cantaba del pueblo.  Se inventaba los cantes y, luego, los soltaba donde se terciara.  Traía a muchas mozas al retortero.  Sus hijos, Eugenio y Angelín Caletrío Jiménez (ambos heredaron el apodo de su padre), me refirieron más de una vez que su padre “tenía siempri una repelina de mózah alreol suya”.  Incluso parece ser que una moza de las mejores casas del pueblo, que debía padecer furor uterino, no le dejaba ni a sol ni a sombra.  Relataban que “ehtaba a tóah hórah cumu una perra güelta y háhta la tuvun que metel una vé, enreliá con una soga, en el agua fría de una noria, pa que se enfriara”.  Al poco de casarse, acompañó en algunas ocasiones a su suegro, al que llamaban Ti Justo “Menicherri”, que era recovero, a vender huevos a Plasencia.  Tenía una buena clientela en casas de alta alcurnia.  Y una de aquellas damas de postín, por lo que cuentan, se enamoró de él.

 

     Pero Gabino Caletrío Sánchez, el hijo de Ti José y Ti Calixta y conocido por todos los vecinos como Ti Gabino “Ataca”, tenía el carnet de la socialista Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra (FNTT) y había participado en la ocupación de tierras de los caciques latifundistas, durante la República.  Tenía mucha y buena labia y estaba en el ojo de los que prepararon la asonada de julio del 36.  Antes de prepararse el rebullicio genocida, rompió el carnet de la FNTT, aconsejado por su suegro y por la ricachona de Plasencia.  Sabían que venían a por él y, como se jugaba la vida y el pan de sus hijos, abjuró públicamente, en el cuartel de la Guardia Civil de Ahigal, de sus ideas.  El jefe de la Comandancia, gran aficionado al cante, era muy amigo suyo.  Se habían corrido muchas juergas y, cada vez que Gabino se arrancaba por fandangos, el cabo de los civiles, enajenado, le jaleaba: “¡Ataca, Gabino, ataca!”  Y se quedó con “Ataca” de mote.  Y a Ti Gabino le gustaba aquel apodo, que acostumbraba a cantar a grandes voces una cancioncilla compuesta por él mismo: “Tóh loh que quieran sabel/lo que en ehti pueblu pasa,/suban al Altu la Cuéhta,/que allí ehtá Gabinu “Ataca”.

 

     Ya iniciada la Guerra, todavía le tenían ganas.  Cierto día, estando liando un cigarro a su puerta, se presentaron unos cuantos, con muchos correajes y pistolones.  El que llevaba la voz cantante, cómplice de pelar al cero y purgar a varias mujeres de izquierdas del lugar, le espetó: “Levanta el brazo y di ¡Arriba España!”  Y Gabino le respondió con un cante: “Gabinu levanta el brazu/y tan solu lo levanta/pa alcanzal loh choricítuh/que ehtán colgáuh en la caña”.  La suerte fue que le valieron el cabo de la Guardia Civil y la marquesona de Plasencia.

 

     Ti Gabino, el que había nacido al poco de alborear el siglo XX, justamente el mismo día que el poeta y diplomático griego Giorgios Seferis (Premio Nobel de Literatura en 1963), dejó sus ideas en la cuneta porque en ello le iba la vida y porque no quería que sus hijos se quedasen sin padre.  Pero el centenario Partido Socialista Obrero Español, en el que creyeron miles de pequeños campesinos como Ti Gabino “Ataca”, no tenía que haberse dejado tantos pelos en la gatera en aquella Transición política, que ahora se descubre que no fue modelo de nada, sino una bajada de calzones por parte de la izquierda y un contemporizar con tanto y con tantos con el fin de probar las mieles del poder.  Ciertamente, durante la oprobiosa dictadura franquista los que se habían jugado el tipo no fueron los socialistas, sino los anarcosindicalistas de la CNT y los comunistas.  Sin embargo, el PSOE, de la mano de Felipe González, al que algunos acusan de haber sido apoyado, asesorado y aupado por la CIA y la socialdemocracia alemana y de ser el “Míster X” de una película aún no estrenada, sería el que untara los dedos en el arrope, llevándose de calle los votos en octubre de 1982.

 

     El PSOE no ponía en peligro el sustento de sus militantes ni estaba amenazado con llevarlo a un paredón, tal que Ti Gabino “Ataca”, pero Felipe se fue encargando de renunciar al marxismo y al republicanismo, abrazando, como converso, la pazguata socialdemocracia, la economía de mercado y volviéndose “de facto” monárquico.  Hasta asumió códigos estilíticos de la derecha, cambiando las camisas de cuadros, las chaquetas de pana y las coderas por los trajes y corbatas de marca.  Los altos jerifaltes del PSOE se iban alejando cada vez más de aquel Pablo Iglesias Possé, el que se presentó con la gorra obrera en el Congreso.  Ya lo dijo la periodista y ensayista Patrycia Centeno: “La izquierda, históricamente, ha luchado por la igualdad y la fraternidad, también en lo estético”.

 

     No es nada extraño que muchos socialistas ya no se identifiquen con el PSOE.  Las últimas encuestas del CIS reflejan que tal partido se hunde cinco largos puntos respecto al pasado mes de abril, bajando hasta el 21,2%. El socialista extremeño Fernández Vara parece haberse percatado del asunto: “Se trata de un conflicto entre generaciones.  Los cambios en los grandes partidos no deben ser solamente de personas y de mensajes, sino de maneras de relacionarse con la ciudadanía”.  No obstante, poco ayudan a ese cambio el patinar y desbarrar de ciertos barones del PSOE, incapaces de controlar sus neurosis obsesivas si no es pegando palos de ciego a diestro y a siniestro.  He ahí las últimas declaraciones del valenciano Ximo Puig, acusando a “Podemos” de inspirarse en el ideólogo fascista Gaetano Mosca.  O las palabras que vertía Susana Díaz en una reciente entrevista con Europa Press, afirmando falazmente que si el modelo a seguir por “Podemos” es el de la formación griega e izquierdista “Syriza”, habrá que tener en cuenta que, en Grecia, gobierna la derecha con mayoría absoluta.  Desconocimiento o mentira premeditada.  Que sepamos, en Grecia gobierna la derecha de Nueva Democracia, sin mayoría en el Parlamento Helénico, en coalición con el PASOK (el equivalente griego del PSOE).

 

     Ha ido dejando muchos  cadáveres el PSOE por el camino. Pucheros quedan todavía por destapar, donde se albergan garbanzos y tajadas putrefactos, fruto de variopintas maniobras caciquiles por villas y lugares cuando gozaban de mayoría absolutísima.  El PSOE, que fue todo un referente histórico de los más desfavorecidos en muchas regiones de España, sobre todo por estos encinares extremeños donde los Santos Inocentes fue el espejo sociológico durante siglos y más siglos, no está, ahora, en condiciones de dar lecciones a nadie.  Y una de dos:  o es consciente de que los nuevos tiempos intentan darle la vuelta por completo no solo a la tortilla que se encuentra en la sartén sino también a los que la agarran por el mango y que debe huir de toda contemporización y coqueteo con la casta, o acabarán en el mayor de los ostracismos.  Puede que, cuando vean los tripulantes socialdemócratas que el barco zozobra de verdad, intenten dar un golpe de timón, pero, entonces, convertidos ya en cuadrilleros de la Santa Hermandad con sus chalecos de piel dejando asomar las mangas de sus camisas verdes, saldrán muchos a las puertas y les dirán: “¡A buenas horas, mangas verdes!”  E incapaces se verán para atrapar a uno solo de los que escaparon de sus filas.

 

     Ti Gabino “Ataca”, el que se casó con Ti Anastasia Jimenez Montero, hija de Ti Ana “La Culona”, y al que la atrepsia y un ulcus maligno del estómago lo devoró el día de Santa Cunegunda de Hungría de 1970, viendo lo visto y añadiéndole lo del escándalo de los ERE en Andalucía, seguro que, de levantar cabeza, no le entrarían ganas de volverse a afiliar a la FNTT, como filial que fue siempre de la Unión General de Trabajadores (UGT).  Es que el PSOE y la UGT de ahora ya no son los de antes, que ya ni reparan en aquel cante que entonara Ti Gabino tantas veces: “Dehgraciao aquel que comi/el pan en manita ajena./Siempri mirandu a la cara:/si la poni mala o güena”.  Y puesto que el gran Pablo Iglesias Possé, que quemó su entera vida por defender al proletario, ya no está entre nosotros, que sea otro Pablo Iglesias (y Turrión de segundo) el que tome el testigo de partirse la cara por los desheredados del mundo.  Así lo va demandando el pueblo.


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