BERNAL NO ES EL PEQUEÑO NICOLÁS

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Decía mi querida abuela Victoriana, que a perro flaco todo se le vuelven pulgas. Es lo que le pasa al Partido Popular de Extremadura: que le están saliendo ronchones por todo el aparato desde que Monago se fue a Canarias; por cierto, uno de los asuntos que más ha preocupado a los españoles en cuanto a la corrupción en el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas. Los populares están que trinan. Ya son dos, un diputado y un alcalde, los que me han pedido por favor que baje el tono de mis escritos. Y ya les he dicho que es imposible, pues todos los días nos despertamos con algún escándalo que lleva el sello del PP. En el día en que se celebraba el 36 aniversario de la Constitución Española, José Antonio Monago ni acudió a dar la cabezá; tendría miedo a que le dieran un sopapo por su estúpida actuación y cómo ha manejado el asunto canario y la posible venta de la Residencia Oficial de los presidentes.

 

Para los que nos quedamos en casa el 6 de diciembre y optamos por Digital Extremadura y luego nos metimos en Facebook fue un día completito. Al leer el titular principal de este periódico digital nos pensamos que el pequeño Nicolás había hecho de las suyas otra vez en nuestra región, pero no, resulta que el Gobierno de Extremadura, así, en genérico, acusaba al diputado socialista y ex líder de UGT, Miguel Bernal, de un delito de usurpación de funciones públicas y de intrusismo y que los servicios jurídicos lo estaban investigando para interponer o no la correspondiente denuncia ante los tribunales.

 

Así dicho, la cosa era fuerte, hasta que se profundizaba en la información y todo se quedaba en un fuego de artificio, uno más, de Monago y su panda de actores secundarios. Miguel Bernal reconocía haber enviado un escrito al embajador de España en Zagreb pero siempre como diputado socialista. La intención de este era agilizar las gestiones de distintos inversionistas extremeños interesados por las posibilidades que ofrece Croacia. Hasta ahí, es lógico y normal que un diputado eche una mano a unos extremeños porque para eso es un representante del pueblo democráticamente elegido en las urnas.

 

Pero el perro pulgoso le dio la vuelta a la cosa y en vistas a que el pequeño Nicolás milita o ha militado en sus filas, montaron el belén antes de tiempo y acusaban a Miguel Bernal de intrusismo  y usurpación de funciones públicas. El socialista ha salido muy bien parado de esta orquestación sin instrumentos y ha dicho, como debe ser, que él, por mejorar las condiciones de vida de los extremeños se reunirá con embajadores, alcaldes o diputados de cualquier parte del mundo. También ha pedido al PP que busque en el mapa por dónde queda Croacia.

 

Digo que lo pasamos bien en Facebook porque Miguel Bernal colgaba los dos folios que envió al embajador español en Zagreb y, para empezar, llevan el membrete del Partido Socialista Obrero Español. Después, lo primero que hace en el escrito es presentarse como diputado socialista extremeño y sigue la narración hasta los dos folios. La red echaba humo. Hasta en inglés tuvo Bernal que contestar a uno de las decenas de internautas que le prestaban su apoyo. Hay mensajes, les aviso, irreproducibles contra el Partido Popular, pero como invertí una hora en leérmelos todos, la conclusión que se extrae es que la nueva mentira del Gobex quedaba desmontada por completo. No, Miguel Bernal no es el pequeño Nicolás, de eso da fe todo el mundo que dejaba su comentario en Facebook y la documentación aportada.

 

Hay por una ahí un diputadillo del PP en la Asamblea que ha pedido responsabilidades a Bernal exigiéndole incluso que comparezca en la Asamblea. Éste tendrá que hacer méritos para que el canario José Antonio Monago lo vuelva a meter en las listas de las elecciones de mayo de 2015. Aunque, bien pensado, yo invitaría a Miguel Bernal a que cogiese el guante que le lanzan y dejara en ridículo al retador y al Gobex al completo. No tendrán otra cosa que hacer los servicios jurídicos que perder el tiempo en tonterías varias.

 

Estos asuntos son los que la ciudadanía observa como una pérdida de tiempo y los responsables, en muchas ocasiones, son los periodistas y columnistas que nos hacemos eco de las mismas. Cuando debiéramos estar comentando el repaso que le dieron en el Canal 24 Horas a Pablito Iglesias, que parecía un oso herido de muerte, estamos con lo de Miguel Bernal porque los niños de Monago no tienen otra cosa mejor que hacer que acusarle sin fundamentos de tantos delitos que merecería la cadena perpetua.

 

Por cierto, y lo dejo en el aire, ¿tan avergonzado está Monago que no asistió al acto oficial celebrado en el Congreso para conmemorar la Constitución o es que no fue invitado? Que responda si se atreve.


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