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INTELIGENCIA EMOCIONAL Y LA NAVIDAD

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[Img #40820] “Ayer es historia, mañana es un misterio, pero hoy es un regalo…por eso lo llamamos presente”

 

Las personas, normalmente organizamos las emociones de forma muy particular y en función de las características fisiológicas, psicológicas así como de las experiencias vividas, que  nos llevan a interpretar la realidad de forma muy personal.  Cada emoción, posibilita un estado único y especial, que permite al organismo reaccionar ante situaciones concretas.

 

Diciembre es el mes de las Navidades, de las luces, de las fiestas, de los muñecos de nieve, de los encuentros, de las reuniones en familia, de las sorpresas. Es el mes donde las ilusiones vuelven a brotar: para unos sí, para otros no tanto. Unos aman estas fechas y otros la aborrecen.

 

Surge en nosotros un recuerdo infantil. Todos tenemos recuerdos de la Navidad en la infancia y de lo que han significado. Por eso, el desarrollo de los valores positivos de nuestros pequeños, en estas fechas y durante toda la vida, es primordial para obtener esos recuerdos que nos afloran. Es la época más luminosa y ruidosa de todo el año. La melancolía resurge en Navidad. La actitud potencialmente correcta ante esta situación es no vivir en la queja y valorar positivamente lo que nos rodea.

 

Es el mes de la tristeza, la melancolía y las reuniones con los seres queridos. Los recuerdos dolorosos vienen a las personas que no han tenido una infancia feliz, o que sí la han tenido, pero actualmente la situación es diferente. Necesitamos potenciar los aspectos positivos más próximos para  tener ilusiones, porque esto, es el motor para sentirnos motivados y para tener ganas de vivir.

 

Cuando el cerebro siente un estímulo, y ese estímulo le hace recordar cosas del pasado, lo conecta inmediatamente. Por eso, tenemos que  saber que la felicidad está en el presente, ya que el pasado y el futuro no existen…

 

Solemos recordar a las personas que ya no están con nosotros, por ello hay que desarrollar habilidades óptimas, para no caer en la tristeza, haciendo uso de la inteligencia emocional. Ante la pérdida de un ser querido, es recomendable colocar el dolor en el sitio adecuado, sin magnificar el hecho. Es vital aceptar este hecho sin más. Aunque resulte difícil, debemos aprender a valorar lo positivo de nuestras circunstancias.

 

La Navidad, es una época especialmente emocional. Se producen circunstancias diversas, como reencuentros inesperados o incluso, algunas situaciones incómodas, debido a la obligación, en muchos casos, de coincidir con personas  que no son de nuestro agrado. Las relaciones personales se intensifican, con todo lo positivo que ello nos aporta, pero también, con las dificultades que plantea. La inteligencia emocional es básica, para tener unas Navidades constructivas. Es una etapa del año muy valorada por todos, y esto hace que se espere mucho de ella, por lo que si no se llega a cumplir esta expectativa, surge la frustración. Si te conoces a ti mismo, puedes afrontar con más positivismo todas las circunstancias, ya que se fortalecerán tus relaciones con amigos y familiares.

 

Una de las claves para sobrevivir en estas fiestas, es mantener el sentimiento constante de presencia. Sentir que cada instante es importante porque es único, el presente es lo que realmente existe, lo demás es producto de nuestros recuerdos  y de nuestro pensamiento.

 

Recordemos que Eckhart Tolle (2006), siempre nos aconseja la importancia que tiene bloquear el pensamiento automático constante, y que solamente debemos utilizar este pensamiento, como una herramienta para resolver algún conflicto concreto. Si dejamos llevarnos por los pensamientos, pueden abocarnos  a la locura…

 

¡Disfrutemos del momento y de todo lo bueno que puede ofrecerte el ahora!

 

Debemos mantener la calma y la tranquilidad. Somos dueños de nuestra persona y de nuestros pensamientos, depende de nosotros que pasemos unas fiestas felices o no. La esencia de nuestros sentimientos, es nuestra actitud, por ello es muy importante, centrar nuestras fuerzas en LO POSITIVO.

 

Sería fantástico dedicar este período a descansar y cuidarnos para reponer energías a la entrada del nuevo año, y si es posible, con una gran sonrisa. Debemos vivir el presente y conectar con el poder de cada instante, la felicidad es intensa cuando te concentras en el ahora.

 

El consumismo es muy criticado en estas fechas si nos dejamos arrastrar por los consejos publicitarios y por la falta de espíritu crítico. El mejor regalo que podemos ofrecer a los demás y a nosotros mismos, es el cariño, la sonrisa y el pensamiento positivo. Busquemos espacios para nosotros mismos, aunque compartamos nuestros espacios con los demás.

 

Aprovechemos estas fiestas para rodearnos de las personas que más queremos, intentando ver el lado positivo de estas fechas. Pensemos que la vida es fugaz, NO nos detenemos a sentirla y a disfrutarla,  cada instante, cada segundo, y que esto, es lo más importante de vivirla.

 

Intentemos no caer en el victimismo de la soledad en estas fiestas. Todos podemos congregar a personas que no tienen familias y hacer una mesa divertida con gente maravillosa que pueden aportarnos afectividad y alegría. ¡Contagiémonos con ellos!

 

Abramos las puertas de nuestras casas para que salga la energía negativa y tóxica permitiendo que entre el aire fresco de la energía positiva y así llenarlo todo de colores y felicidad…

 

Vamos a permitirnos vivir sin caer en el victimismo… ¡Disfrutemos de la VIDA!

 

Un abrazo intenso.

 

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