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GUILLERMO FERNÁNDEZ VARA POR FIN SALTA AL RUEDO

OPINIÓN
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Se le esperaba con impaciencia, como solo se ansía una buena tarde de José Tomás en Las Ventas. Los críticos echaban de menos la presencia y destacaban sus ausencias, su falta de querencia, su poco compromiso con una afición entregada, pero no, fue pisar la arena, coger el capote y darle verónica y media al morlaco que se le venía encima, que no es otro que la campaña electoral. La verdad es que al líder socialista extremeño, secretario general del PSOE de Extremadura y candidato a la Presidencia de la Junta le ha costado arrancar. Ha tenido un suceso grave familiar y eso, me cuentan los que le conocen bien, le había dejado bastante tocado. Yo mismo le llamaba por teléfono el uno de enero y me contaba que los que esperen de él otra manera de hacer política se equivocan. Es lo que llamaba “el cambio tranquilo”, porque, aseguraba, no sabía hacer política batiéndose a duelo a muerte con nadie.

 

Pero ¡ay, amigo!, que han sido conocerse las encuestas, tanto internas como externas, que no ha tardado mucho en coger el estoque y llamar “embustero” a su adversario político, que es tanto como llamarle mentiroso pero de manera más fina. Guillermo Fernández Vara asegura que José Antonio Monago mintió a la Cámara cuando en el debate del Estado de la Región, celebrado el 6 de mayo de 2014, dijo haber llegado a un acuerdo con el Gobierno de España para el pago de la deuda histórica con Extremadura, cuantía con la que se iban a realizar obras de importancia como el Hospital de Cáceres o los regadíos de Monterrubio o de Tierra de Barros. “Ahora sabemos que se faltó a la verdad porque no hay ningún acuerdo» y «lo sabemos porque el propio Ministerio reconoce que no hay más que 40 millones de euros para deuda histórica, y por tanto que no hay acuerdo alguno y que desde entonces para acá se ha estado faltando a la verdad».

 

Según Guillermo Fernández Vara “en política se pueden cometer errores pero no mentir», y en este asunto,  «se  mintió porque era falso«. También se mintió en julio cuando el consejero Antonio Fernández anunció que «estaban cuadrando la agenda», y otra vez en el momento que lo adelantaba el consejero de Hacienda Clemente Juan Checa y en los presupuestos. Y para remate, al final, aparece la vicepresidenta Cristina Teniente insistiendo en lo mismo, mientras que “los 430 millones no se acordaron«. Y no sólo se ha mentido en lo referente a la deuda histórica, sino también en las cuentas del déficit, donde por quinta vez el Gobierno hace mención al déficit encontrado por 800 millones de euros y por quinta vez le contestó que «haga público el certificado» porque él puede certificar que «el déficit era del 2.8«, mientras él fue presidente de la Junta de Extremadura.

 

«La verdad existe, la mentira se inventa, se puede adornar, pero no dar frutos”, sostiene el socialista, quien pide a José Antonio Monago todo un imposible: que pida disculpas. Para que el todavía presidente de la Junta se bajase de la burra y pidiese perdón, tendrían que caer chuzos de punta del cielo, aunque bien mirado hay que constatar que las actitudes en el Partido Popular están cambiando. La soberbia ha dado paso a las ganas de explicar la gestión que se ha llevado a cabo; el sarcasmo se deja a un lado y un cierto halo de preocupación invade a los populares, quienes hace dos semanas estaban pletóricos.

 

Las elecciones del 24 de mayo próximo pueden ser toda una sorpresa. Yo no me creo que todo el voto que se supone pierde del PSOE se vaya a Podemos y a Izquierda Unida. Primero porque no se lo merecen y, segundo, porque los socialistas han realizado una oposición ejemplar y leal, cosa harto difícil pedir lealtad en los tiempos que corren. No digo con esto que el Partido Popular no vaya a ganar los comicios autonómicos, que seguro es la fuerza política más votada, pero el quid de la cuestión está en saber con cuántos diputados y si le vale o no únicamente la abstención de IU otra vez para gobernar. De ahí también la importancia del pacto PSOE-SIEx que este jueves 12 de febrero se escenifica ante los medios de comunicación, para que toda la ciudadanía conozca que los socialistas concurren unidos a las elecciones, como no podía ser de otra manera en los tiempos que corren.

 

De momento, el que ha despertado es Guillermo Fernández Vara, al que se le ha dado un plazo de tiempo adecuado para reponerse anímicamente del fallecimiento de su hermana y del que se esperan grandes tardes. Que abra la puerta grande o no depende si corta las dos orejas, pero eso es la afición la que tiene que decidir. ¿Se dan cuenta de las similitudes que tiene una corrida de toros con el ámbito político? El que decide siempre es el pueblo, no como en la Roma de los emperadores, donde el de turno salvaba o quitaba vidas inclinando el pulgar hacia arriba o hacia abajo. La precampaña ha comenzado: Fernández Vara y Monago se están recorriendo toda la región en busca del último voto, ese que les haga presidente de la Junta de Extremadura. La derecha está unida; la izquierda comienza a unirse en Extremadura y el 24 de mayo, dentro de poco menos de tres meses y medio, veremos cuál de los dos sigue vistiéndose de grana y oro. Y también sabremos quienes serán sus subalternos que ojo, a veces son los que hacen que el maestro triunfe ¿en la plaza de la cordialidad o en la del triunfalismo del poder establecido? 


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