¿PADEL EN EL PUEBLO? A MÍ DÉJENME CON MIS VACAS

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Mérida será sede del World Padel Tour 2015 (competición internacional de pádel), junto a ciudades como: Bubai, Mónaco, Barcelona, Lisboa…, es decir, en el caso de Mérida, los ojos del mundo estarán puestos sobre nuestra ciudad del 4 al 10 de mayo y será televisado prácticamente para todo el mundo a través de canales internacionales de televisión. En el caso de España, serán TVE y Teledeporte quienes retransmitirán este evento deportivo.

 

A priori, es una noticia que debería no solo ilusionar a los emeritenses sino que debería transmitir un orgullo enorme por la elección de Mérida como una de las sedes del «Open». Siete días en los que a través del deporte, nuestra ciudad será promocionada mostrando nuestras joyas monumentales únicas en el mundo. Y es precisamente la decisión de celebrar este torneo en el Anfiteatro Romano, una de esas tantas joyas, lo que ha hecho poner ese grito en el cielo a más de uno.

 

En ocasiones me pregunto si Mérida quiere y pretende avanzar poniendo trabas a este tipo de eventos que tanto benefician a la ciudad en lo económico y en la promoción. El único argumento que los contrarios a la celebración dan sobre el tema es que el monumento se deteriora. ¿Por qué se deteriora?. Pues bien, se deteriora porque hay que poner unas gradas. Así sin más. Digo yo que si eso fuera cierto, los técnicos del Consorcio de la Ciudad Monumental ya hubieran salido públicamente para decir que el torneo de pádel perjudicaría al Anfiteatro, pero no ha sido así.

 

Miguel Alba, director del Consorcio, ha declarado a La Sexta Noticias que los organizadores han aceptado las condiciones en las que puede y debe usarse el monumento, por lo que no existe peligro alguno. El Anfiteatro de Mérida fue construido por el Imperio Romano y se utilizaba para la lucha de gladiadores, algo que podríamos catalogar como un deporte de lucha en la época romana. Algo más de dos mil años después, Mérida vuelve a utilizar este espacio para la celebración de un torneo deportivo a nivel mundial y es precisamente el marco del anfiteatro el que nos lleva a ser sede de este torneo.

 

 Como emeritense no solo creo, sino que estoy convencido de que es un gran acierto que se celebre en el anfiteatro. Nadie en su sano juicio y con responsabilidad pondría en riesgo algo tan importante y único.Y hay que perder el miedo a que vamos a destruir nuestro patrimonio por darle uso de vez en cuando. Tenemos dos opciones: o abrimos nuestras mentes definitivamente como ciudadanos de una verdadera capital a la altura de poder entender y celebrar este tipo de eventos en un espacio como el anfiteatro o como he titulado el artículo, «a mí que me dejen con mis vacas». 


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