Digital Extremadura

LA CANCIÓN DEL VERANO

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[Img #45354]Esto del reflexionar es lo que tiene, que es un tanto coñazo. Más si hace calor y tus amigos están
de vacaciones. Así que lo he pensado bien y he decidido buscar una canción del verano para
tararearla cuando me venga la vena filosófica. Que seguro que me busca.Y me encuentra.
Lo malo es que, aún siendo la época, tampoco tenemos demasiadas canciones de verano,
aprobadas por mayoría, democráticamente. Y con transparencia. Le pregunté a los chicos jóvenes
y me colocaron en el sitio adecuado del coche un pin drive, con funda incluida, en el que sonaban
ritmos inconexos de músicas básicas, de ritmos de toda la antigüedad, con letras banales llenas
de ripios, adecuadas (eso si) para mover el «esqueleto» en topless al lado de la piscina, con un
vaso de ginebrita en la mano. Con hielo, mucho hielo.

Caí en la cuenta de que tal vez la solución esté en las colonias. No en las de aves, evidentemente,
que ahora están los benefactores sobre aviso. En las colonias, colonias. En ultramar, como
antaño. En buscar fuera lo que no se encuentra dentro, en intentarlo. A ver si acaso.
No se, no se, no lo tengo claro. Porque si me pregunto a mi misma, me confundo, seguro, sobre
criterios, méritos y todas esas zarandajas, nada actualizados, oigan. Y si pregunto fuera, pues
depende…del humor y otros efluvios.

El otro día interrogué a un colega, hasta la extenuación. Como en las novelas negras. Y las
respuestas me dejaron aturrullada. Que vamos, que no hay nada qué hacer. Qué lo mismo que
con las lentejas, que las comes o las dejas…y allá tu. Con tu body. Y tus circunstancias.
Que lío, amigos, que lío. Tantos años declamando sobre las «verdades fundamentales», a base de
afonía y antibióticos, para que ahora los esquemas sobre aquellas, pasados a limpio (eso si) en el
ordenador, se hayan convertido en slogans pintados en tapicerías de baratillo. Con un poquito de
diseño. Pa remate…

Y en estas, que mientras estaba yo viendo (eso sí, «a voladitas») la novela de la sobremesa, súper
contenta y súper motivada porque la protagonista al fin ha encontrado a su hija perdida, criándose
en familia de posibles, se me ocurrió una salida a mi propio laberinto, lleno de tantas vueltas que
deja chico al de de Cataluña…

[Img #45356]-«Carmela, -me dije-, tranquila, que siempre nos quedará París», (como ven, copio inmisericorde
de la película preceptiva)

El París chulísimo de los puentes del Sena. El de los fascículos de las agencias de viaje. El de los
candados del amor. Del amor y la amistad, que ni se compran ni se venden como el cariño
verdadero, el de las novelas río, las de toda la vida. Recomendado para olvidar por unos días el
tinglado de la antigua farsa. El de los titiriteros con oficio.


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