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Un exremero de Urdaibai asegura que se les «pinchaba todos los días»

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Un exremero de Urdaibai, que declara como testigo protegido dentro del caso por una presunta red de dopaje en 2010, ha asegurado que se «pinchaba» a los remeros de «todos los días», tras lo que los resultados mejoraron. Aunque desconoce el contenido de las inyecciones, ha explicado que le provocaron mareos, vómitos y temblores y ha afirmado que el entonces entrenador José Manuel Francisco se encargaba inyectarlas.

  Asimismo, una de las acusadas ha admitido que envió, a nombre del expresidente del club Josu Zabalondo, tres paquetes que contenían EPO y Aranex. Por el contrario, Francisco ha asegurado que esos paquetes contenían piezas de bicicleta.

 

   El Juzgado de lo Penal número 1 de Bilbao ha iniciado este lunes la vista por este caso, en el que están acusadas diez personas y para las que la Fiscalía pide un total 26 años de cárcel. Entre los acusados, se encuentran el expresidente del club de remo, el exentrenador, el exmédico del club B.G.M. y la enfermera A.O.A, además del doctor en medicina deportiva y profesor universitario M.M. , dos farmacéuticas, el exciclista Antonio Arenas y su esposa, y la esposa del expreparador.

 

   El ministerio público solicita dos años y medio de prisión para cada uno de los procesados como coautores de un delito continuado contra la salud pública. Además, reclama otro año más de cárcel para uno de los facultativos por supuesta falsificación de documento privado.

 

   La Fiscalía considera que, durante la temporada deportiva 2009/10 diferentes cargos del club «puestos de común acuerdo, facilitaron, adquirieron, administraron y suministraron» a los remeros sustancias destinadas a aumentar sus capacidades físicas «poniendo en grave riesgo su salud».

 

   Entre ellas, cita la insulina, dexametasona, eritropoyetina (EPO), darbepoetina alfa, efedina, hormona luteinizante, hidrocortisona fosfato sódico, nandrolona-decanoato, piracepam y tetracos actida, entre otras, además de albúmina humana, que posee carácter de agente enmascarante.

 

   En esta primera sesión, han prestado declaración los diez acusados y un testigo protegido, que fue remero de la trainera de Bermeo en las temporadas comprendidas entre 2008 y 2010 y que ha asegurado que, tras abandonar el club su anterior médico, comenzaron a «pincharles en vena, en la tripa, en el hombro, en el culo…», si bien los remeros desconocían «qué nos ponían». En todo momento, ha explicado, les indicaron que se trataba de «vitaminas, hierro o sales minerales» y les aseguraron que eran «prácticas novedosas». De dar las inyecciones, ha afirmado, se encargaba el entonces entrenador y, algunos días, también la ATS.

 

   Según ha relatado, en una ocasión comenzó a sufrir «mareos, temblores continuos, vómitos…» y se encontró tan «mal» al volver a su casa que, al día siguiente, comunicó al entrenador que «no quería saber nada de esas prácticas» y que no volvería a «pincharse». Por ello, ha asegurado, fue apartado del equipo.

 

   El exremero se ha mostrado convencido de que, en el equipo, la mayoría «estaba asustados» y sufrían síntomas, si bien «tenían mucho miedo de que les pasara lo que a mí». El testigo ha asegurado que las inyecciones comenzaron a darse «todos los días», de manera que «había pinchazos» de lunes a viernes después de entrenar y el fin de semana antes y después de la regata. En su opinión, les suministraban «microdosis» en «muchas jeringuillas» para evitar los «controles.

 

   Por otro lado, ha relatado que el doctor M.M.  estuvo en el club de remo dos días y les dijo que «estaba allí para ayudar a ganar La Concha» y que, si no se lograba, «no cobraría nada».

 

   El testigo, que ha asegurado que no conocía al médico oficial del club, ha explicado que también le dieron una jeringuilla «con poca cantidad» para que se «pinchara en casa», pero, como se encontraba mal, decidió no hacerlo y guardarla. Tiempo después de abandonar el equipo, se la pidió José Luis Korta, el entrenador de su posterior club, y se la entregó, si bien ha reconocido que en su primera declaración ante la Fiscalía no hizo referencia a su existencia.

 

   El exremero ha explicado que los resultados del equipo mejoraron y esa temporada se hicieron con la Liga, con carreras que ganaban «sobrados», y la bandera de La Concha. Según ha indicado, lo único que cambió, desde la visita de Mainar, fue que «aumentaron los pinchazos», pero no los entrenamientos.

 

   Por su parte, T.M., la esposa del exclista y actual agente de la Policía Antonio Arenas, ha reconocido que envió en agosto y septiembre de 2010, desde Córdoba y a través de una empresa de mensajería, tres paquetes con EPO y Aranex, a una dirección de una entidad bancaria de Bermeo y con un número de cuenta a nombre de Zabalondo.

 

   Según ha indicado, recibió el encargo a través de un teléfono de su marido, que había sido paciente de Mainar y con el que entonces no convivía, «de parte» de este médico.

 

   Sin embargo, el entrenador del club entre 2009 y 2011, José Manuel Francisco, ha afirmado que esos paquetes contenían piezas de bicicleta. El expreparador ha asegurado que «nunca ha pinchado» a los remeros, si bien sí ha admitido que encargaba medicación según lo que los médicos «mandaban».

 

   Asimismo, ha afirmado que el doctor M.M.  visitó el club durante un viaje familiar a Euskadi, en el que se ofreció a prestar una máquina seca de reflotron para medir mejor los niveles de grasa de los deportistas, que él mismo fue a buscar hasta Cáceres, junto a un directivo. Posteriormente, según ha indicado, el médico extremeño remitió elementos para realizar los controles con la máquina y productos homeopáticos.

 

   El entrenador ha asegurado que, en ningún caso, había ninguna «sustancia prohibida» y ha añadido que, en ninguno de los controles que pasan habitualmente los remeros, desde ninguna organización les advirtieron de «ningún problema» de salud.

 

   Por su parte, M. M.  que ha afirmado no conocer a T.S., ha asegurado también que visitó el club en el marco de unas vacaciones tras un proceso penal «muy duro» en Portugal, del que fue absuelto, y después de conocer por el periódico que José Manuel Francisco era su entrenador. Tras insistir en que nunca suministró «productos dopantes», ha confirmado que únicamente realizó esos dos envíos a Bermeo.

 

   También ha declarado el entonces médico del club, B.G., que ha explicado que se le pidió que asumiera temporalmente este cargo ante la marcha del anterior facultativo durante la temporada 2010 y que le entregaron un listado de medicación que «estaban usando» en el que no se encontraba ningún producto «dopante» o «peligroso». Según ha apuntado «todo venía pautado y prescrito» por el médico anterior.

 

   El médico ha admitido que realizó dos peticiones a la farmacia de su cuñada, también acusada en el proceso, de albúmina humana, si bien ha asegurado que eran para una paciente en una clínica.

 

   La enfermera del club A.O., que colaboró en él desde 2007 a 2010, ha afirmado que le dejaban en un listado lo que había que inyectar a los remeros, que ella pensaba que era «por orden médica», y que no se suministraba por vía intravenosa. Además, ha indicado que nunca vio ningún producto que llamara «la atención».

 

   Por su parte, el expresidente del Club ha reconocido que le llegaban «muchos paquetes» a su entonces puesto de trabajo en una entidad bancaria porque el club estaba cerrado por las mañanas, pero desconocía su contenido.

 

   Asismismo, ha declarado M.R.M. una farmacéutica de Córdoba, desde donde Mainar realizó un envío, y la también farmacéutica A.A.G., cuñada del médico del equipo, que ha indicado que ella misma puso en conocimiento de la Inspección que se había entregado al facultativo albúmina humana de uso hospitalario.

 

   También ha ofrecido su testimonio Antonio Arenas, que ha asegurado no tener contacto con Mainar desde que era ciclista, y la esposa del exentrenador.


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