EXTREMADURA, EN VILO
Redacción DEx, Extremadura, 17 de febrero de 2026.
VOX no descarta “nada” y deja en el aire el futuro de la investidura mientras el PP pide discreción y estabilidad
La negociación para formar Gobierno en Extremadura vuelve a tensarse. El líder nacional de VOX, Santiago Abascal, ha afirmado que “no está en condiciones de descartar nada” cuando se le pregunta si su partido podría exigir la salida de María Guardiola como condición para un acuerdo. Una frase ambigua que introduce un nuevo elemento de presión en un tablero político que ya camina sobre el alambre.
Desde VOX aseguran que el diálogo con el Partido Popular está “encallado” por falta de seriedad y coherencia en las posiciones. Mientras, el PP insiste en que la estabilidad debe imponerse al ruido mediático. El resultado: incertidumbre institucional y una Extremadura pendiente de un desenlace que puede ir desde un pacto in extremis hasta la repetición electoral.
Negociación en punto muerto
VOX sostiene que su propuesta programática —que incluía la entrada en el Ejecutivo— fue respuesta a un “reto” previo del propio PP extremeño. Sin embargo, denuncian cambios de criterio y falta de claridad.
Abascal ha trasladado el foco al Partido Popular al afirmar que “parece que el PP se está peleando con la señora Guardiola”, subrayando que el problema sería interno de los populares, aunque advierte de que podría convertirse en un problema para toda la comunidad.
En el otro lado, el entorno de Guardiola insiste en la necesidad de discreción y proporcionalidad para garantizar un gobierno estable. Pero el clima de desconfianza es evidente.
Repetición electoral: escenario real
“No descartamos nada”, repite VOX. Tampoco un nuevo paso por las urnas.
Aunque ambas formaciones evitan hablar abiertamente de fracaso, la posibilidad de repetir elecciones planea como amenaza implícita. Un escenario que supondría más desgaste político, mayor polarización y un retraso en decisiones clave para la región.
Extremadura, mientras tanto, continúa con un gobierno en funciones y con asuntos estratégicos sobre la mesa: financiación autonómica, desarrollo industrial, reto demográfico y planificación energética.
Guardiola, epicentro del pulso
La figura de María Guardiola se convierte en pieza central del ajedrez político. VOX evita pedir explícitamente su cabeza, pero tampoco lo descarta. El mensaje es claro: la presión existe.
Desde el PP se interpreta como una estrategia negociadora de máximos. Desde VOX, como exigencia de garantías tras lo que consideran quiebras de confianza en otros territorios.
El choque no es ideológico únicamente; es también de liderazgo y de relato.
LUPA DEx
Cuando el tacticismo eclipsa el interés general
Lo que estamos presenciando no es solo una negociación programática, sino una pugna por la hegemonía simbólica del bloque conservador en Extremadura.
VOX necesita demostrar firmeza ante su electorado, evitando aparecer subordinado. El PP, por su parte, no puede permitirse transmitir debilidad ni aceptar imposiciones que erosionen su autoridad interna.
El problema es que, mientras ambos calibran fuerzas, la región queda en pausa.
La política no puede convertirse en una partida interminable de órdagos. Cada declaración ambigua, cada gesto de presión pública, incrementa la sensación de provisionalidad institucional.
Extremadura no votó para asistir a un pulso retórico. Votó para tener gobierno.
Y si el “todo es posible” se convierte en norma, la incertidumbre dejará de ser estrategia para convertirse en desgaste.
La pregunta ya no es quién gana la negociación. La pregunta es cuánto pierde Extremadura en el camino.






