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Abascal aprieta el puño y deja en jaque a Guardiola: “Vox no ha nacido para ser la muleta de nadie”

El líder de Vox vuelve a tensar la cuerda en Extremadura y acusa al PP de ofrecer “migajas” mientras exige entrar en el Gobierno con consejerías de peso

Redacción DEx, Madrid/Mérida, 21 de enero de 2026. 

Extremadura vuelve a colocarse en el epicentro del tablero político nacional. Santiago Abascal ha elevado la presión sobre María Guardiola a máximos históricos: Vox quiere un gobierno de coalición, consejerías con presupuesto real y una vicepresidencia. Y lo quiere ya. El mensaje, lanzado desde Madrid pero con la mira puesta en Mérida, ha dejado la negociación en un punto muerto que amenaza con incendiar el mes decisivo que tiene la candidata popular para lograr apoyos. “No hemos nacido para vegetar ni para ser la muleta de nadie”, ha sentenciado Abascal.

Abascal sube el tono: “No somos comparsa de sillones”

Santiago Abascal ha aprovechado un foro económico en la capital para desplegar su mensaje más duro hacia el PP desde que comenzó la negociación. Según el líder de Vox, lo que su partido reclama no es presencia decorativa, sino poder ejecutivo real.

“No hemos venido a protestar, sino a gobernar. Para cambiar las políticas, no para mantenerlas y seguir igual”, afirmó. La cesión por parte del PP de la Secretaría Primera de la Mesa de la Asamblea ha caído como una bofetada en el seno de Vox, que la considera “una tomadura de pelo” y “unas migajas impropias de una negociación seria”.

Las declaraciones han provocado un nuevo terremoto en una relación ya erosionada desde que Vox abandonó el Gobierno extremeño en 2023 por las discrepancias en materia migratoria.

La negociación: bloqueo, desconfianza y un mes de reloj en marcha

María Guardiola afronta un escenario endiablado. Necesita el voto afirmativo o la abstención de Vox para ser investida presidenta y solo dispone de treinta días para cerrar un acuerdo.

Pero Vox quiere consejerías con ficha económica sólida, políticas públicas propias y una vicepresidencia. A cambio, rechaza las ofertas orgánicas y simbólicas del PP. Las conversaciones, reconocen ambos partidos, están congeladas.

Abascal ha acusado además a los populares de ser “un negociador flojo excepto con nosotros”, insinuando que el PP se muestra inflexible precisamente con quien necesita para gobernar.

Los antecedentes pesan: 2023 vuelve como un fantasma

Las tensiones de 2023 no están olvidadas. Vox rompió su pacto con el PP al considerar que Guardiola cedía ante el Gobierno central en la acogida de menores migrantes. Aquel divorcio precipitó un clima de desconfianza que hoy vuelve a emerger.

En este contexto, Vox blinda su exigencia: sin consejerías clave para campo, industria, educación y un paquete ideológico propio, no hay acuerdo.

Extremadura, rehén de una aritmética imposible

Mientras tanto, la región observa, otra vez, cómo su destino se diluye entre mensajes cruzados, declaraciones altisonantes y un pulso que crece sin freno. El panorama económico, agrícola y demográfico de Extremadura no tiene tiempo que perder. Pero la política, sí.

La ciudadanía percibe que el debate se centra más en cargos y equilibrios de poder que en propuestas, mientras la investidura se convierte en una carrera de fondo plagada de recelos.

Lupa DEx

Coalición o nada. Vox ha decidido llevar la negociación al límite con una estrategia clara: si gobierna, quiere gobernar “de verdad”. Las “migajas” ofrecidas por el PP son el detonante perfecto para un relato de confrontación que moviliza a su electorado y presiona a Guardiola.

El PP, por su parte, teme ceder demasiado y perder perfil propio. El resultado es un bloqueo que retrasa las decisiones de fondo que Extremadura necesita.

Conclusión bajo la lupa: la investidura no será una negociación, sino una prueba de fuerza. Y ahora mismo, nadie está parpadeando.