Un centenar de vecinos se concentra ante el juzgado de Villafranca de los Barros mientras los hermanos detenidos por el crimen de Hornachos declaran ante el juez.
Redacción DEx, Sucesos, 14 de marzo de 2026.
Villafranca de los Barros. Ocho años después de la desaparición que conmocionó a Extremadura, el caso de Francisca Cadenas ha vivido este sábado una escena cargada de tensión y rabia contenida. Los dos hermanos detenidos por su muerte han llegado alrededor de las 12:30 horas al Juzgado de Instancia de Villafranca de los Barros, escoltados por la Guardia Civil y entre los gritos de “asesinos, asesinos” de cerca de un centenar de vecinos congregados a las puertas del edificio judicial.
La expectación ha sido máxima desde primera hora de la mañana. Agentes de los cuerpos de seguridad han blindado el entorno de los juzgados para evitar incidentes mientras los detenidos eran trasladados en un vehículo policial que accedió directamente al garaje del edificio, impidiendo así que los medios de comunicación captaran imágenes de su llegada.
El caso, que durante casi nueve años permaneció envuelto en el misterio, ha dado un giro dramático tras el hallazgo esta semana de restos óseos en el patio de la vivienda de los sospechosos, en Hornachos.
Confesión ante la Guardia Civil
La comparecencia judicial llega después de que el menor de los dos hermanos confesara ante la Guardia Civil ser el autor del crimen, según fuentes de la investigación.
Durante su declaración ante los agentes, el detenido habría reconocido haber matado a Francisca Cadenas en mayo de 2017, aunque ha exculpado a su hermano mayor de la autoría directa de los hechos.
Ambos fueron arrestados el pasado miércoles después de que la Unidad Central Operativa (UCO) localizara restos humanos enterrados en el patio de su vivienda, situada a apenas unos metros de la casa de la víctima, desaparecida desde aquella tarde de mayo en la que salió de su domicilio sin dejar rastro.
La confirmación posterior de que los restos pertenecen a Francisca Cadenas ha cerrado uno de los episodios más inquietantes de la crónica negra reciente en Extremadura.
La acusación pedirá prisión provisional
La abogada de la familia de la víctima, Verónica Guerrero, ha anunciado a su llegada a los juzgados que solicitará prisión provisional para ambos detenidos.
La letrada argumenta que existen riesgos de fuga y de destrucción de pruebas, además de recordar que la investigación se encuentra aún en una fase inicial.
“Lo que tenemos son unos restos que han aparecido en una casa. Quedan muchas pruebas por practicar”, ha señalado ante los medios.
Guerrero también ha mostrado cautela respecto a la confesión del menor de los hermanos, que exculpa al mayor.
“La versión que ellos tengan es su versión. Hay que esperar a las pruebas y a que se levante el secreto de sumario”.
La abogada fue recibida con aplausos por los vecinos congregados ante el juzgado, un gesto que refleja el fuerte impacto social que el caso sigue teniendo en la comarca.
Un caso que dejó a Hornachos en vilo durante ocho años
La desaparición de Francisca Cadenas, ocurrida en mayo de 2017 en Hornachos, se convirtió rápidamente en uno de los casos más desconcertantes de la región.
La mujer salió de su casa y desapareció a escasos metros de su domicilio, sin que durante años se encontrara una sola pista concluyente.
La investigación ha vivido distintos momentos de esperanza y frustración, hasta que esta semana la Guardia Civil localizó los restos que, finalmente, han permitido reconstruir lo ocurrido.
Ahora, con los presuntos responsables ante el juez, comienza una nueva fase judicial que deberá esclarecer cómo y por qué ocurrió el crimen.
LUPA DEx
Un crimen que nunca abandonó la memoria colectiva
Hay crímenes que pasan a formar parte de la conciencia emocional de un pueblo. El de Francisca Cadenas es uno de ellos.
Durante ocho años, Hornachos convivió con una pregunta sin respuesta. Una mujer desaparecida a pocos metros de su casa. Un silencio espeso. Un misterio casi imposible.
La aparición de los restos no solo reabre el caso: abre también la herida de todo un municipio que convivió con la incertidumbre demasiado tiempo.
Los gritos de “asesinos” a las puertas del juzgado no son solo de rabia. Son también el eco de una comunidad que llevaba años esperando saber la verdad.
Ahora esa verdad empieza a emerger. Y con ella, la justicia tendrá la última palabra.






