Cáceres se quiere plantar en Europa con su cultura a cuestas
Redacción DEx, Madrid / Cáceres, 9 de marzo.
Cáceres ha dado este lunes un paso decisivo en su camino hacia uno de los grandes sueños culturales de la próxima década: convertirse en Capital Europea de la Cultura en 2031. La candidatura cacereña ha defendido su proyecto ante el comité de expertos designado por la Comisión Europea en el Ministerio de Cultura, en Madrid, en una sesión intensa donde la ciudad ha desplegado argumentos, identidad y visión de futuro.
Durante casi hora y media, la delegación cacereña presentó las líneas maestras de un proyecto que aspira a situar a la ciudad en el mapa cultural europeo. Media hora de exposición inicial y una hora de preguntas y respuestas en la que los expertos quisieron profundizar en el modelo cultural, la financiación y el impacto social de la candidatura.
El alcalde de Cáceres, Rafa Mateos, fue claro en el mensaje:
“Cáceres tiene todos los mimbres necesarios para ser capital europea de la cultura”.
Un proyecto —subrayó— construido “de abajo hacia arriba”, con planificación, inversión y participación institucional.
Un proyecto coral para una ciudad con historia
La candidatura fue defendida por un equipo de diez personas que representaban distintas sensibilidades culturales, sociales y artísticas de la ciudad.
Encabezados por el alcalde y por la coordinadora general del proyecto, Iris Jugo, participaron también el concejal de Cultura, Jorge Suárez, la directora del Museo Helga de Alvear, Sandra Guimarães, la directora de ONCE Cáceres, Isabel Góngora, el artista Adrián Domínguez, la asesora económica Rosa Estrella Ramos, el gestor cultural internacional Antonio Lopes, el coordinador de proyectos Carlos Gago y la responsable de comunicación Marian Rosado.
Una delegación plural que pretendía demostrar ante Europa que la candidatura no es solo institucional, sino ciudadana.
“En la presentación hemos enseñado lo que somos muy honestamente”, explicó Iris Jugo tras el encuentro.
La coordinadora defendió que el proyecto ya está preparado para competir, aunque recordó que el camino apenas comienza.
“Ha quedado claro que estamos preparados y también que queda tiempo para seguir creciendo”.
La lana, la trashumancia y la identidad europea
La candidatura cacereña quiso además llevar a Madrid un símbolo profundamente extremeño: la lana.
En el corazón conceptual del proyecto aparecen la transcultura y la trashumancia, dos ideas que conectan territorio, tradición y Europa.
Los expertos pudieron incluso ver y tocar lana real procedente del rebaño de Francisco Morgado Galet, uno de los últimos trashumantes de Extremadura. Con más de cincuenta años dedicados al pastoreo, Morgado realiza cada año un recorrido de hasta 600 kilómetros a pie con más de 1.400 ovejas merinas, una imagen que resume siglos de historia compartida entre pueblos y caminos.
La lana, explicaron desde la candidatura, simboliza los hilos que conectan culturas, territorios y generaciones.
Europa también en el vestuario
La estética también tuvo su protagonismo.
El diseñador JM. Cruz creó para la ocasión una colección específica, Ixéu, inspirada en motivos europeos. Los trajes, utilizados durante la presentación, representaban —según su autor— una idea de identidad continental abierta y diversa.
“Una nueva identidad europea que no borra las diferencias, sino que las teje en un mismo hilo común”.
Una metáfora perfectamente alineada con la filosofía cultural del proyecto cacereño.
El primer filtro se conocerá este viernes
La Comisión de Expertos anunciará este viernes las ciudades que pasan a la siguiente fase del proceso.
Después llegará un camino largo: visitas técnicas, ampliación del proyecto y nuevas evaluaciones hasta que en 2027 se designe oficialmente la Capital Europea de la Cultura de 2031.
Es decir: el sueño está lejos todavía, pero el primer gran examen ya está hecho.
LUPA DEx — Cáceres y el derecho a aspirar
Cáceres no compite solo por un título. Compite por una oportunidad histórica.
Durante décadas, las grandes capitales culturales europeas han sido ciudades con músculo económico, redes internacionales consolidadas y estructuras culturales gigantescas. Cáceres juega otra liga: la de las ciudades que transforman su tamaño en identidad.
La Ciudad Monumental, el Museo Helga de Alvear, los festivales, la escena artística emergente, el patrimonio histórico y la capacidad de generar proyectos culturales de calidad desde la periferia española son argumentos que hoy se han puesto sobre la mesa en Madrid.
Pero hay algo más.
Cáceres no aspira a ser capital cultural solo por lo que ya tiene, sino por lo que puede llegar a ser.
Y en ese horizonte, la cultura no es solo espectáculo o turismo. Es también desarrollo, identidad y futuro.
El viernes se conocerá el primer veredicto.
Mientras tanto, la ciudad ya ha hecho lo más difícil: explicar a Europa por qué Cáceres merece estar en el mapa cultural del continente.






