Cerezas, familia y tradición en el mundo rural: La historia de la Patrona del Valle del Jerte

Comparte en redes sociales

● La cereza, una de las frutas más especiales y deseadas llega al Valle del Jerte con
numerosas variedades
● Procesos artesanales en negocios de tradición familiar renovados: la historia de
La Patrona
● Experiencias en el Valle del Jerte para toda la familia

La cereza del Jerte, tan especial como deseada

En el Valle del Jerte, la campaña de cerezas que arrancó con fuerza hace unas semanas
continúa. Son numerosos los productores de esta deliciosa fruta, tan especial como deseada,
los que se entregan cada año a esta ardua tarea en el medio rural extremeño, para deleitar a
España y al mundo con frutas de calidad.

No obstante, no todos lo hacen de la misma manera. Algunos productores se inclinan por
mantener la tradición y optar por procesos artesanales, que ofrecen una calidad superior a las
cerezas, una vez llegan del campo a casa.

Variedades de cerezas en el Valle del Jerte

En los meses de mayo y junio aparecen las variedades más tempranas del año: las cerezas
Early Lory, Frisco, California. Esta temporada, según informan productores locales, se ha
retrasado unos días la recolección, debido a la situación meteorológica.

La Patrona Cerezas es una de las marcas de la región, que recolecta en los meses de
mayo-junio siete variedades de cerezas tempranas, muy difíciles de encontrar y que
sorprenden mucho al consumidor.

En los meses de junio y julio aparece en las fincas de la zona una variedad de cerezas tardía,
la más producida, consumida y deseada en el Valle del Jerte, la cereza Lapin.

Algunos de los productores de cerezas del Valle del Jerte son familias que han mantenido la
tradición del cultivo de esta fruta durante varias generaciones, en la tierra que los vió nacer.

Es el caso de Sandra Mahíllo, La Patrona de las Cerezas, que se reencontró con sus orígenes
después de la pandemia y terminó digitalizando un negocio que había mamado durante toda su
infancia.

El reencuentro con los orígenes, en el Valle del Jerte

Tras 40 años de vida frenética, con dos hijos, horarios estrictos, trabajando durante quince
años en una multinacional en Madrid, y una pandemia de por medio, … Llegó el momento de
tomar la decisión más importante de su vida. Sandra Mahíllo apostó por retornar a sus
orígenes, al Valle del Jerte, donde se crió entre cerezos, a reencontrarse con la naturaleza y
reiniciar el negocio familiar; un desafío que asumió con miedo e ilusión a partes iguales.

“Cada verano, al terminar el colegio, ayudaba a mis padres en la recolección pasando largas y
duras jornadas de trabajo… No cambiaría por nada los bellos recuerdos de esa época. ¿Quién
me iba a decir que lo aprendido me serviría para tener los conocimientos suficientes de mis
tierras y cultivos que hoy me permiten llevar el negocio?”, no cabe duda de que Sandra Mahíllo
ha sabido poner en valor los aprendizajes de toda una vida en el campo.

El campo, un espacio tradicionalmente masculino

A pesar de todos sus conocimientos del mundo rural y el cultivo de cerezas en el Valle del
Jerte, Sandra sentía que tenía que demostrar que servía para ello. “Tradicionalmente el campo
ha sido un mundo de hombres… Y en ese mundo cabe Patrón, pero Patrona… Eso es otro
cantar. Un buen día esas personas que llevaban toda la vida trabajando con mi padre y
llamándolo “patrón” y hoy trabajan conmigo en la recolección en el Valle del Jerte, me llamaron
“patrona” de manera cariñosa, cuando empezamos esta aventura, y desde entonces dieron
nombre a la marca, La Patrona Cerezas”.

El nombre de su marca imprime el carácter que identifica totalmente su esencia y la adaptación
a los nuevos tiempos.

El campo en casa

Cada vez hay más conciencia entre los consumidores, que demandan productos con menos
procesado y el movimiento Real Food avanza. La Patrona pretende que cualquier persona
disfrute de cada bocado como ella lo hace en el campo, fresco y natural, con todo su sabor y
olor. Por ello la distribución es directa, las cerezas no se refrigeran en cámaras ni se
someten a procesos que puedan alterar la naturaleza de la fruta, que va directa del
campo a casa. Según recolectan preparan los envíos y al día siguiente (antes de 24h) se
reciben las cerezas en casa.

“Quería que mis cerezas tuvieran historias y emociones detrás de cada caja. Quería humanizar,
renovar y modernizar un negocio tan tradicional como es el de la agricultura”, comenta Sandra
Mahíllo.

Experiencias en el Valle del Jerte

Durante la floración de los cerezos, así como en ciertos momentos de la recolección, se
ofrecen visitas guiadas a los campos de cerezos con cata de productos locales incluida; una
experiencia para toda la familia en el Valle del Jerte.

Con las visitas de La Patrona Experience se pretende dar a conocer la zona, la tradición,
ofreciendo información sobre el cultivo de las cerezas y el proceso de recolección artesanal


Comparte en redes sociales

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.