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DIFICULTADES DE LAS UNIVERSITARIAS DEL PASADO SIGLO.GRAN LUCHA DE LA SRA. ARROYO PARA SER OFTALMÓLOGA EN ESPAÑA

DIFICULTADES DE LAS UNIVERSITARIAS DEL PASADO SIGLO.GRAN LUCHA DE LA SRA. ARROYO PARA SER OFTALMÓLOGA EN ESPAÑA

Trinidad Arroyo Villaverde.

Durante el siglo XIX las mujeres apenas estudiaban en las Universidades española Fue precisamente  en la Facultad de Medicina donde se inició el alumnado femenino. La Dra. María Gloria García del Carrizo presentó hace unos años un trabajo sobre las primeras mujeres que ingresaron en la facultad. La primera matriculada aparece en 1878 en Valladolid, Elia Pérez Alonso pero no termina  la carrera solo estudia cuatro cursos.Dos años más tarde en 1880 comienza Luisa Domingo García, primera mujer que obtuvo la licenciatura en Medicina en Valladolid  y la quinta de España. La tercera fue la palentina  Trinidad Arroyo Villaverde, nacida en 1872 que habría de ser la primera mujer en España con ejercicio profesional como oculista.

Con la ayuda de su padre tuvo que luchar para poder estudiar. A los 13 años solicitó  el ingreso en el Instituto de Segunda Enseñanza  de Palencia del que siempre guardó tan gratos recuerdos que le dejo heredero universal de sus bienes a pesar de que la dirección del Instituto no aceptó su solicitud porque era mujer, si bien ante la reclamación de su padre, tuvo que admitirla con posterioridad puesto que se había promulgado una Orden de la Dirección General de Instrucción Pública, acordando fuesen admitidas “a la matrícula y examen las señoritas que lo solicitaran.” Por ello el 23 de septiembre de 1882 realiza con buen nivel el examen de ingreso.

Durante los cursos de bachillerato fue la única mujer de su promoción y pudo al final de los estudios matricularse en la facultad de medicina. Desde 1888 a 1895 cursó la  carrera, situación que no estaba prohibida expresamente pero que, en la práctica no resultaba fácil. La Reina Regente María Cristina de Hasburgo firmó un especial Real Decreto para que la tenaz palentina pudiera ingresar en la Facultad vallisoletana.

Su expediente académico era excelente, cursó 26 asignaturas además de lengua francesa y lengua alemana con numerosos sobresalientes. Al licenciarse en medicina quiso realizar el Doctorado, que solo podía obtenerse en Madrid y allí se traslada, realiza los estudios  de grado y publica su tesis sobre “Los músculos intrínsecos del ojo en estado normal y la acción que los medicamentos ejercen sobre aquellos”. Recibió la nota máxima de sobresaliente cum laude y todos le reconcen un trabajo muy completo referente al músculo ciliar e irideo desde todos los puntos de vista: anatómico, fisiológico, patológico y  terapéutico, de gran aplicación práctica.

Trinidad Arroyo Villaverde.Collage.

Se sabe que una vez completada su especialización abrió consulta  en Palencia, siendo considerada muy experta, “una manitas “decían sus pacientes. Para el ejercicio profesional utilizaba una pequeña clínica situada en la trastienda de la tintorería de su padre donde trabajó unos tres años. Más tarde pudo trabajar en la Clínica oftalmológica madrileña del Doctor Albitos. En ella conoció al Dr. Manuel Márquez Rodríguez con el que se casó en Palencia y se instalaron en la capital hasta su traslado a la cátedra de Santiago de Compostela .Con posterioridad obtuvo plaza en Madrid. Márquez, admiraba a su esposa y reconoce su influencia en su dedicatoria de las Lecciones de oftalmología, edición del año 1926: “A mi mujer la doctora Trinidad Arroyo: mi condiscípula y amiga primero; mi primer maestro de Clínica oftalmológica, la que despertó mis aficiones,después;mi inteligente colaboradora y sensata consejera siempre, dedicó estas Lecciones”. Entre los trabajos de la doctora destacan los estudios sobre la acción de determinados fármacos sobre el ojo que resultaron de gran interés.

Siempre se sintió muy palentina.El matrimonio solía pasar  sus vacaciones en esa bella ciudad.

Durante la guerra civil vivieron varios meses con otros intelectuales en Valencia y luego se trasladaron como exiliados a Paris y desde allí viajaron a Méjico, en cuya capital se instalaron definitivamente.Escriben a su familia diciendo que estaban muy bien, muy considerados y “hacemos la  vida que nos satisface: ver enfermos y estudiar.”

En el año 1955 la doctora hace sola un viaje a España y otorga testamento instituyendo heredero universal de sus bienes al Instituto de Segunda Enseñanza de Palencia para la fundación de becas que deberían concederse a alumnos sin recursos.Designó como albaceas a los oculistas Emilio Diaz-Caneja y Arturo Seco Carrancio que había sido alumnos de Márquez.

En el año 1957 creó una fundación denominada Doctora Trinidad Arroyo Villaverde como recuerdo y agradecimiento a sus profesores del Instituto de Palencia con el fin de costear los gastos   de los estudios de bachiller y una pensión en  un Colegio Oficial para realizar los estudios de los alumnos  que no dispusieran de nivel económico. Para su desarrollo se crea un Patronato  que fue sometido al “`protectorado” del Ministerio de Educación Nacional.

Como hemos podido apreciar las mujeres de principios de siglo tuvieron grandes dificultades para poder cursar estudios tanto de enseñanza media, como universitarios. Es como si  la sociedad quisiera alejar  el peligro de que se alejaran  del destino que había se decidido para ellas: atención al marido y educación de los hijos. Hoy nos parece imposible. Por ello siempre hay que recordar a estas magnificas profesionales que se defendieron del ambiente que les tocó vivir y lucharon con firmeza por su vocación. Fueron verdaderas heroínas.

Sobre el Autor

Guadalupe Munoz Alvarez

ACADÉMICA CORRESPONDIENTE DE LA REAL ACADEMIA DE JURISPRUDENCIA Y LEGISLACIÓN

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