Redacción DEx, Cáceres, 31 de enero de 2026.
Monfragüe y su entorno alzan la voz
Un informe elaborado para la Junta por la Universidad de Extremadura revela un respaldo mayoritario de los pueblos del entorno de Monfragüe a la caza tradicional. La población considera que prohibirla dañaría la economía local, el empleo y la gestión del ecosistema del Parque Nacional.
La mayoría respalda mantener la caza: los datos que incomodan a algunos
La población de los 14 municipios del área de influencia socioeconómica del Parque Nacional de Monfragüe lo tiene claro: un 59% defiende la continuidad de la caza tradicional. Un dato especialmente relevante porque el 65% de la muestra no es cazadora, lo que refuerza la legitimidad del resultado.
El estudio —presentado en el Patronato del parque— muestra, además, un apoyo inesperado: la juventud (18-30 años) también respalda mayoritariamente la actividad cinegética.
Economía, empleo y equilibrio ecológico
El análisis refleja una preocupación compartida: prohibir la caza perjudicaría directamente a los pueblos del entorno de Monfragüe. Más del 60% considera que el veto sería negativo para el empleo, la actividad empresarial y el futuro demográfico.
José María Gallardo, presidente de la Federación Extremeña de Caza (FEDEXCAZA), lo resume con claridad:
“Creo que hay que escuchar a la gente de los pueblos, si queremos preocuparnos de los pueblos”
Para los habitantes, la caza es una herramienta compatible con el turismo de naturaleza, la conservación de especies y el mantenimiento de la dehesa.
Agroganadería y dehesa: el otro pilar que nadie discute
El estudio certifica un consenso casi total: el 87% cree imprescindible la agroganadería tradicional para conservar los valores naturales de Monfragüe.
La población recuerda que el paisaje del parque es fruto de siglos de gestión humana sostenible, y que excluir estos usos sería un error que podría desestabilizar el equilibrio ecológico del territorio.
FEDEXCAZA: “Un ariete más para cambiar la Ley de Parques Nacionales”
La federación interpreta el informe como un argumento sólido para impulsar la modificación de la Ley de Parques Nacionales, permitiendo que la caza tradicional siga desarrollándose de manera regulada, sostenible y adaptada a cada entorno protegido.
Para Gallardo:
“Es un ariete más para solicitar la modificación de la ley de parques nacionales”
Una reivindicación que cobra fuerza en los pueblos que ven peligrar un modo de vida incompatible con decisiones tomadas “a mil kilómetros” de la realidad rural.
LUPA DEx
Caza: el valor económico (y ecológico) que Extremadura no puede permitirse perder
1. Empleo real y directo
La caza tradicional sostiene de manera estable puestos de trabajo locales: guardas rurales, rehaleros, taxidermias, talleres, comercios, guías, restauración y alojamientos rurales. En zonas de baja densidad poblacional, cada jornal cuenta. Y Monfragüe sabe bien lo que supone perder actividad.
2. Un impacto económico que se nota
La actividad cinegética deja en Extremadura decenas de millones de euros anuales, mantiene fincas activas y evita el abandono productivo del territorio. Un territorio inactivo es un territorio vulnerable: incendios, sobrepoblaciones descontroladas y pérdida de biodiversidad.
3. Gestión ecológica, no ideológica
En la dehesa —ecosistema único en Europa— la caza regulada ayuda a controlar poblaciones de ciervo y jabalí que, sin intervención, arrasarían pastos, cultivos y regeneración forestal.
Monfragüe vive en equilibrio gracias a prácticas humanas tradicionales: caza, ganadería, pastoreo, cortas selectivas. Sin ellas, el parque no sería lo que es.
4. Turismo complementario, no excluyente
La presencia de caza no impide el auge del turismo de observación de fauna. Al contrario: ambas actividades conviven desde hace décadas y generan ingresos en periodos distintos del año, lo que sostiene a los pueblos sin que dependan de un único modelo.
La conclusión del estudio es rotunda: los pueblos de Monfragüe no solo aceptan la caza; la consideran clave para su supervivencia.
El reto ahora es que la política escuche a quienes viven allí, no a quienes opinan desde lejos.








