cuartos del baño 1

El Ayuntamiento de Cáceres admite que no puede cumplir la sentencia a favor de los olvidados de Cuartos del Baño

Cáceres se rinde ante el juez: los vecinos de Cuartos del Baño siguen aislados

Redacción Cáceres, 20 de febrero de 2026.

 

 

 

 

 

 

El Ayuntamiento de Cáceres ha reconocido ante el juez que es materialmente imposible ejecutar la sentencia firme que le obliga a acondicionar el camino de Monte Almeida, la única vía alternativa para los vecinos de Cuartos del Baño cuando el río Salor crece y anega el acceso principal.

El consistorio elevará al juzgado un incidente de ejecución tras constatar que la empresa adjudicataria no ha podido comenzar las obras: un propietario bloqueó la entrada de la maquinaria e impidió el arranque de los trabajos.

Tres años, mismo problema: agua, barro y un muro privado

La resolución judicial anuló una decisión municipal de 2021 y obligó a incluir el camino en el catálogo de vías públicas. Eso ya está hecho. Las obras también están adjudicadas. Pero nada se mueve. Nada cambia. Y los vecinos vuelven a mirar al cielo cada vez que llueve.

Ángel Orgaz, portavoz municipal, fue claro y crudo:

No hay posibilidad de ejecutar la sentencia tal y como solicita el juez”.

Los informes técnicos del consistorio avalan esa afirmación: hoy por hoy, no se puede trabajar sobre un terreno al que no dejan acceder.

Lupa DEx 

Los olvidados del Salor

La historia se repite: cuando llueve, Cuartos del Baño desaparece del mapa. No hay paso. No hay alternativa. No hay respuesta efectiva.

Que sus viviendas sean mayoritariamente segundas residencias y estén fuera de ordenación no cambia una realidad tozuda: allí viven personas que quedan aisladas sin una vía segura de evacuación, mientras las administraciones se enredan en un laberinto jurídico que no evita que el Salor siga subiendo.

El conflicto vuelve al juzgado

El gobierno local —presidido por Rafael Mateos— sostiene que es el único que ha dado pasos para resolver una problemática cronificada. Pero ahora la pelota vuelve a los tribunales.

Será el juzgado quien determine qué solución adoptar frente a la negativa del propietario y la imposibilidad técnica de ejecutar una sentencia que, sobre el papel, parecía definitiva.

Mientras tanto, los vecinos asisten con frustración a otro giro del mismo relato:
tres años después, todo sigue como estaba.
Aislados, pendientes del río, y a la espera de un fallo que, esta vez sí, pueda cumplirse.