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El crimen de Francisca Cadenas revela una violencia extrema: bridas, mordaza y fracturas múltiples

Redacción DEx, 16 de marzo de 2026.

El juez desmonta la versión del principal acusado y considera que el relato “no encaja con las diligencias”

El asesinato de Francisca Cadenas en Hornachos (Badajoz) sigue destapando detalles cada vez más estremecedores. El auto judicial que mantiene en prisión a los hermanos Julián y Manuel González describe una “particular violencia” ejercida contra la víctima, cuyo cadáver fue hallado desmembrado, con bridas en las muñecas, mordaza y sin ropa interior.

El magistrado sostiene que la brutalidad de las lesiones y el estado del cuerpo no se corresponde con la versión del principal acusado, que asegura haber actuado solo y haber provocado la muerte con “un golpe”.

La investigación apunta a un crimen cometido a escasos metros de la vivienda de Francisca, donde su cuerpo permaneció oculto durante casi nueve años.

Una autopsia que revela una violencia devastadora

El informe preliminar de la autopsia recoge una concatenación de lesiones traumáticas extremadamente graves que provocaron la muerte de la mujer.

Entre ellas destacan:

  • Traumatismo craneal con fractura de la bóveda del cráneo
  • Traumatismo craneofacial complejo con destrucción del macizo facial
  • Fractura del hueso hioides
  • Fracturas costales bilaterales

Para los forenses, estas lesiones configuran una “muerte violenta con mecánica que asegura la indefensión de la víctima”.

Además, el cadáver presentaba bridas en las muñecas y una mordaza, lo que refuerza la hipótesis de que Francisca fue inmovilizada antes de morir.

El juez también subraya que se utilizaron objetos aún no identificados, que podrían seguir existiendo y no haber sido destruidos.

La confesión de Julián no convence al juez

Julián González, el menor de los hermanos detenidos, ha confesado haber causado la muerte de Francisca. Según su versión, todo ocurrió de manera súbita mientras estaba bajo los efectos de las drogas y la golpeó una sola vez.

Pero el magistrado es tajante:

“Su relato no resulta acomodable al resultado de las diligencias”.

La violencia descrita por la autopsia y el estado del cadáver contradicen la idea de un único golpe espontáneo, lo que hace sospechar de una agresión mucho más prolongada y brutal.

Las escuchas complican la situación del otro hermano

El otro detenido, Manuel González, niega haber participado en el crimen.

Sin embargo, las escuchas telefónicas incorporadas al sumario muestran que conocía detalles muy concretos de lo ocurrido.

El auto judicial señala que Manuel llega a hacer referencias a partes íntimas de la víctima, algo que para el juez evidencia que no era completamente ajeno a los hechos.

Incluso se plantea la posibilidad de que la muerte se produjera después de que él llegara a la vivienda.

Destrucción de móviles y riesgo de fuga

Otro elemento clave que ha pesado en la decisión judicial es el intento de destruir pruebas.

Según el auto:

  • Los dos hermanos tiraron sus teléfonos móviles a la basura el pasado 7 de marzo
  • Los dispositivos han sido recuperados por los investigadores
  • Pero presentan un elevado nivel de deterioro

Ambos acusados se acogieron a su derecho a no declarar ante el juez.

Ante esta situación, el magistrado ha decretado prisión preventiva sin fianza, al considerar que existe:

  • riesgo de fuga
  • peligro de destrucción de pruebas
  • diligencias aún pendientes para esclarecer los hechos.

LUPA DEx

Ocho años después, la verdad empieza a abrirse paso

El caso Francisca Cadenas es uno de esos crímenes que sacuden la conciencia colectiva de un pueblo y de toda una región.

Durante casi nueve años, Hornachos convivió con una pregunta sin respuesta:
¿qué ocurrió aquella noche de mayo de 2017?

Hoy la investigación empieza a despejar el misterio, pero lo hace con un relato mucho más oscuro de lo que muchos podían imaginar.

La brutalidad descrita por los forenses desmonta la idea de un acto impulsivo o accidental. Habla de violencia, de sometimiento y de ocultación prolongada.

Ahora quedan todavía preguntas cruciales:

  • ¿participaron realmente los dos hermanos?
  • ¿se utilizó más de un arma u objeto para cometer el crimen?
  • ¿por qué nadie sospechó durante tantos años que el cuerpo estaba tan cerca?

La justicia tendrá que responderlas.
Pero una certeza empieza a imponerse: la verdad siempre termina encontrando una grieta por la que salir a la luz.