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El diluvio arruina el secano extremeño con medio campo bajo el agua y una campaña al borde del colapso

Ganaderos aislados, olivares asfixiados y un 40% de las tierras sin sembrar: el campo extremeño entra en fase crítica

Redacción Campo DEx, 30 de enero de 2026.

El campo no recuerda un arranque de campaña tan desastroso en décadas. El agua, bendición hace un mes, es hoy una amenaza: terrenos inservibles, accesos cortados y una cadena de pérdidas que compromete la rentabilidad del cereal y la supervivencia de miles de explotaciones familiares. Las organizaciones agrarias piden medidas urgentes.

Borrascas sin tregua: de alivio a pesadilla

La concatenación de frentes atlánticos que ha barrido Extremadura durante las últimas dos semanas ha cambiado el guion del invierno. Lo que debía ser un respiro para acuíferos y pastos se ha convertido en un bloqueo total del calendario agrícola y ganadero.

El sector primario alerta: “estamos entrando en una emergencia silenciosa”.

Accesos cortados y animales sin alimento: Montijo, cercada por el agua

La zona de Montijo es un ejemplo dramático. Las fincas están rodeadas por auténticas lagunas.
Luis Alfonso Huertas, ganadero, lo resume sin rodeos:

“Los animales llevan días sin pienso. No podemos llegar. Las encinas caen como palillos”.

La combinación de terreno reblandecido y rachas de más de 70 km/h ha reventado infraestructuras básicas:

  • Arroyos desbordados que se llevan los alambres.
  • Árboles partidos por la mitad.
  • Bebederos y naves llenas de lodo.

El secano, hundido: 40% sin sembrar y números en rojo

El secano está al límite. Cuatro de cada diez hectáreas siguen en barbecho forzoso, no por falta de voluntad, sino porque la maquinaria no puede ni entrar.

Las cifras son contundentes:

▶ Coste por hectárea: 450 €
▶ Precio tonelada 2025: 150 €
▶ Producción mínima para no perder dinero: 3.000–4.000 kg/ha

Eleuterio Miguel Marcos, agricultor, lo explica con crudeza:

“El cereal tiene su ventana… y ya la hemos perdido. Y sin nitratos, peor”.

El retraso es ya estructural. El margen de rentabilidad, casi inexistente.

Olivar anegado: Miajadas enciende las alarmas

En Miajadas, la imagen es devastadora: olivares sumergidos cuatro días seguidos.
La amenaza real no es solo perder la campaña: es perder el árbol.

Alberto Pizarro, agricultor, da la clave:

“Se pierden los frutos… pero también los árboles. Es asfixia radicular pura. Dos años de trabajo, al agua”.

Recuperar un olivo asfixiado implica una inversión extra en bioestimulantes y tratamientos radiculares, sin garantías. En muchos casos, será más rentable arrancar que intentar salvar.

El cielo no afloja: el futuro inmediato, en manos del clima

El suelo está saturado y los modelos meteorológicos anticipan más episodios de lluvia.
El campo extremeño entra así en un escenario oscuro:

  • La ventana para sembrar cereal se cierra.
  • El ganado acumula días sin acceso a alimento.
  • Los olivares asfixiados pueden convertirse en pérdidas irreversibles.

La pregunta ahora es cuándo parará. Y si el sector resistirá el golpe.