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En el PSOE extremeño, mucho café, poca verdad y demasiado miedo

EDITORIAL DEx, 18 de marzo de 2026.

Hay algo casi enternecedor —si no fuera porque hablamos de poder— en ver al PSOE de Extremadura reunirse dos veces en 24 horas para intentar evitar lo inevitable. Como si convocando más cafés fueran a cambiar los egos. Como si la aritmética interna se resolviera con sonrisas de terraza. No. Aquí no falta diálogo. Aquí falta decisión. Porque lo que estamos viendo no es un intento de consenso. Es un intento de control de daños.

José Luis Quintana juega a bombero en un incendio que no quiere apagar del todo. Porque, en el fondo, a nadie le interesa quemarse… pero tampoco quedarse sin silla cuando pase el fuego.

Y así, entre reunión y reunión, el PSOE extremeño se desliza hacia una verdad incómoda: Parece ser que nadie quiere primarias…¿ o sí ?, pero nadie quiere perderlas.

Soraya Vega va por libre. Y hace bien. En política, cuando te invitan a diluirte en nombre de la unidad, normalmente significa que quieren que desaparezcas con elegancia.

Mientras, el resto tantea pactos como quien reparte cartas marcadas. Blanca Martín, Díaz Farías, Sánchez Cotrina… nombres que se cruzan en conversaciones discretas donde la palabra “proyecto” pesa menos que la palabra “posición”. Los tres aglutinan kilómetros de política pero eso no es todo para conseguir su anhelo. Y en medio, ojo, esa idea tan española de la política interna: la bicefalia. Que viene a ser lo mismo que decir algo que está muy claro :“No nos fiamos unos de otros, pero vamos a intentar mandar juntos”. Es decir, una especie de matrimonio de conveniencia con fecha de caducidad.

Luego están los avales. Ese teatro previo que todos fingen respetar pero que nadie se cree del todo. Porque en el PSOE —y esto lo saben hasta en la última agrupación— los avales son como las encuestas internas: sirven para animar a los tuyos… y para equivocarte con estilo.

El problema de fondo es otro. El PSOE extremeño no está debatiendo quién lidera. Está debatiendo qué quiere ser y está por ver que sea mediante los precandidatos. . Y la conversación no cabe en una reunión de dos horas ni en una foto en Badajoz con cañas y caras de “aquí no pasa nada”. Pasa.

Pasa que hay un partido que lleva tiempo mirándose más por dentro que hacia fuera. Pasa que hay liderazgos agotados y otros que aún no terminan de cuajar. Y pasa, sobre todo, que el miedo a perder pesa más que las ganas de ganar. Porque, al final, todo se resume en una pregunta incómoda:  ¿De verdad temen las primarias… o temen lo que puedan decir las bases, militancia ?

Quizá el problema no sea que haya primarias. Quizá el problema es que, por primera vez en mucho tiempo, nadie controla del todo el resultado. Y eso, en política, es lo más parecido al vértigo.

Así que sí: que hagan más reuniones. Que se hagan más fotos. Que hablen de unidad hasta quedarse sin palabras. Las primarias no se evitan con café. Se evitan con liderazgo. Y de eso, ahora mismo, en el PSOE extremeño… hay más ruido que certezas. Porque, seamos claros, mientras se esté más pendiente de lo que ordene Ferraz  que lo que conviene a Extremadura, largo me lo fiais..respetado Quintana.