ES UN ERROR  ENJUICIAR LOS HECHOS QUE SUCEDIERON  HACE SIGLOS

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Acaba de celebrarse  la visita del Papa Francisco a Canadá para pedir perdón por las actuaciones, al parecer criminales de algunos católicos, actuando terriblemente con  los niños indígenas de aquellas tierras, llevándolos a internados, lejos de la  selva para que pudieran estudiar. Lo ha denominado “destrucción cultural”.

Enjuiciar el pasado de hace siglos es algo sobre el que no se tienen suficientes datos y no ayuda especialmente en estos momentos de guerra y de sufrimiento económico. El profesor Tamames ha expresado extensamente sobre esta cuestión al referirse a los conquistadores españoles muy criticados cuando realmente  inculcaron valores humanos en un mundo en el que la civilización estaba lejos.

Siempre que se abordan los hechos históricos deben recordarse  las teorías del historiador griego Tucídides que con profusión analizó los hechos de la guerra del Peloponeso luchas entre Esparta ya Atenas  con las atrocidades que se cometieron según las pruebas que intentó contrastar, si bien  advirtió  este gran historiador que cuando se analiza la historia de un pueblo, hay que valorar cada etapa  en  relación con el contexto, el tiempo y los criterios e ideologías  en el que se produjeron los hechos que se analizan. El filósofo Tzetan Todorov se ha pronunciado extensamente sobre  los abusos de la memoria, que a veces sobrepasa cualquier racionalidad. No se puede volver al pasado, ni “reclamar una justicia que ya no es posible”. “La historia es un incesantes volver a empezar”.

La misma actitud encontramos  al valorar la actuación de  los conquistadores españoles cuando se recrimina su comportamiento con los nativos  aunque las investigaciones han comprobado que se encontraron un mundo primitivo con  matanzas terribles, la costumbre de sacrificar a mujeres y la utilización de esclavos  que en el otro lado del mundo se consideraba espantoso. Por otra parte lo cierto es que los españoles fundaron Escuelas, Universidades y Hospitales que aún permanecen en activo y puede verificarse la importancia en su desarrollo.

Hay que recordar, por otra parte también, no solamente los  desmanes de algunos cristianos con los niños indígenas sino los miles de misioneros que han sacrificado sus vidas para crear escuelas, hospitales y continúan en el mundo de hoy en situaciones de gran riesgo y guerras crueles, atendiendo a menores en países africanos y en Hispanoamérica  con un legado de amor, generosidad y renuncia al propio bienestar de sus tierras.

En nuestro país la Iglesia Católica presta un extraordinario servicio de ayuda social  en organizaciones como Cáritas y Ayuda en Acción así como en parroquias y centros sociales atendiendo a indigentes, a familias vulnerables y a enfermos terminales como lo hace la fundación Teresa de Calcuta.

Hay que destacar en la Historia reciente, los compromisos y solidaridad de los católicos en instituciones que alivian el presente. El perdón un acto individual que debe solicitar el que cometió el crimen, no los sucesores del criminal. Enjuiciar el pasado para recordar  hechos de tuvieron lugar hace siglos, sobre los que no puede haber pruebas  con rigor, es una equivocación en los términos.

Guadalupe Muñoz Álvarez


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