Minutos de silencio, banderas a media asta y un país conmocionado por un accidente que deja al menos 39 muertos y 152 heridos
Redacción DEx, 19 de enero de 2026.
Extremadura ha respondido con unidad y silencio al devastador accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba), uno de los más graves de los últimos años en España. Las instituciones regionales, ayuntamientos, delegaciones del Gobierno y edificios oficiales han mostrado su respeto con minutos de silencio y banderas ondeando a media asta. El Gobierno ha decretado tres días de luto oficial.
De momento, no hay constancia de víctimas extremeñas.
El impacto emocional recorre la región
La Asamblea de Extremadura, Presidencia de la Junta y numerosos ayuntamientos —entre ellos Badajoz, Mérida y Cáceres— han secundado la convocatoria de la FEMP. También lo han hecho las diputaciones provinciales y la Delegación del Gobierno, donde José Luis Quintana ha confirmado que tampoco se han solicitado medios de emergencia desde la región.
Los participantes han trasladado su pésame a familiares y allegados de las víctimas y han deseado una pronta recuperación a los heridos, cinco de ellos en estado muy grave.
El accidente: un doble descarrilamiento en cadena
El siniestro, ocurrido a las 19:45 del domingo, ha dejado una escena desoladora. El tren Iryo 6189, con unas 300 personas a bordo y en ruta Málaga–Madrid, descarriló al tomar los desvíos de acceso a la vía 1 de la estación de Adamuz. El convoy invadió la vía contigua, por donde circulaba un tren con destino Huelva, que también terminó fuera de la vía por el impacto.
El balance es estremecedor: 39 muertos y 152 heridos, según Interior.
La magnitud obligó a instalar un Puesto Médico Avanzado y a desplegar un enorme operativo sanitario y de emergencias. La UME movilizó a 40 efectivos y una quincena de vehículos. Los hospitales de Córdoba y Jaén recibieron una avalancha de pacientes, mientras los centros de transfusión redistribuían reservas de sangre.
Conexiones suspendidas y planes alternativos
Adif ha cortado la alta velocidad entre Madrid y Andalucía. Renfe intenta improvisar rutas alternativas en autobús, aunque admite que es “técnicamente imposible” absorber todo el flujo: solo entre Madrid y Sevilla circulan más de 20 trenes diarios por sentido.
La empresa recomienda que los viajeros que no tengan desplazamientos esenciales cambien o anulen sus billetes.
LUPA DEx
Solidaridad sí, pero también explicaciones
La reacción ciudadana y la respuesta institucional han sido ejemplares: silencio, respeto y cooperación. Extremadura ha estado donde debía. Pero el país necesita algo más.
Un accidente de esta magnitud —doble descarrilamiento, alta velocidad, decenas de fallecidos— no puede quedar envuelto en declaraciones protocolarias ni tecnicismos ferroviarios. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios ya trabaja, pero España quiere saber:
- ¿Se cometió algún error técnico o humano?
- ¿Había problemas previos en la infraestructura?
- ¿Era seguro el desvío que el tren tomó antes del descarrilamiento?
- ¿Faltaron alertas, revisiones o protocolos?
La solidaridad sostiene a las víctimas. La transparencia sostiene a un país entero. Y hoy, España —Extremadura incluida— reclama ambas cosas con la misma firmeza.








