La ruptura se conoció antes en la prensa que en los despachos. Génova mira a Aragón, Guardiola mira al Hemiciclo y Vox mira… a ningún sitio claro.
Paco de Borja, 19 de enero de 2026.
Vox acusa al PP de bloquear el acuerdo y aprieta el gatillo en el peor momento
A 24 horas de que se constituya la duodécima Asamblea de Extremadura, Vox ha decidido dinamitar la mesa de negociación con un comunicado lapidario y un correo electrónico de una línea. Nada más. Ni explicación política, ni argumentario, ni un mínimo afán de cortesía institucional.
José Antonio Fúster, portavoz nacional, culpó este lunes al PP de “no entender sus condiciones” y de negarse a entregar consejerías con “presupuesto suficiente”. Traducido: Vox quiere poder de ejecución. Quiere caja. Y quiere demostrar que “ha venido a cambiar políticas” a golpe de decreto.
“Si la señora Guardiola no entiende lo que hemos venido a hacer, no podremos avanzar”, sentenció Fúster, con un tono entre ultimátum y reproche de pareja en crisis.
El PP: sorpresa, desconcierto y sensación de engaño
En la otra orilla, fuentes populares reconocen que el final de la negociación les pilló a contrapié. Primero lo leyeron en la prensa. Luego llegó el famoso correo: una frase, frío como el mármol, que daba por concluido todo lo hablado.
Según estas fuentes, el pacto estaba prácticamente cerrado. Había fórmulas para incorporar a Vox al Ejecutivo y al Legislativo. Y nada, absolutamente nada, presagiaba un volantazo de este calibre.
En Génova sospechan que la jugada no es extremeña, sino estatal. Lo dicen sin decirlo: Aragón y su calendario electoral pesan más que las cerezas del Jerte.
Motivos oficiales: ninguno. Motivos reales: todos miran a Madrid
Vox habla de “respeto a sus votantes”. El PP habla de “sorpresa”. Pero en ambos partidos sobrevuela la misma intuición: esto se ha decidido desde más arriba.
En una comunidad donde el PP obtuvo 29 escaños y la suma con Vox da mayoría holgada, la ruptura no parece responder a contenido autonómico. Parece, más bien, un capítulo más de la guerra fría estratégica entre las direcciones nacionales.
Este martes, Asamblea en carne viva: presidencia para el PP… ¿y la Mesa?
Salvo giros plot-twist, el PP presidirá la Cámara por ser la lista más votada. Vox votará a su propia candidatura. Y el PSOE se sentará a ver el espectáculo desde primera fila, relamiéndose la oportunidad de pescar algún puesto en la Mesa.
Según Juan Francisco Caro (Opina 360) en declaraciones a COPE EXTREMADURA, lo probable es:
– Vicepresidencias: una PP, una PSOE.
– Secretarías: PP, PSOE y Vox.
Pero ojo: “Matemáticamente el PP puede dividir sus votos y dejar fuera a Vox”, recuerda el analista. Sería la jugada del día. Políticamente discutible, aritméticamente impecable. Y la opción más surrealista —pero posible— es que Vox apoye a un candidato socialista para torpedear al PP. España 2026. Extremadura 2026. Nada sorprende ya.
LUPA DEx
Un despropósito en diferido: Vox juega al ultimátum y el PP improvisa excusas
La ruptura entre PP y Vox en Extremadura es un episodio más del guiñol político que ya empieza a cansar incluso a sus propios votantes. Porque aquí no estamos ante un desacuerdo ideológico, técnico o programático. Estamos ante una pelea por sillones, por presupuestos y por relato.
¿ Y Extremadura? parece ser que, como venimos insistiendo, importa poco, por mucho que se presuma que es lo primero.
Vox exige poder para demostrar que cambia políticas. El PP se enroca porque sabe que ceder demasiada caja a Vox sería suicida a nivel nacional. Mientras tanto, Extremadura —sí, esa región que ambos aseguran querer salvar del “abandono”— queda atrapada en un fuego cruzado que no merece.
La torpeza comunicativa de Vox, finiquitando una negociación con un email de una línea, revela improvisación, nervios y poca cintura institucional. El PP, por su parte, insiste en la sorpresa… pero lleva semanas jugando al “todavía no hay nada que contar”, estirando la cuerda hasta que ha roto.
Resultado: Extremadura llega a la constitución de su Asamblea sin pacto, sin rumbo y con la ciudadanía asistiendo perpleja a un vodevil político de baja calidad.
La Lupa DEx lo deja claro: Menos gestos de épica y más política de verdad. Porque el teatro ya no llena ni en las fiestas del pueblo. Y precisamente el pueblo para lo que menos está es para fiestas.
Sean serios, aclárense PP y VOX de una vez y hagan que el parlamento extremeño funcione con coherencia y que se defina un Gobierno para Extremadura pensando en ella y su futuro. Pero mientras sean las sedes de las madrileñas Génova y Bambú quienes decidan mal vamos y una nueva convocatoria de elecciones, como si para ello estuviéramos los extremeños dispuestos, sería la triste, penosa y ridícula decisión.






