Casa desolada

Extremadura, comunidad poco considerada por los políticos

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José Julián Barriga, Presidente del Club Sénior de Extremadura publicó  hace algún tiempo  un magnifico ensayo destacando lo poco favorecida que sale Extremadura de todas las reformas y avances que se llevan a cabo. Se presentó en  el año 2017 en el salón de actos de la Fundación Once de Madrid. En la presentación intervinieron  la  extraordinaria socióloga María Ángeles Durán , el ilustre abogado Sánchez de León y el Presidente de la Asociación Cultural Beturia que ha trabajado desde hace años dando a conocer en esa tribuna a personas olvidadas, participando en conferencias, y otras actividades de gran transcendencia social y cultural.

El libro se subtitula “Reflexiones autocríticas  mirando el futuro”.   Sánchez de León expuso que  Extremadura es una Comunidad con grandes potencialidades que quedan inactivas muchas veces por la resignación  de la sociedad civil.  Mantiene que   hay que destruir los tópicos tan consolidados que según este  abogado eran. 1) que la geografía nos abruma, cuando la realidad es otra. 2)  El tabú de  que la culpa es del poder central, de los políticos que no miran nunca a esta parte del mapa  3) qué los extremeños son así, tienen   un acendrado conformismo y escasas intenciones de presentar quejas.

A propósito del recuerdo que publicó este Diario hay que destacar la labor seria y profunda del Club Sénior que con más de 200 asociados, sin subvenciones, solo con el talento y la ilusión de sus colaboradores, trata de hacer una contribución objetiva y serena pero también comprometida,  presentando un análisis certero sobre los problemas que impiden o retrasan un mayor desarrollo de esta valiosa Comunidad, sugiriendo posibles alternativas para su elevación económica .El libro citado es una obra  de “positivismo y esperanza”.

Se ha divulgado recientemente   que los extremeños aceptan resignadamente la adversidad. Son conformistas, un calificativo que encierra negación y  pasividad pero que no es  la realidad de los ciudadanos de esa bella tierra. El nivel de vida es muy elevado en lo referente a la cultura. Grandes escritores de relieve se han significado,  basta con citar   a  Pedro de Valencia, Muñoz Torrero, Carolina Coronado, María Antonia Morales, Santiago Castelo, Pureza Canelo, José Antonio Gabriel y Galán, Gutiérrez Macías, Landero,  García Matos y tantos que sería imposible enumerar. La Universidad de Extremadura mantiene un aceptable nivel y lo cierto es que  en otras partes del país existe  una tendencia al sistema contrario: a quejarse y criticar con cualquier pretexto, todo el mundo se queja sin advertir con agradecimiento el trabajo  de  algunos como el de los sanitarios con una preparación extraordinaria que  se comprobó  en la etapa de la pandemia, tan cruel y destructiva y  han estado atendiendo a los enfermos con riesgo real que les afectó con mucha virulencia. Hay que expresar, también que la educación tanto la pública como la privada se ha considerado importante y no hay más que poner de manifiesto los institutos de enseñanza media en los que enseñaron Lázaro Carreter y Zamora Vicente, el teatro de calidad, las representaciones de Mérida, famosas en el mundo, las creaciones del teatro clásico de Cáceres, las escuelas de arte y tantas maravillas que tienen los extremeños.

Se  reconoce que los núcleos de población  mantienen calidad de los servicios y hace muchos años que los jóvenes extremeños cursan sus estudios con interés y entrega  tanto dentro como fuera de la Comunidad. Se ha reconocido  que hay pueblos, como Jaraíz de la Vera que tienen el mayor índice de universitarios de España que se atribuye a que un arcipreste muy considerado les procuraba becas en los seminarios y aportes particulares a los que no podían disponer de  recursos económicos.

El Club Sénior presenta asiduamente  muchas  propuestas para la Extremadura del futuro. Algunos ingenieros  acaban  de interesarse por el recién estrenado tren que parece no estará en un funcionamiento correcto puesto que se ha  relegado su   puesta en marcha definitiva,  hasta el año 2033 o 2034 y reseñar por cierto  que  un tren a Plasencia  no llega a la ciudad, tiene la parada varios kilómetros antes de desembarcar en esta bella ciudad. Nadie sabe de quien fue este planteamiento tan absurdo. Se ha señalado  con  cierta ironía que es un tren “de alta velocidad y lenta ejecución”. Esperemos que en esta espléndida región  de gran relieve se realice  el necesario  avance social y que lleguen   inversiones concretas  en estos momentos  tan decisivos.

 


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