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Extremadura, declarada zona de emergencia por los daños de las borrascas

El Gobierno activa ayudas tras un invierno imposible

Redacción DEx, Madrid/Extremadura, 10 de febrero de 2026. 

 

 

 

 

La cronología es contundente:

  • 13 de noviembre de 2025: la borrasca Claudia castiga la provincia de Cáceres.
  • 28 de enero de 2026: lluvias intensas y desbordamientos en distintos puntos de la comunidad.
  • 4 al 6 de febrero: la borrasca Leonardo deja viento, nieve, cortes de carreteras, evacuaciones y daños millonarios.

Han sido semanas con carreteras cortadas, vecinos aislados, explotaciones agrarias arrasadas, municipios incomunicados y servicios de emergencia trabajando al límite.

La declaración: ¿qué se activa a partir de ahora?

El decreto abre la puerta a un paquete completo de ayudas directas, tanto para ciudadanos como para instituciones y empresas. En concreto:

Para personas afectadas

  • Daños en viviendas habituales
  • Reposición de enseres básicos
  • Gastos por evacuación o alojamiento temporal

Para ayuntamientos

  • Reparación urgente de infraestructuras
  • Limpieza, retirada de escombros y reposición de servicios esenciales

Para empresas y autónomos

  • Daños en establecimientos industriales, agrícolas, mercantiles o de servicios
  • Ayudas por pérdidas de producción

Beneficios complementarios

  • Medidas fiscales del Ministerio de Hacienda
  • Medidas laborales y de Seguridad Social para los damnificados
  • Coordinación con la Junta y los ayuntamientos para evaluar daños y activar todos los mecanismos disponibles

Extremadura respira, al fin, un pequeño alivio institucional tras meses mirando al cielo con miedo. El Gobierno ha declarado la comunidad zona afectada por emergencia de protección civil, la fórmula técnica que permite activar ayudas rápidas tras daños meteorológicos de gran calado. Una etiqueta que nadie desea, pero que esta vez llega como un balón de oxígeno.

Entre el 10 de noviembre de 2025 y el 9 de febrero de 2026, el encadenamiento de borrascas ha dejado a la región en una posición crítica. Cuatro episodios han impactado de lleno, desde la borrasca Claudia hasta el reciente azote de Leonardo, pasando por las lluvias extremas de finales de enero.

La aprobación en Consejo de Ministros supone un paso clave para activar ayudas directas para viviendas, explotaciones agrícolas, comercios y ayuntamientos, además de beneficios fiscales y medidas laborales. La Administración del Estado trabajará ahora con la Junta y los consistorios para cuantificar con precisión los daños y movilizar fondos adicionales si fuese necesario.

Mientras tanto, carreteras aún afectadas, cauces crecidos, infraestructuras dañadas y vecinos que han perdido lo poco que tenían recuerdan la magnitud de este invierno que ya es uno de los más duros en lo que va de década.

Extremadura, golpeada, espera que esta vez la burocracia corra más que las borrascas.