Paco de Borja, Extremadura, 12 de enero de 2025.
La política extremeña vuelve a entrar en modo bloqueo. A menos de dos semanas de la constitución de la Asamblea, el foco no está en los problemas reales de la región, sino en el reparto de poder entre PP y Vox, con negociaciones que se dirimen más en Madrid que en Mérida.
Vox marca territorio: vicepresidencia o nada
El portavoz de Vox en Extremadura, Óscar Fernández Calle, ha elevado el tono en redes sociales al recordar que su partido no provocó el adelanto electoral, no gastó “siete millones de euros de todos los extremeños” y, aun así, Vox ha duplicado en votos respecto a otras citas.
Un mensaje que enlaza directamente con la posición del líder nacional del partido, Santiago Abascal, quien ha dejado claro que Vox solo apoyará la investidura si entra en el Gobierno: vicepresidencia, consejerías “proporcionales a los votos” y control directo de las políticas que consideran estratégicas. Nada de apoyos externos. Nada de acuerdos puntuales. Gobierno o bloqueo.
La izquierda alerta: “¿Cuál es el precio del poder?”
Desde la oposición, el mensaje es unánime. PSOE y Unidas por Extremadura reclaman transparencia absoluta y advierten del coste político y social del pacto.
La portavoz socialista, Piedad Álvarez, ha sido tajante : “Guardiola eligió como socio al mismo partido del que desconfiaba, el que niega la violencia machista y cuestiona el Estado autonómico”.
El PSOE denuncia dos meses y medio de parálisis, sin presupuestos, sin diálogo real y con una Extremadura “gobernada desde Madrid”.
Unidas por Extremadura: derechos en la mesa de negociación
La coordinadora de Unidas por Extremadura, Irene de Miguel, eleva aún más la alerta:
- Derogación de la Ley LGTBI
- Control de políticas migratorias
- Posible influencia de Vox en Educación y menores
“Si se convocaron elecciones por no saber negociar unos presupuestos, ahora se está negociando un Gobierno entero”, ha ironizado, calificando la jugada de “redonda” para Guardiola.
Guardiola, en silencio
Mientras tanto, la presidenta en funciones, María Guardiola, guarda silencio. Prometió diálogo la noche electoral, pero ni PSOE ni Unidas por Extremadura han sido llamados más allá de gestos protocolarios.
La investidura se acerca, la negociación avanza… pero sin luz ni taquígrafos.
Lo que está en juego
- Extremadura sigue sin gobierno estable
- Las decisiones clave se negocian fuera de la región
- El debate gira en torno a sillones, no a soluciones
- Derechos sociales y políticas públicas, en riesgo de convertirse en moneda de cambio
Conclusión DEx
Extremadura no puede permitirse más tacticismo ni más cálculos partidistas. La región necesita acuerdos claros, públicos y responsables, no un pulso de poder que prolonga la parálisis institucional.
El tiempo político se agota. El tiempo de Extremadura, también.
El 20 de enero está ahí asomando. ¿ Se pensará en Extremadura o en sillones e intereses de partido? De momento, Madrid es quien manda. Y nos tememos que Génova y Bambú – sedes madrileñas y nacionales de PP y Vox – van a seguir imponiendo su decisión.







