rey jurando bandera

Felipe VI rompe la barrera simbólica y presidirá en Cáceres la jura de bandera de la tropa, un gesto histórico que reabre el debate sobre la igualdad en las Fuerzas Armadas

Redacción DEx, Cáceres, 18 de enero de 2026. 

Felipe VI estará en Cáceres. Y no para una visita protocolaria más, sino para presidir uno de los actos más solemnes que existen en cualquier Estado: la jura o promesa ante la Bandera de España de los nuevos soldados del Ejército de Tierra.

El próximo 24 de enero, el Centro de Formación de Tropa nº1 acogerá el juramento del personal del ciclo II/25 de militares de tropa. Un acto que, más allá del ceremonial —el beso a la Bandera, la fórmula solemne, el silencio tenso—, marca el punto exacto en el que un ciudadano asume, incluso con su propia vida, la defensa de la Patria.

Desde el punto de vista legal, el juramento no es un gesto simbólico sin consecuencias. Está recogido en el ordenamiento jurídico como requisito previo para adquirir la condición de militar profesional. También permite que cualquier español mayor de edad, sin vinculación profesional a las Fuerzas Armadas, exprese formalmente su compromiso con España. Pero esta vez, el foco no está en la norma, sino en quién preside el acto.

soldado jurando banderaLa Unión de Militares de Tropa (UMT) ha valorado de forma muy positiva la presencia del Rey, al entenderla como “un paso significativo hacia la normalización institucional” de la Escala de Tropa y Marinería. Una escala que, recuerdan, es plenamente profesional y esencial para la defensa nacional, pero que durante años ha quedado relegada en los actos de máxima solemnidad.

La cuestión no es menor: ¿estamos ante una coincidencia en la agenda real o ante el resultado de años de presión, denuncias y propuestas formales por parte de la UMT? La asociación no esconde la duda. En 2025 registró la Propuesta 19-2025, reclamando algo tan sencillo —y tan simbólico— como la implantación de un acto solemne de Entrega de Despachos para la tropa y marinería, equiparable al que sí disfrutan oficiales y suboficiales con presencia del Jefe del Estado.

La respuesta del Ministerio de Defensa fue tajante: “no procede” y “no es necesario”. Un argumento que en los cuarteles ha caído como un jarro de agua fría. “No somos levas, somos profesionales”, insisten desde la UMT, denunciando que desde algunos despachos aún se observa a la tropa con una mentalidad decimonónica, más cercana al reemplazo obligatorio que a una fuerza armada moderna.

La visita de Felipe VI al CEFOT 1 se vive como una excelente noticia y, para muchos, como una pequeña victoria moral. En los pasillos se habla de “triunfo de la insistencia” y de esperanza en que esta presencia marque el principio del fin de una anomalía democrática: que el Jefe de las Fuerzas Armadas solo presida, de forma habitual, los actos “de los de arriba”.

La celebración, sin embargo, no oculta la reivindicación. Los soldados valoran el gesto, pero subrayan que aún falta el reconocimiento documental y solemne que dignifique su entrada en la profesión y, en su caso, el paso a la condición de permanente. El siguiente objetivo está claro y no se disimula: la Entrega de Despachos para la Escala de Tropa y Marinería, con publicación en el Boletín Oficial de Defensa y presidencia consolidada del Jefe del Estado.

La jura del 24 de enero será histórica para quienes besen la Bandera por primera vez. Pero también lo es por lo que representa: un paso simbólico hacia la igualdad de trato dentro de las Fuerzas Armadas.