maria guardiola

Guardiola devuelve el balón a Abascal y le recuerda que Vox ya tiene la puerta del Gobierno abierta

Redacción Dex, Mérida, 21 de enero de 2026

María Guardiola ha decidido dejar de hablar en voz baja. La presidenta en funciones de la Junta de Extremadura endureció este miércoles su discurso y respondió directamente a Santiago Abascal: no hay veto, no hay bloqueo, no hay portazos. La entrada de Vox en el Gobierno autonómico no es un horizonte hipotético; es una opción ya planteada sobre la mesa y, según afirma, plenamente asumida por el Partido Popular.

El mensaje, difundido en redes sociales en pleno ruido postelectoral, sonó a órdago calculado:
“Está en su mano entrar en el gobierno.”
Una frase con el filo suficiente como para trasladar, de golpe, toda la presión al otro lado de la mesa.

Un aviso sin alzar la voz… pero con el volumen justo

Guardiola recuerda que ya expresó públicamente su disposición a que Vox regrese a la Junta. Según la presidenta, no hay condiciones ocultas ni líneas rojas ceremoniales. Todo forma parte del guion negociador que iniciaron PP y Vox tras las elecciones. Y si alguien se ha movido, dice, no ha sido el PP.

El fondo de su razonamiento es simple:

El mandato de las urnas obliga a entenderse, pero también a repartir las responsabilidades de forma “normal y proporcional”.

Traducción bajo la Lupa: ni cheque en blanco ni aritmética imaginaria.

Mientras tanto, Vox sube el volumen

En la otra orilla, Vox mantiene la postura en tensión permanente. La formación reitera que solo contempla entrar en el Ejecutivo, nada de apoyos externos ni pactos parciales que les dejen fuera de las consejerías con capacidad de gasto.

Fuentes internas del partido describen las negociaciones como “congeladas” y responsabilizan al PP del parón. La tesis de fondo es conocida:
sin presupuesto suficiente, no hay posibilidad de “cambiar las políticas”, el mantra que Vox agita cada vez con más fuerza.

Choque, pausa… o estrategia

Entre declaraciones cruzadas, avisos preventivos y mensajes a medida de cada militancia, el diálogo sigue en un punto muerto, aunque nadie —ni PP ni Vox— quiere aparecer como el actor que dinamita un acuerdo imprescindible para la gobernabilidad de Extremadura.

La política, ya se sabe, se mueve con más silencios que titulares. Y, bajo esa Lupa, lo de hoy no parece un portazo, sino una partida que entra en su fase decisiva:

Guardiola marca el marco. Abascal pide más tablero.

Y los extremeños, mientras, esperan gobierno.