El derrumbe parcial de un puente recién construido dispara la indignación municipal y asfixia al comercio del centro
Redacción Cáceres, 19 de febrero de 2026. 12:55 h.
Una tormenta y un puente que no aguantó ni un año
En Navalmoral de la Mata, la última borrasca no solo dejó lluvia: dejó al descubierto una obra ferroviaria mastodóntica que lleva tres años paralizando el centro urbano. El derrumbamiento parcial del puente nuevo sobre las vías, apuntalado a toda prisa por Adif, ha sido el detonante.
El alcalde, Enrique Hueso, no se ha mordido la lengua:
“Una chapuza. Así de claro. Y una obra que está asfixiando a los moralos.”
Aunque descarta el riesgo de caída total al no existir grietas estructurales, la acera está cortada, el tránsito limitado y el susto monumental.
El puente que no pasa ni el primer invierno
- Menos de un año de vida.
- Segundo corrimiento de tierras.
- Puntales de emergencia sujetando lo que debería ser una infraestructura nueva.
- Ejecución por debajo del 50 %, según el consistorio.
La fotografía es tan elocuente que en Navalmoral pocos quieren hablar de meteorología. La palabra que más se repite es desamparo.
Los trabajos, dispersos y discontinuos, mantienen calles abiertas en canal, accesos restringidos y una sensación creciente de abandono institucional.
El comercio local, al límite: “Tres años así no hay quien los aguante”
Lo dice el alcalde, pero lo confirma cualquier comerciante de la zona central:
ventas hundidas, obras eternizadas y clientes que evitan el casco urbano por puro hartazgo.
“La obra atraviesa la ciudad, la parte en dos y no sabemos ni cuándo ni cómo va a acabar.”
El desgaste no es solo económico: es psicológico. Y la pregunta que flota en el aire es decisiva: ¿Quién se va a hacer cargo del mantenimiento de esta infraestructura cuando ni siquiera llega a terminarse sin incidentes?
Madrid, en el punto de mira
Hueso no esquiva la responsabilidad del Gobierno central. La decisión de no soterrar las vías —clave para minimizar impacto urbanístico— partió del Ejecutivo. Y en Navalmoral lo recuerdan.
El ministro Óscar Puente prometió “escuchar a los moralos”.
Prometió venir.
Prometió seguimiento.
Nada.
“No nos ha escuchado absolutamente. Los responsables están allí, en Madrid. Que vengan ya.”
El mensaje del alcalde es certero: sin implicación política, Navalmoral seguirá pagando la factura de un proyecto que no controla.
Lupa DEx
¿Cuánto más puede aguantar Navalmoral?
Entre apuntalamientos, plazos incumplidos, socavones y quejas de comerciantes, el clima ya está definido: hartazgo colectivo.
La borrasca ha sido solo el último aviso. El puente derrumbado, el símbolo perfecto. Y Navalmoral, el municipio atrapado entre el AVE que no llega y la gestión que no responde.
Fuente : COPE Extremadura, con información elaborada por Digital Extremadura.






