Perdidos, sin cobertura y al límite en la sierra cacereña
La noche se les echó encima sin comida, sin abrigo y sin señal. La montaña, implacable, les dejó sin margen. Pero la Guardia Civil llegó a tiempo.
Redacción DEx, 5 de abril de 2026.
La madrugada en la sierra del norte cacereño volvió a demostrar que la naturaleza no entiende de improvisaciones. Cuatro senderistas portugueses vivieron horas de auténtica incertidumbre en el término municipal de Guijo de Santa Bárbara, donde acabaron desorientados, sin cobertura telefónica y sin los recursos mínimos para afrontar una noche en plena montaña.
El aviso saltó a las 23:30 horas del viernes, 4 de abril. Desde el Centro de Emergencias 112 se alertaba de una situación delicada: los excursionistas habían iniciado su ruta a las 14:00 horas, pero el paso de las horas, la caída de la noche y la falta de previsión habían convertido la jornada en una trampa.
Sin señal. Sin comida. Sin abrigo. Y con la temperatura descendiendo.
Una búsqueda contrarreloj en terreno hostil
La respuesta fue inmediata. La Central 062 de la Guardia Civil de Cáceres activó un operativo en el que participaron varias patrullas y, especialmente, los especialistas del Equipo de Rescate e Intervención en Montaña (EREIM), desplazados desde Arenas de San Pedro.
La orografía del terreno complicaba cada paso. Senderos escarpados, zonas de difícil acceso y la oscuridad cerrada de la noche convertían la búsqueda en una carrera contrarreloj. Cada minuto contaba.
Tras horas de rastreo, esfuerzo y tensión, los agentes lograron localizar a los cuatro senderistas en torno a las 02:50 horas del sábado. Estaban juntos, desorientados, con síntomas leves de hipotermia, pero conscientes. Resistiendo.
El rescate: frío, alivio y regreso a salvo
El primer gesto fue el más humano: abrigo y alimento. Calor frente al frío de la montaña. Seguridad frente a la incertidumbre.
No fue necesaria asistencia sanitaria, pero sí acompañamiento. Los agentes guiaron a los excursionistas a pie hasta los vehículos oficiales y, desde allí, fueron trasladados hasta la localidad de Jerte, donde habían dejado su coche.
La historia, que pudo torcerse, terminó bien.
La advertencia que nunca sobra
Desde la Guardia Civil insisten en lo que tantas veces se repite y tantas veces se ignora: la montaña exige respeto. Planificación, información meteorológica, equipamiento adecuado y, sobre todo, medios de comunicación.
Porque en la sierra, cuando cae la noche, ya no hay margen para el error. Hoy lo cuentan. Mañana podría no ser así.






