EXTREMADURA SE SUBE AL OLIMPO ESCÉNICO
Rómulo Peñalver para DEX, Cultura, 18 de marzo de 2026.
El Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida alcanza su 72ª edición convertido en una maquinaria cultural de alto voltaje: 150 representaciones, nueve estrenos absolutos en el Teatro Romano y una expansión territorial que lo consolida como uno de los grandes faros escénicos de Europa.
El latido eterno del Teatro Romano
Hay escenarios que no se pisan, se invocan. El Teatro Romano de Mérida volverá a ser altar y espectáculo del 3 de julio al 30 de agosto con nueve producciones, todas estrenos absolutos, que combinan tragedia, comedia, danza y musical.
Arranca fuerte con ‘Spartacus’, un ballet alemán que promete músculo coreográfico y épica desde el primer latido. Y a partir de ahí, un desfile de nombres, mitos y apuestas escénicas:
- ‘Electra Jonda’, con ese pellizco jondo que suena a raíz y a duelo.
- ‘Timón de Atenas’, con Pepe Viyuela al frente.
- ‘Bacanal’, pura danza con Carlos Hipólito y Juana Acosta.
- Comedia para soltar el aire con Carlos Sobera o Fernando Tejero.
- Y el cierre con ‘Las 9 musas’, un musical extremeño que apunta a celebración final con sonrisa y guiño.
Aquí no hay arqueología: hay presente latiendo sobre piedra milenaria.
María Luisa: el otro pulso, más íntimo, igual de necesario
El Teatro María Luisa se convierte en refugio y laboratorio con siete espectáculos que viajan entre lo clásico y lo contemporáneo.
Aquí conviven:
- ‘Medea’ en doble versión (y eso ya dice mucho del mito).
- ‘Prometeo’, en clave de danza.
- La portuguesa ‘A Paz’, que mezcla música y comedia.
- Y una ‘Antígona’ que promete remover conciencias.
Es el espacio donde el clásico se susurra… pero también muerde.
Un festival que ya no cabe en Mérida
Mérida se desborda. Y eso es buena noticia.
La edición 2026 se extiende por:
- Madrid, con programación en La Latina y Bellas Artes.
- Medellín, Regina y la recuperada Cáparra, que vuelve con seis propuestas tras su rehabilitación.
Un festival que no viaja: se multiplica.
Cultura que también es economía
Los números no son fríos cuando hablan de cultura:
- 170.000 espectadores en la pasada edición
- Más de 2,2 millones de euros en ingresos
- Superávit de 600.000 euros
Traducido al lenguaje de la calle: hoteles llenos, bares vivos, taxis trabajando y una Extremadura que se proyecta al mundo sin complejos.
Mucho más que teatro
El festival no se limita al escenario:
- Cine con Cinema Aestas
- Talleres, cursos y conferencias
- Pasacalles y exposiciones
- Cuentacuentos familiares
Y un guiño potente: el nuevo Premio Internacional Odiseo y Penélope, que mira al futuro del teatro clásico con texto inédito y estreno en Mérida.
LUPA DEx
Mérida no programa teatro: construye relato
Hay festivales. Y luego está Mérida.
Aquí no se trata solo de llenar butacas —que también—, sino de algo más profundo: conectar pasado y presente sin convertir el clásico en pieza de museo.
La clave de esta edición está en tres palabras:
Mezcla, riesgo y expansión
- Mezcla de géneros (de la tragedia al musical sin pedir perdón)
- Riesgo en propuestas que huyen del cartón piedra
- Expansión territorial que convierte el festival en marca cultural de Extremadura
Y ojo a esto: mientras otros eventos sobreviven, Mérida crece. No es casualidad. Es estrategia, identidad y, sobre todo, coherencia.
Porque cuando una región cree en su cultura, deja de pedir permiso.
Y Mérida —con sus piedras, sus luces de verano y ese silencio previo al aplauso— ya no pide permiso a nadie.









