Redacción Extremadura, 18 de febrero de 2026. 13,53 h.
Cientos de facultativos toman Badajoz y Cáceres y anuncian huelga una semana al mes: “Esto no es una amenaza, es una realidad”
La sanidad extremeña ha dejado de susurrar. Esta vez ha gritado. Y lo ha hecho en las calles de Badajoz y Cáceres, donde centenares de médicos han dicho basta al borrador del nuevo Estatuto Marco impulsado por la ministra de Sanidad, Mónica García.
Convocados por el Sindicato Independiente Médico de Extremadura (Simex) y los colegios oficiales de médicos, los facultativos han escenificado lo que califican como un “desencuentro total” con el Ministerio. Y han ido más allá: si no hay negociación real, habrá huelga una semana cada mes, incluso en verano.
Badajoz: la marcha que apunta a la Delegación

En Badajoz, cerca de un centenar de médicos marcharon hasta la Delegación del Gobierno bajo un lema tan simple como demoledor: “Sin médicos no hay sanidad”.
El presidente del Colegio de Médicos de Badajoz y de Simex, Pedro Hidalgo, fue directo al hueso:
“Una ministra que no quería a sus médicos podría ser el cuento que les podría decir hoy”.
No fue una frase improvisada. Fue el diagnóstico de un colectivo que se siente ignorado por quien, paradójicamente, también es doctora.
Hidalgo denunció jornadas que alcanzan las 80 horas semanales, guardias encadenadas y una regulación que, lejos de reconocer la singularidad del ejercicio médico, diluye sus responsabilidades en un estatuto generalista.
“Esto ha hecho que esta olla a presión haya estallado”, sentenció.
Cáceres: unidad sin fisuras

En Cáceres, la escena fue similar. Más de un centenar de facultativos respaldaron la protesta. El presidente del Colegio de Médicos de Cáceres, Evelio Robles, subrayó la unidad absoluta del colectivo.
La reclamación es clara:
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Reclasificación profesional acorde a su formación y responsabilidad.
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Regulación específica de jornada y descansos.
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Conciliación real, no retórica.
Robles fue contundente:
“Nos dejamos la salud en ello y se pone en tela de juicio la seguridad clínica”.
La advertencia no es corporativa. Es sistémica. Si el médico no descansa, el sistema falla.
Un convenio singular para una profesión singular
El núcleo del conflicto es técnico y político. Los médicos exigen un estatuto propio, como ocurre en otros países europeos, que contemple:
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La especificidad de la guardia médica.
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La responsabilidad penal y civil del acto clínico.
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La exigencia formativa continuada.
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La dedicación exclusiva en determinados ámbitos.
No piden privilegios. Piden coherencia
En cambio, el borrador del Estatuto Marco —según denuncian— homogeneiza funciones sin distinguir responsabilidades. Y eso, en sanidad, no es un detalle administrativo: es una cuestión estructural.
La huelga mensual: aviso a navegantes
Simex ya ha anunciado que mantendrá una semana de huelga cada mes si el Ministerio no rectifica. Y no descartan mantenerla durante el verano.
“No es una amenaza, es una realidad”, insisten.
La presión no es menor: el verano tensiona plantillas, multiplica la carga asistencial y deja al sistema al límite. El Ministerio sabe que este órdago no es simbólico.
LUPA DEx
¿Qué está realmente en juego?
Autoridad política vs. legitimidad profesional.
Cuando un colectivo altamente cualificado se moviliza de forma unitaria, el problema no es sindical: es estructural.
La paradoja de la ministra médica.
Que Mónica García sea doctora añade un elemento incómodo: el conflicto no puede atribuirse al desconocimiento técnico.
Riesgo sistémico.
Jornadas de 70-80 horas no son sostenibles. No para el médico. Ni para el paciente.
Extremadura como termómetro.
Una comunidad con dispersión geográfica y déficit histórico de especialistas no puede permitirse una fractura prolongada con su cuerpo médico.
La sanidad pública no se sostiene con discursos. Se sostiene con profesionales que asumen una carga técnica, emocional y jurídica incomparable.
Si quienes sostienen el sistema denuncian precariedad estructural, el Gobierno debe escuchar antes de descalificar. Y negociar antes de imponer.
La ministra tiene ahora una elección clara:
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O rectifica y se sienta a negociar un marco específico que dignifique la profesión.
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O cronifica el conflicto y convierte la sanidad pública en un campo de desgaste permanente.
Porque cuando los médicos estallan, no es un problema corporativo. Es un síntoma de que el sistema entero está enfermo. Y los síntomas, en medicina, no se ignoran. Se diagnostican y se tratan.






