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Los cazadores quieren que la montería y la rehala sean declaradas Bien de Interés Cultural en la región

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«La Montería y la Rehala cumplen con todos los requisitos para ser declaradas Bien de Interés Cultural en Extremadura», ha dicho en la presentación del proyecto el presidente de Fedexcaza, José María Gallardo, quien ha estado acompañado por su vicepresidente, Manuel Gallardo, y por el presidente de la Asociación Española de Rehala, Alfonso Aguado, entre otros asistentes relacionados con dicho sector.

En su intervención, José María Gallardo ha informado de que han participado como benefactores, además de Fedexcaza, la Fundación Artemisan; el Real Club de Monteros; la Asociación Española de Rehalas; Aproca Extremadura y Nacho Higuero, así como otras entidades colaboradoras como la revista ‘Caza Extremadura’ o Cinegética Planeta, entre otras.

De este modo, ha señalado que el proyecto tiene la finalidad de reconocer su relevancia y garantizar así su protección y continuación, así como contribuir a su conocimiento por medio de la investigación científica y divulgación.

Sobre la solicitud, ha explicado que ha sido registrada este miércoles y tendrá un plazo máximo de 16 meses para que la Consejería de Cultura y la Dirección General de Patrimonio Cultural puedan resolver dicho proyecto.

Para la elaboración del informe han contado con el doctor en antropología social, Roberto Sánchez, que sin ser cazador, según ha precisado el presidente, «cuenta con una extensa biografía en materia cinegética y cuya tesis doctoral la realizó sobre dicha actividad y los usos del medio natural».

Por su parte, Manuel Gallardo, coordinador del proyecto, ha anunciado las razones por las que deberían declararse como Bien de Interés Cultural, en concreto, por su historia, cuya origen se tiene hace 700 años, así como por su impacto socieconómico sobre el medio rural.

FLUJO ECONÓMICO
En esta línea, el vicepresidente ha indicado que se celebran una media de 75 monterías cada fin de semana entre los meses de octubre y febrero, donde 5.000 personas participan semanalmente en dicha actividad.

También, ha valorado que tanto la rehala como la montería generan al año, según el informe de la situación de la caza en 2016, un flujo económico de más de 160 millones de euros en gastos de carne de caza, taxidermia o cazadores foráneos, entre otras acciones.

Asimismo, ha puntualizado que tanto la rehala como la montería forman parte de una tradición cinegética que se construye como valor identitario en gran parte de Extremadura, con conocimientos propios que se transmiten de generación en generación, con rituales, vocabulario o una producción artesana y de oficios específica.

En definitiva, ha resaltado que sería una medida con un impacto «muy positivo» sobre el mundo rural extremeño, puesto que, según sus palabras, «permitiría impulsar acciones de divulgación, protección medioambiental, así como potenciar un importante motor económico de desarrollo».

Para Alfonso Aguado, «es un deber y una obligación poner este proceso en marcha porque debemos ser conscientes de nuestra responsabilidad, tenemos que hacer cosas por el mundo de la caza y, en este sentido, un proyecto que beneficiará a este sector y homenajeará a aquellas personas que cazaron por los montes hace muchos siglos».

Finalmente, ha destacado que la montería y la rehala son sociales, puesto que, tradicionalmente, ha sido la unión de distintas personas para conseguir un fin común y que surgió porque en determinados montes se descubrieron animales salvajes que podrían causar daños o destrozos a la agricultura.

Además, ha recordado que la rehala es una agrupación de perros de caza mayor, cuyo número oscila entre 14 y 24, y la montería es una modalidad donde tiene a dichos perros como protagonistas, donde se cazan desde jabalíes hasta ciervos, entre otros animales salvajes.


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