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Los eternos Status Quo resuenan maravillosamente en el Teatro Romano de Mérida

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Mérida– En una noche donde la historia de más de sesenta años rodando por el mundo y la música se entrelazaron, la banda británica Status Quo, liderada por el sempiterno Francis Rossi, demostró que su esencia ‘boggie rock’ sigue tan viva como hace seis décadas.

El Stone & Music Festival fue testigo de cómo el grupo, con su estilo transversal que abarca desde el folk hasta el hard rock, hizo vibrar los antiguos y bellos muros del teatro romano de Mérida.

Un Repertorio que Trasciende el Tiempo

La velada comenzó con ‘Caroline’, un clásico que resonó por primera vez en el Reading Festival de 1973 y que aún hoy sigue siendo el arranque apoteósico de sus conciertos. La transición a ‘Rain’, del álbum ‘Blue for you’ de 1976, no fue solo un salto en su discografía, sino también un homenaje a Rick Parfitt, el guitarrista y vocalista cuya memoria permanece imborrable en cada nota.

La banda, vestida con camisas blancas y pantalones negros, no solo repasó su historia, sino que también presentó temas más recientes como ‘Beginning of the End’, mostrando que su evolución musical sigue en marcha.

Rossi, el Corazón de Status Quo

Francis Rossi, con la misma pasión de siempre, lideró el concierto con una energía contagiosa. A pesar de los desafíos vocales, su entrega no decayó en ningún momento, y el público respondió con una devoción que trascendió generaciones.

Con éxitos como ‘The Oriental’ e ‘In my chair’, y el icónico ‘In the Army Now’, Status Quo convirtió el teatro en un campo de batalla musical donde cada acorde era un himno de victoria.

La Tecnología y la Tradición se Encuentran

En una era donde la tecnología permite capturar momentos, el público optó por inmortalizar la experiencia, asegurándose de llevarse un pedazo de historia con ellos. Mientras ‘Whatever you want’ llenaba el aire, más móviles que manos se alzaban para grabar el momento.

Un Final Apoteósico

La noche culminó con ‘Rockin’ All Over the World’, una canción que, aunque desgastó la voz de Rossi, no impidió que el público se uniera en un coro masivo. Fue un final perfecto para una banda que, al igual que el teatro romano de Mérida, es un testimonio viviente de un legado que perdura a través del tiempo.

Status Quo ha demostrado una vez más que su música es un puente entre el pasado y el presente, un recordatorio de que el arte, en todas sus formas, es eterno.


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