Mariola Pérez: De campeona del mundo de ciclismo paralímpico a trabajar para ayudar a otras personas con discapacidad

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  • Mariola Pérez es una de las protagonistas del proyecto Extremeños Extraordinarios de Gentinosina Social, cuyo objetivo es mostrar ejemplos positivos de vida normalizada y romper los prejuicios y estereotipos existentes sobre las personas con discapacidad en Extremadura
  • La iniciativa cuenta con la financiación de la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura a través del Programa de Normalización

 Como cada mañana María de la O Pérez realiza su rutina diaria, ayudar y llevar a su hija a la escuela y posteriormente acudir a su puesto de trabajo en el centro que Aspace Cáceres tiene en la calle Acuario. Allí, Mariola, que es cómo le gusta que la llamen, realiza diversas tareas de oficina y recepción para que los usuarios del centro, especialmente los más pequeños, estén siempre bien atendidos y sus familiares puedan dejarlos tranquilamente mientras reciben las diferentes terapias que en Aspace se ofrece a las personas con parálisis cerebral u otras discapacidades que allí acuden.

Ayudar a las personas con parálisis cerebral es una de las grandes pasiones de Mariola. «Me gusta devolver la ayuda que Aspace Extremadura me brindó cuando era una niña y que tanto me ayudó física y emocionalmente para afrontar mi discapacidad», relata la cacereña. Y es que la madre de Mariola tuvo problemas en el parto y para que pudiera nacer los médicos utilizaron forces que al final la provocaron una parálisis cerebral.

«A pesar de mi discapacidad nunca estuve discriminada ni en mi entorno familiar, ni escolar; tuve una vida normalizada. Creo que al vivir en un pueblo pequeño la gente me conocía desde pequeña y por eso no tuve ningún problema», explica Mariola. Aunque nació en Cáceres, Mariola y su familia vivian en el pequeño municipio de Ibahernando que tiene poco más de 500 habitantes y está a mitad de camino entre Trujillo y Cáceres.

En Ibahernando, Mariola avanzó en el colegio de forma normalizada y formando un gran grupo de amigos con los que todavía tiene relación. En esa época, la cacereña recuerda que «mis padres no actuaron con paternalismo hacía mí, me trataron igual que a mi hermana y esto me ayudo a ser una persona independiente». «Después de acabar mi etapa escolar me fuí a Plasencia para vivir con mi tía, así podía ir cada día al instituto sin problemas de transporte», relata Mariola.

Ciclismo

Y al igual que en colegio Mariola logró hacer un buen grupo de amigos en el instituto de Plasencia y sacar sus estudios sin problemas. Esto le permitió poder estudiar Administración de Empresas en Plasencia. Durante estos años Mariola compaginó los estudios con otra de sus pasiones: el ciclismo. Con una dura disciplina, alternando clases por la mañana y entrenamientos por la tarde, Mariola entró por derecho en la historia del deporte paralímpico español.

En el palmarés de la extremeña cabe destacar el oro logrado en el campeonato del mundo de Amsterdam. Este triunfo está jalonado por varios campeonatos regionales y de España, además de títulos europeos y dos diplomas paralímpicos logrados en Barcelona 92 y Atlanta 96. Una carrera exitosa de la que Mariola guarda grandes recuerdos. «A parte de competir y ganar el ciclismo me dio la oportunidad de viajar mucho y conocer a gente de diferentes sitios», comenta la ex ciclista.

El deporte formó parte importante de la vida y la juventud de Mariola, le dio autoestima y le ayudó físicamente a mejorar. Ella compitió en la modalidad de 5 km contrarreloj y 20 km en ruta y eso le dio más reconocimiento entre los suyos.  El pabellón deportivo de Ibahernando lleva su nombre y en breve una calle de Cáceres también, dos hechos que resalzan su figura cómo deportista de élite en los años noventa.

«El deporte me ayudó mucho, me dio momentos inolvidables como el desfile en la apertura de Barcelona 92, los títulos logrados y mucha autoestima. Estudiaba por la mañana y por las tardes entrenaba muy duro y obtuve mi recompensa», cuenta Mariola. «Pero cuando empecé a trabajar no pude mantener el ritmo ni entrenar bien, tuve que dejarlo, pero no me arrepiento. Lo dejé en el momento cumbre de mi carrera, dejando un buen sabor de boca para mí», agrega la ex ciclista paralímpica.

Trabajo y maternidad

El hueco del deporte lo ocupó el trabajo y el poder dedicarse más a su familia y entorno. Para Mariola trabajar en una de las entidades de Aspace Extremadura es un orgullo y señala que desde su trabajo puede aportar su esfuerzo para que la entidad siga prestando los servicios y apoyos adecuados en cada etapa vital, con independencia del grado de autonomía, a las personas con parálisis cerebral. En el centro donde trabaja Mariola los pacientes pueden recibir diferentes terapias ocupacionales, mejorar su psicomotricidad, acudir al logopeda e incluso recibir tratamiento psicológico.

Especialista en compaginar actividades y etapas vitales, Mariola es madre de una niña desde hace 12 años. «La maternidad es algo precioso y con la ayuda de mi familia y pareja he podido avanzar en esta etapa de mi vida normalizando una vez más mi discapacidad», añade Mariola. Una maternidad de la que disfruta plenamente y en la que su hija ha comprendido y normalizado el convivir con una madre con discapacidad, algo que ayudará a afrontar futuros retos a Mariola para seguir ayudando a visibilizar las personas con parálisis cerebral y a pedir un lugar justo para ellos en la sociedad.

Mariola Pérez es una de las protagonistas del proyecto “Extremeños Extraordinarios”, que Gentinosina Social desarrolla con el fin de dar a conocer historias de superación y normalización donde los protagonistas son personas con discapacidad de Extremadura que se han desligado del paternalismo y la condescendencia para tener una vida plena. El proyecto consiste en la selección de estas historias de vida y su difusión a través de distintas plataformas de comunicación con el objetivo de visibilizar ejemplos positivos de personas con discapacidad en Extremadura como ejemplos de vida normalizada.


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