Marta Felipe, 34 años, la chef que ha revolucionado el Bar California. Tradición del Jerte con alma moderna y un futuro que ya huele a grandeza
Paco de Borja, Gastronómica DEX. Jerte.
En Jerte, un pueblo donde los aromas de la cocina tradicional se guardan como reliquias familiares, ha surgido una voz joven, decidida y luminosa. Marta Felipe, 34 años, es la responsable de que el Bar California se haya convertido, desde mayo de 2025, en un pequeño santuario para quienes buscan comer bien… pero también sentir.
Con una trayectoria que suma tradición, temple y calle, Marta está demostrando que la cocina del Valle del Jerte puede ser tan profunda como moderna, tan humilde como brillante, tan sincera como audaz.
El viaje de Marta: de la Escuela de Cocina de Plasencia a templos gastronómicos de España
“Yo empecé de ayudante en Sevilla, con 18 años —recuerda—. Era cocina vasca mezclada con platos de caza y toques modernos. Un aprendizaje duro, pero muy de verdad”.
Su ruta culinaria continuó en Madrid, donde tocó varios de los bares y restaurantes más exigentes de la capital:
La Máquina, Trasgu, Carbón Negro… además de colaborar en catering de alto nivel en la línea de Ramón Freixa, uno de los referentes de la alta cocina española.
“Allí aprendí técnica, ritmo, respeto por el producto… y que la cocina es un oficio de manos y de cabeza”, afirma con esa mezcla suya de humildad y ambición.
Antes de aterrizar definitivamente en el Valle, Marta pasó una etapa clave en Puy du Fou, en Toledo, un lugar donde la cocina moderna se convierte en escenografía. “Allí lo visual era importantísimo. Los platos tenían que entrar por los ojos. Y sí, me gustaba. Sigo creyendo que la estética importa, pero sin perder el sabor”.
El Bar California: el paso que quería dar
Cuando llegó la oportunidad de dirigir el Bar California, no lo dudó.
“Era el momento de tener algo mío. Un sitio donde sembrar mi estilo. Y si crezco, ojalá montar un restaurante más grande… sin dejar de hacer eventos, claro. Me encanta eso”.
Desde mayo, Marta ha ido consolidando una propuesta gastronómica que tiene algo muy suyo: raíces profundas, ideas claras y un talento que empieza a hacer ruido.
“Mi abuela es mi escuela. Migas, patatas revolconas, sopa de tomate, sapillos… eso lo llevo dentro. Yo lo que hago es actualizarlo sin perder el alma”.
Arroces, guisos y platos que huelen a hogar… pero con chispa
Uno de los sellos de Marta son los arroces, en los que junta técnica, intuición y producto local. Pero donde más cómoda se siente es en los guisos de cuchara, la cocina honesta que vuelve a ponerse de moda.
“Se está volviendo muchísimo a lo tradicional. Yo, por ejemplo, hago carrilleras sobre base de revolconas… y funciona de maravilla”.
Eso no quita que también disfrute la cocina creativa:
“La cocina de altura me gusta. Claro que me gusta. Pero siempre partiendo de un producto bueno. No hace falta caviar para hacer un gran plato. Dame unos chipirones, unos morros, unos callos, orejas… o un pan bao con un relleno potente. Eso es cocina real”.
Un menú degustación con acento del Jerte
Cuando le preguntas cómo sería su menú ideal, no duda:
“Un menú degustación mío tiene que recordar a la zona. Visual, emocional… algo que te lleve a la matanza, por ejemplo. Y terminar con sapillos, claro. O mi tarta de queso, que está empezando a coger fama —ríe—. Y la tarta de crema y hojaldre, que es tradición pura de este pueblo”.
El Bar California recibe ya clientes recomendados, visitantes de fuera y un público joven que se está enganchando a su manera de cocinar.
Pero para Marta, lo primero es su gente de Jerte.
“Aquí la visión de la comida es más cerrada, pero lo entiendo. Yo quiero que la gente del pueblo venga, coma, me critique si hace falta, que eso me hace mejorar. Y si vienen de fuera, mejor. A mí dame de comer, ¡ja, ja!”
Un bar para desayunar, merendar… o entregarse a un festín
El Bar California es versátil como su chef:
— Churros con chocolate al amanecer.
— Menús de lunes a domingo.
— Encargos especiales.
— Meriendas llenas de aroma.
— Y degustaciones que sorprenden.
Y, sobre todo, un ambiente cercano, donde Marta se mueve entre fogones y mesas con una naturalidad que conquista.

Lupa DEx
El Bar California es hoy un pequeño gigante gastronómico en el Valle del Jerte. Y Marta Felipe, con 34 años, ya no es “una joven promesa”: es una realidad. Una chef que honra la tradición, que escucha a su pueblo, que experimenta, que no se acomoda, que respeta el producto y que sueña con crecer sin perder el alma.
Si uno se pierde por el Jerte y no pasa por el Bar California, comete un pecado culinario.
Allí se guisa con raíces.
Se emplata con belleza.
Se sirve con cariño.
Y se come… como para cerrar los ojos y decir: “mmm… qué rico todo”.











