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MINA DE VALDEFLÓREZ: LA FALDA ES LA CLAVE

MINA DE VALDEFLÓREZ: LA FALDA ES LA CLAVE

Mina sí, mina no… Vamos a dar un poco de claridad en este asunto tan politizado para desgracia de los cacereños. Obviamente, es nuestro criterio, con absoluto respeto a todo aquel o aquellos que piensen o se expongan lo contrario.

Desde el Ayuntamiento de Cáceres, actualmente regido por PSOE, se está rechazando de manera feroz un proyecto empresarial de enormes cantidades económicas, en aras de nuestra salud. Vaya por delante que todavía no nos hemos encontrado ningún informe médico al respecto (y lo hemos buscado a conciencia). Empecemos por aquí.

Se dice que el polvo en suspensión, generado por la actividad minera, es tóxico, pero no se nos dice el motivo de su toxicidad, ni la composición de dicho polvo. Ni siquiera cuánto polvo existirá. Se da a entender que Cáceres va a estar inmersa en una nube radioactiva y peligrosa. Nada más lejos de la realidad.

Leído en profundidad el proyecto minero-industrial, el polvo generado es el de cualquier excavación y estará compuesto de eso mismo, polvo. En la actualidad, se está construyendo una carretera de cuatro carriles como circunvalación cacereña. En esa obra se produjeron voladuras (hemos asistido a una) con la consecuente generación de polvo y ruido. A su vez se producen excavaciones de grandes dimensiones con la consecuente generación de polvo y ruido y la sorpresa de encontrarse con una gruta arqueológica de incalculable valor histórico y cultural.  No nos hemos encontrado a nadie en nuestra ciudad quejándose del polvo ni del ruido de las voladuras y de la obra que se está realizando, simplemente porque el polvo se ha disipado antes de llegar (los días que el viento apunta a nuestra urbe) y porque las explosiones y el trabajo que se está desarrollando en dicha zona no se han oído ni se oyen.

O sea, que en el proyecto de la susodicha y denostada mina está por escrito que no hay peligro tóxico en el aire y está claro que las explosiones no se van a escuchar en la ciudad debido al tipo de las mismas (también reflejado en el proyecto) y a la situación en sí de la explotación minera. Esta situación es una de las claves de la comunicación torticera que se nos ha estado transmitiendo a los cacereños y llegaremos a ella al final.

Es muy importante reflejar los números de este proyecto empresarial y sus consecuencias. Los promotores del mismo se comprometen a contratar 207 personas con contrato indefinido. De esas 207 el 90% serán de Cáceres y la empresa los formará para la realización de los trabajos pertinentes. El sueldo medio de esos trabajadores será de 40.000 € anuales (2.858€ al mes si lo dividimos en 14 pagas). Que el 90% de ese empleo se pretenda que sea para los cacereños tiene su motivo en que no hace falta especialización académica para desempeñar las funciones encomendadas. Es decir, forman a casi 200 personas mientras las pagan y les hacen un contrato fijo y además se comprometen por escrito, como no podría ser de otra manera, a hacerlo. Pues qué quieren que les diga. Más empleo que una pizzería sí que generan, ¿verdad?

También es norma que un proyecto de esta entidad genere del orden de 1.000 puestos de trabajos indirectos, siendo muy prudentes en esta cifra (personalmente creemos que serían muchos más). Es decir, en tema de empleo más de 1.000 puestos de trabajos. Muchas pizzas hay que fabricar y vender para llegar a estas cifras.

En el tema económico les cuento que la inversión los dos primeros años será (insisto que está reflejado en el proyecto) de 350.000.000€. Sí, han leído bien: trescientos cincuenta millones de euros. A lo largo de la duración de la explotación en torno a los 1.000.000.000€ (mil millones). Trasladar las cifras a pesetas a ver qué  sale.

Los promotores han creado una sociedad con domicilio en Cáceres que será la encargada de la explotación, transformación y venta del mineral. Todos los impuestos generados irán, en su parte legal y correspondiente a Cáceres, Extremadura y la Hacienda Central. Nos están contando desde las esferas políticas que el dinero va a salir fuera, cuando es totalmente falso.

¿Y qué pasa con el agua? Más de lo mismo. Lanzan al vuelo noticias tremendistas de sequía y contaminación de corrientes subterráneas. Pues bien, el consumo de agua anual que necesitaría la explotación minera será el equivalente del consumo de toda la ciudad de Cáceres durante dos días al año. Sequía no vemos con estos datos. Por otra parte, la balsa creada para la transformación del litio ( recordamos que las balsas no producen nubes de polvo) será impermeable y el agua se devolverá debidamente depurada. Vamos, que no vamos a beber agua fosforescente y que si hay sequía será porque no llueva y no se hayan hecho las mejoras correspondientes por partes de los políticos para paliar esta posible situación. Más información sesgada y tremendista en este tema.

Y llegamos a la falda. La falda de La Montaña que es el argumento más cizañero esgrimido por los políticos enconados en no permitir esta inversión.

Personalmente hemos ido a ver la zona de la mina de litio. Por cierto, es una zona de minería antigua con sus edificios en ruinas, pozos y demás aparejos olvidados por el destino. Una vez que llegas al centro de la zona a explotar te das cuenta que Cáceres no se ve, por lo que desde Cáceres tampoco se observaría. Además, la falda afectada por los mismos no es la que está justo detrás del Santuario. No es esa. Es el valle de La Sierra de La Mosca, nombre que ha empezado a desaparecer en las reivindicaciones, ya que es más tremendista referirse a la mina con un salvemos La Montaña. La Montaña ya está salvada, puesto que no se la toca en ningún momento.

En este paraje abundan las retamas, encinas y alcornoques y edificaciones en ruinas de la antigua mina. No tiene un valor ambiental más que el de la naturaleza normal extremeña. Sí que nos llamó la atención ver un buen número de casas a todas luces no legales debido a su tamaño, situadas en un entorno de claro peligro incendiario ya que los posibles extintores de un fuego allí no pueden entrar a hacer su trabajo, en parte, por la expulsión de la empresa minera que estaba adecuando los caminos. Esto nos lo comentó in situ un profesional del sector. Nos preguntamos entonces si algún propietario de esas casas irregulares será componente de la famosa plataforma anti-mina. La respuesta la conocemos, lo que pretendemos es que el lector se lo pregunte también. Y no digamos cuando nos dice que se van a talar árboles centenarios que eso es como de cachondeo. De arrancar árboles deberían de dejar de hablar de inmediato ya que parece que por Cáceres no va a quedar ni uno si se siguen haciendo las obras urbanas como las que hasta ahora sí que estamos sufriendo, recuérdese la última de la Avda de Virgen de Guadalupe, por cierto, sin limpiar de arbustos y otras lindezas en su parte central que la hacen cuanto menos desagradable… y peligrosa.

Sigamos. Estando ya en la falda correcta (menudos líos de faldas nos quieren montar) observamos que la pantalla natural existente y cuya cota máxima no se va a tocar (lo pone en el proyecto) hará de parapeto tanto para el polvo como para el ruido y, además, impide que se vea la explotación desde la ciudad. Solo se vería parte de la misma desde el Polígono Ganadero.

Miramos a nuestro alrededor e intentamos situar 2.000 campos de fútbol en esta zona. Les contamos esto porque también se ha dicho que la mina afectará a unas 1.000 hectáreas y 2.000 campos de fútbol es lo que ocupan. De hecho, se lo que ocupará la explotación, pero esas mil hectáreas son muchas hectáreas. No, no caben los 2.000 campos de fútbol, no. De nuevo información mal intencionada. Hablan de zona afectada con mucha intención.

Imaginamos la zona replantada y el lago artificial que va a quedar la empresa cuando termine. También ayuda a nuestra imaginación haber visto bocetos de los mismos. Tienen comprometidos gastarse 16.000.000€ en el reacondicionamiento de la zona y están dispuestos a escuchar las necesidades de la población para dejar una zona de ocio natural, etc.

En conclusión, no se toca El Calerizo, no provoca sequía, no se producirán nubes tóxicas, no está en la falda de La Montaña, reducirá el paro, activará el comercio y la formación de empresas auxiliares, saneará cuentas públicas, pondrá a Cáceres en el mapa mundial, no tiene impacto visual y si no se cumplen esos términos la empresa pagará una indemnización terrible que para eso se le exigirá un aval importantísimo en cantidad. Entonces por qué este empecinamiento en contra. Qué sombras políticas cutres esconde esta actitud. ¿Cómo a Vara le gusta, que estamos convencidos de que sí, a su partido y al PP no? ¿Así de simple? ¿O es que toca un poco la propiedad de una fundación amiga del Ayuntamiento? ¿Es una simple estrategia política para ganar, o eso creen, votos? ¿Esa es la simpleza de los que nos mandan?

Léanse el proyecto y vayan a la zona de inversión. Háganse su propio juicio de valor. Que no piensen por usted porque no piensan en usted. Y recuerden, gracias a las minas del Señor Moret, por ejemplo, Cáceres fue reconocida y creció poblacional y económicamente. Y le llegó el ferrocarril, ahora tan denostado y a la espera de su “ actualización ” como está prometido y previsto conforme a los tiempos que vivimos.

La empresa está ahora en plena campaña de imagen y “convencimiento” de las bondades del proyecto, con sus directivos reuniéndose con aquellos que les quieren escuchar. Más reflexión y menos obstáculos torticeros y absurdos, por mucho que se nos diga que si se pone en marcha va a ser la recesión de Cáceres  – disminución de la actividad comercial e industrial que comporta un descenso de los salarios, de los beneficios y del empleo – de una vez por todas. ¿ Tan bien estamos ahora? Echen un vistazo a la ciudad y dígannos cuan equivocados estamos en todo lo que aquí se ha expuesto. Que el litio está ahí y vale un potosí. O sea.

Sobre el Autor

Juan Preciado

Analista político. Comunicador. Escritor.

marketing digital

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