NOVENTA AÑOS DE LA APROBACIÓN DEL VOTO FEMENINO

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Parece mentira  que las mujeres hayan  conseguido  el derecho a votar para poder elegir a sus gobernantes hace solo noventa años.

La lucha por alcanzarlo se logró en el año 1931 con la defensa parlamentaria de Clara Campoamor  que tal vez por ello fue marginada, y la negación  de la izquierda, incluida Victoria Kent. Mantuvieron con firmeza la  opinión de que las mujeres, no deberían tener derecho al voto, porque  influidas por la iglesia, se inclinarían por el voto conservador. Hemos sabido que un alto dirigente político manifestó, que hay ocasiones en las que las mujeres alcanzan roles destacados, pero siempre que así fue lo hicieron “siendo más hombre que un hombre”.Qué edificante  esta observación, podría llamarse egolatría sexual.

Las sufragistas del Reino unido lucharon por ello desde 1838. La legislación internacional reconoció el sufragio universal en la Declaración de los Derechos Humanos de 1948. En uno de sus artículos  se declaraba que toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su País así como  el derecho a participar en las funciones  públicas.

En la época actual en  España  se consagró  con carácter pleno  en  la Constitución de 1978.El Código Civil había minusvalorado a las mujeres durante años, restringiendo algunos derechos  a “mujeres y a menores” .Una comparación inicua. Las discriminaciones se hicieron patentes  y lo triste es que continúan en muchos ámbitos de la vida civil. Hubo Reglamentaciones de Trabajo que exigían la baja en su actividad laboral  al contraer matrimonio, ofreciendo una pequeña cantidad de indemnización. Es cierto que al aprobarse la Carta Magna, muchas  pudieron recuperar sus puestos de trabajo sobre todo en la Administración Pública.

La mayoría de edad no llegaba hasta cumplir 25 años, salvo para contraer matrimonio, en otro caso era necesaria la autorización paterna. Para abrir una cuenta bancaria debían aportar la firma de su esposo o su padre y lo mismo para aceptar  un contrato de trabajo. Vamos,  como un menor de edad.

Siempre recordamos a  la señora Mercedes Fórmica que no pudo incorporarse al ejercicio de la Abogacía al terminar su preparación profesional, por ser mujer, incluso después de obtener el Doctorado. Tampoco opositar a la carrera diplomática. Se rebeló en realidad escribiendo un artículo en el Diario ABC titulado “domicilio conyugal” en el que relataba un hecho real: una mujer perdió su vivienda y los hijos por ser declarada infiel a su esposo, sin ninguna prueba. El marido reclamó al hijo varón y las hijas tuvieron la tutela de la mujer con una pensión de imposible supervivencia. En fin un calvario que aún se produce en la práctica cuando algunas mujeres tienen que padecer calladamente los malos tratos en tantas ocasiones, incluso hasta la muerte

En democracia no puede permanecer la discriminación en ningún ámbito, como establece el artículo 14 de la Constitución, el Estatuto de los Trabajadores y tantas normas de la Unión Europea. Las mujeres pueden votar pero  tristemente se advierten  límites a los derechos fundamentales, por eso se ha creado nada menos que un Ministerio de Igualdad, que es el reconocimiento de que aún no se ha logrado ese derecho.


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