EL NÚMERO 70 DE LA “REVISTA CULTURAL” VE LA LUZ BAJO LOS CALORES ESTIVALES

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El editorial de este número lleva el curioso título de “¿Para qué rascarse el bolsillo?”, y trata de la cada vez mayor pereza  que tienen los vecinos para contribuir a determinadas causas que redundan en beneficio de toda la comunidad.  La sección de “Cuentos populares ahigaleños” nos regala en esta ocasión aquel de “Míalu pol andi vieni”.  Se abre un nuevo apartado con el epígrafe “Ahigal en el siglo XVIII: Catastro del Marqués de la Ensenada”.

La pluma de Crispín García Paule, colaborador asiduo de la revista, describe los “Oficios perdidos: Pastores en Ahigal”.  No falta la página poética, a cargo de José María García Plata (“Un poema en la retina”).

Otra también poética pero en estilo más dialectal y de andar por casa es la  de “Oracionis al muestru mo: en jabla d,Ahigal”.  Vuelvo Crispín García con otra poética rima,  cuyo título es: “Mi Abuelo Nicolás”.  También acude  a la cita la tercera parte de “Leyendas de tesoros que se cuentan en Ahigal”, así como el apartado de “Las cosas que pasan en Ahigal (o que no pasan)”.

Elena Paniagua Cáceres, cuya firma es visible en muchas revistas, trae el relato de “Una historia de misterio ocurrida en `La Nava`.  Continúan unas puntualizaciones a la carta del vecino Antonio Gil Paniagua, ahigaleño éste que sigue publicando sus “Estampas de Ahigal”; ahora una bautizada como “Carretera”.

Tiene su correspondiente hueco la asociación deportiva “Zarajuelle”, que da detallada cuenta de sus actividades.  Otras colaboraciones se deben a Martín Mahíllo Santos, que hace una semblanza de la vida de Bartolomé Esteban Murillo; a María de los Ángeles García Mateos, con el relato “En la guerra” o a Petry Becedas, con su conocida página de “Mis recetas caseras”.

Se cierra  la revista con las crónicas de historiador José María Domínguez Moreno: “El Portal de  la Iglesia de Ahigal y los Concejos Abiertos” y “El Patrimonio de Ahigal, falto de atención”.

Numerosas fotos ilustran el texto, destacando la que  conforma la portada, en blanco y negro y de notoria antigüedad, donde aparece el matrimonio formado por Eladia Díaz y Vicente Moreno.


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