Nuestra amistad comenzó en un curso pero se ha fraguado con las cornadas de la crisis. Nos reunimos una vez cada dos meses. Nos hemos visto caer y reinventarnos y hoy vemos luchar a Marco. Marco era otro alumno más. Hoy es nuestro maestro de vida.
Yo elijo el día y la hora. Tiene que ser el Domingo 11 del 11 a las 11, una fecha y una hora fácil de recordar.
Decidimos alquilar un autobús para disfrutar de la compaña desde el primer momento y volver más descansados tras una jornada de camino. El autobús partió en Badajoz y yo me subo en Mérida. Aquí nos sacamos la primera fotografía de los futuros peregrinos.
Valbuena posa su mano sobre el hombro de Marco, yo llevo el cartel de Guadalupe y mi nieto, Jaime el inquieto, ya ha encontrado buena compañía. La luz del otoño luminoso de Extremadura nos acompaña. Paramos a recoger al resto del grupo a Trujillo y vamos disfrutando de ese paraíso natural que son las Villuercas, Geoparque mundial de la UNESCO reverdecida por las lluvias.
Cuando estamos todos juntos y dentro del autobús, comenzamos por lo màs importante, la seguridad. Valbuena nos indica los cinturones y las puertas con gracejo y soltura.
El autobús nos deja en la rotonda sur de acceso a Guadalupe, donde confluyen cuatro carreteras. Ese es el punto ideal para hacer un trayecto corto para personas con poco tiempo o falta de hábito de andar.
Marco, nuestro líder espiritual me da paso como guía del grupo. Estas son mis primeras frases ” Vamos a ser peregrinos, no turistas. Peregrinar es diferente. Peregrinar es encontrar un motivo espiritual, aunque no sea religioso, peregrinar es tener un sentido y el peregrino a Guadalupe lo que busca es llegar hasta la Señora, la reina de la Hispanidad“.
“Vamos a atravesar 11 puertas diferentes antes de encontrarnos junto a ella. Primero peregrina el cuerpo, luego peregrina la mente y al final peregrina el espíritu, Primero peregrinamos en grupo, entre risas y conversaciones, pero es necesario el silencio para escuchar la naturaleza y escucharnos a nosotros mismos”.
Antes de comenzar hacemos estiramientos y preparamos los músculos del cuerpo para los retos. Para ello ponemos en marcha nuestro afamado ejercicio de Taurichí, un Taichì que basa sus movimientos en los lances taurinos y que está causando sensación .
La primera puerta es tan enorme como sorprendente. Atravesar por debajo el increíble puente para un tren que nunca lo cruzó, mientras escuchamos el murmullo sonoro del río Guadalupejo,
Llega mi mejor momento. Los dejo alejarse por un camino que huele a otoño, entre colores flamígeros..
Quiero andar solo y sentir la plenitud de estar vivo. Un pájaro, que silva como mi padre rasga la mañana y me emociona. Es como un guiño para mi espíritu. Una iluminación. Sencilla pero profunda. Mi pensamiento se llena de gratitud. Gracias por dejarme ser guía de gente que amo en el espacio que màs amo.
Recuerdo a Mandela hijo de príncipe y que hablaba del liderazgo del pastor, porque él lo fué, Detrás, siempre detrás, dejando hacer pero cuidando del que lo necesita. Me siento un afortunado pastor que cuida de su rebaño de amigos.
Marco trastabillea un poco, pero su cuñado le hace de báculo. Me viene una frase motivadora. ” El amor lo vence todo, vence hasta la muerte”. Nuestro amor se llama fraternidad.
Jaime, mi nieto, me fascina. Se ha ganado con su simpatía, desparpajo y sociabilidad a todo el grupo que lo adopta mientras yo voy cuidando del rebaño. Rosana le enseña a pintar el otoño, otro a comer moras y ponerse la boca negra, otro responde a sus curiosidad continuada. Yo miro, escucho y disfruto conscientemente de ese momento. No hay nada que pase tan deprisa como la niñez de alguien que quieres.
El grupo disfruta del camino, se entremezclan conversaciones con momentos de silencio, La vida compartida es menos dura y Marco, con su ejemplo, nos ha hecho multiplicar el valor de la vida y de cada día. Este momento, hoy efímero, con el tiempo será eterno.
Marco sorbe su saliva con una perilla. Se apoya en un bastón. Su hermana le coge el brazo con amor y todos lucimos con orgullo la camiseta verde de la ELA. La lucha de Marco es nuestra lucha. Nunca caminarás solo, ese himno del Liverpol, es la hermosa imagen que refleja la fotografía.
Ya estamos llegando a la meta. Marco sonríe entre sus dos mujeres más cercanas. Rosa su mujer es su mejor báculo. Como ella dice, “Yo tenia que animar a Marco y Marco me anima a mi“, En este difícil viaje que nadie ha elegido la familia lo es todo, porque la ELA no solo roba músculos, te roba tu empresa, tu modo de vida. Marco ha tenido que reinventarse y ha tomado la decisión de que la misma pasión que le ponía a su trabajo y a sus empresas se la pone a esta batalla, para que se investigue mucho màs, para los que el día de mañana recibirán sin esperarlo su sentencia de ELA tengan mas esperanza y mejores remedios que los que ahora la padecen.
El camino atraviesa un viejo puente. Nos detenemos. El tiempo también. Es el mismo puentecillo que atravesó varias veces la Reina Isabel la Católica, Cristóbal Colón, Cervantes y tantos de los peregrinos que por el han pasado. Un puente del camino Real a Sevilla, del camino a Lisboa, de los grandes caminos guadalupenses cuando desde el siglo XIV al SXVII Guadalupe fué el principal destino de peregrinación de la península. Mi nieto Jaime, se ofrece a sus seis años a sacarnos esta foto y deja asomar el artista que lleva dentro.
Dejamos el camino y penetramos en las calles de Guadalupe. Todos y todas con nuestras camisELAS,  cantando ” Que alegría cuando me dijeron ..” y dando vítores a la lucha contra la ELA. Las personas que ocupan en ese momento las sillas de las terrazas nos reciben con un aplauso espontáneo que nos hace felices.
Nos sentamos alrededor de la fuente, que otrora fuera pila bautismal donde se bautizaron los dos primeros oriundos de América y cuyo documento original se mantiene aún en la biblioteca del monasterio.
Antes de entrar en la basílica y atravesar su puerta Santa, la que se abre solemnemente en los años Santos, nos detenemos en la escalinata para sacarnos la foto que todo grupo de peregrino a Guadalupe requiere. Escaleras y detrás, la impresionante fachada a la plaza de uno de los edificios màs impresionantes de España.
Recorremos el interior de la basílica y nos encontramos por primera vez, separados por la verja con la virgen de Guadalupe. Marco y yo nos miramos perplejos y reímos. De forma poco habitual la virgen viste el hábito verde. No existen las casualidades. Allí todo es verde esperanza.
Ya podemos ir a almorzar. Como somos un nutrido grupo nos han preparado una mesa dentro, en el precioso salón que diseñó Moneo. Me quedo anodadado al llegar. Las trabajadoras y los trabajadores de la hospedería nos han preparado una gran mesa llena de detalles. Me siento tremendamente agradecido. Va a ser una comida muy especial.
Conversamos. Brindamos. Celebramos la vida. Acertamos con el plato los que pedimos la impresionante sopa de tomate. Vino de la tierra de Cañamero y sobretodo, un aperitivo de morcilla de Guadalupe templada que con unas primeras cervezas, reconforta nuestras gargantas secas y matan el gusanillo del hambre.
Jaime se sienta conmigo. Creo que pocos amores hay tan limpios y prodigiosos como el del abuelo y el nieto. Somos cómplices. Me dice que Marco tiene parte de Robot porque habla a través de una máquina.
Terminamos con prisa la comida. Nos esperan para hacer la visita al monasterio. Como diría Cernuda no hay peores manos para enterrar que las del sepulturero. Hay guías magníficos y guías ganaderos.
Llegamos ante la Señora. No se pueden sacar fotos por respeto. Entramos en el camarín y cada uno se queda en silencio, en esas conversaciones que uno lleva por dentro.
Al salir, el maestro Valbuena se acerca a los dos niños y les pregunta. ¿ Que te ha dicho algo la Virgen?. El primero dice que nada ,Jaime dice ” Que me quiere mucho” y se queda tan fresco.
Nos subimos al autobús. Cansados por tanto vivido. Es de noche y llueve. Satisfechos porque el Betis, mi equipo y verde, acaba de ganar al Barça en el Camp Nou.
Al despedirme Marco no habla, me abraza, sonríe y con su mano en la boca me hace el gesto de que le ha encantado.
A mi me encanta estar a su lado.
JAIME RUIZ PEÑA  es el autor del blog EL TURISTA ESPIRITUAL

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