El tiempo pasa y el papel para Extremadura, y para Cáceres, siempre es papel mojado, y estas palabras que escribo me duelen, porque si analizamos la realidad, casi podemos decir que los incumplimientos con nuestra tierra, por unas razones u otras,  por parte de los distintos gobiernos socialistas, podrían alcanzar, a buen seguro, un record Guinness, porque son los más progresistas los más incumplidores, ellos con tal de ser más, son más, hasta en eso, aunque después escriban el relato a su manera, lo que no necesariamente concuerda con una realidad que  ellos  no ven. Si los políticos de izquierda fueran tan comprometidos y solidarios, su tuvieran tanta sensibilidad social, tanto que han gobernado y ahora vuelven a gobernar, los extremeños no estaríamos como estamos, y la culpa, es de quien lleva en el gobierno de progresía ya casi más años que el General.

Hoy, sin querer entrar a fondo, en lo que creo que nos traerá este nuevo gobierno, porque no me gusta ser adivina, si diré que Extremadura nada puede esperar de él, al estar ya comprometido el presupuesto que debe elaborar el gobierno de España con a quienes España les importa un comino, y ello, sin ni si quiera haber empezado a redactarse,  porque ya están  cerrados y atados, por otras Comunidades autónomas, los compromisos con el Estado, incluidos los que no se consideran ni parte de él; por tanto, Extremadura  no formará parte del papel. ¿se puede ser más irrelevante para el nuevo gobierno?

Tenemos un gobierno que se sustenta en acuerdos que los españoles no deberíamos merecer, y menos la España Constitucional, un gobierno que tiene menos votantes que la oposición y por tanto, es para que algunos, que iban de sobrados se lo hubieran hecho mirar antes de irse ,  pero lo más triste, es que Extremadura no sea capaz de no dejarse engañar más, una tierra y unas gentes que no merecemos ser  la cara pobre de nuestro país y, créanme, lo somos, porque  se ha hecho  muy poco,  por quien de verdad debería hacerse,  precisamente, por no tener mayor conciencia de Nación, lo único que hemos recibido han sido algunas que otras,  promesas de papel en los PGE progres, que nos dividieron en Norte y Sur y que después nos han  dividido entre, el Este y Oeste

En el año 2018, último año que hubo presupuestos del Estado entre las principales actuaciones de los PGE para Extremadura,  en el área de Fomento, además del AVE y la mejora en carreteras, están la adecuación de las avenidas Martín Palomino y de España en Plasencia con 2 millones de euros, la duplicación del acceso a Badajoz por la N-432 por 6,3 millones de euros y el acondicionamiento del tramo de la N-110 entre Navaconcejo y Tornavacas por 2,3 millones de euros, un millón de euros para licitar las obras de la Ronda Sur de Cáceres y otro millón para el nuevo puente de Cabezuela del Valle, junto con partidas “necesarias” para la redacción de estudios y proyectos en la Red de Carreteras del Estado en Extremadura, como la variante de Malpartida en Cáceres, la autovía A-43 entre Mérida y Ciudad Real, la A-81 entre Badajoz y Espiel y la A-83 entre Huelva y Zafra, así como la variante de Zafra en la N-432., más de 6 millones de euros para la Ciudad de la Justicia en Badajoz;  60.000 euros para la nueva sede del Museo Visigodo y 2 millones para la ampliación del Museo Nacional de Arte Romano y Un millón para la segunda fase de la muralla cacereña, más de 54 millones de euros, en agricultura y medio ambiente, entre los que ha se encuentran la mejora del abastecimiento de la ciudad de Cáceres y su entorno por 8,7 millones de euros, la culminación de la nueva depuradora de Almendralejo con 1,2 millones o actuaciones del Plan Crece por 15,9 millones de euros para depuración y saneamiento en municipios.

De todas estas actuaciones, siendo INSIGNIFICANTES, lo peor es que nada, o casi nada, se ha visto ni ejecutado, PAPEL MOJADO y, nuevamente, es un gobierno progresista quien lo ha parado y así no hay quien salga del hoyo, porque no son ya las necesarias obras las que no vemos, sino los puestos de trabajo que generan, el desarrollo que se frena y la desigualdad que sufrimos como consecuencia de ello. Me duele mi tierra.