Paco de Borja, 4 de enero de 2025.
El 6 de enero de 2026 no será un Día de Reyes cualquiera en Cáceres.
Será un aniversario redondo: cien años exactos de la creación e inauguración de la estatua que conmemora permanentemente en el Paseo de Cánovas de Cáceres, al poeta salmantino-extremeño José María Gabriel y Galán por el escultor hervasense Enrique Pérez Comendador, primera obra individual importante de este artista, resultado de un concurso público convocado en 1925, que ganó con su proyecto escultórico.
Cien inviernos, cien mañanas de Reyes, cien veces volver al verso y la música, como quien vuelve a casa.
Porque hay tradiciones que no se heredan: se cuidan. Y esta, la de leer poesía o cantar frente al bronce del poeta, se ha mantenido viva gracias a la perseverancia de quienes entienden que la cultura también necesita guardianes.
Una estatua, un pueblo, una deuda saldada

La estatua —bronce sobrio y gesto humilde— no fue un capricho monumental. Fue un acto de justicia poética. El pueblo devolviendo al poeta lo que el poeta había dado al pueblo. Y qué más acto idóneo que rendir homenaje a la figura galaniana cada seis de enero con motivo de su fallecimiento en tal día real.
Cáceres no solo honra a Gabriel y Galán: se reconoce en él.
En un tiempo de prisas y pantallas, que 876 poemas escritos a mano sigan llegando a un certamen escolar es, sencillamente, una victoria cultural.
Este acto anual —emocionante, sencillo, intergeneracional— no habría sobrevivido sin nombres propios. El periodista y escritor Valeriano Gutiérrez Macías, desde 1955 hasta 1983 y desde ese año, el publicista y declamador Joaquín García-Plata hasta poco antes de su fallecimiento, para hacerse con la batuta de la coordinación y presentación de tan emotivo sucesos cultural, el primero que se celebra en Extremadura cada año, el cantautor Matías Simón, hasta la actualidad. Estos tres difusores de la cultura extremeña forman el motor silencioso que ha evitado que la tradición se disolviera en el olvido. Hoy día, Gutiérrez Macías y García-Plata, junto al poeta y escritor Edmundo Costillo, dan título a premios, porque la memoria también se escribe en mayúsculas.
Este 2026 habrá, además, un reconocimiento especial y sentido para José María Rodríguez Bermúdez, recientemente fallecido, propietario del Bar Oliver, vecino fiel de la estatua y devoto galaniano de barra y conversación.
Valores Extremeños: cuando la cultura educa
El XV Premio “Valores Extremeños” recae este año en Miguel Fresneda Corchado, director teatral y profesor de Lengua, Literatura y Teatro. Un premio que no distingue fama, sino coherencia, y que reconoce a quienes enseñan a pensar, a leer y a decir.
XXV Concurso de Poesía Escolar: el futuro escribe con tinta
Nada menos que 876 poemas, todos manuscritos. Un cuarto de siglo después, el certamen demuestra que la poesía no ha muerto: ha cambiado de manos.
Premios con nombre propio
- Creatividad Poética “Valeriano Gutiérrez Macías”
- Caligrafía “Edmundo Costillo y Marín”
- Microrrelatos “Joaquín García-Plata”
Los niños toman la palabra
Desde el acoso escolar transformado en abrazo, hasta la música que convierte poemas en canciones, pasando por la Navidad, la amistad o el simple protagonismo de una gotera que se vuelve metáfora, los textos premiados hablan de lo que importa.
Hay versos que ya pesan:
“Un trauma que cayó sobre un ángel al que le quemaron las alas…”
“Cuando llego a la puerta y veo a mis amigos, se me iluminan los ojos…”
“Con la armónica y la guitarra los poemas se transforman en canciones…”
Once, doce años… y una lucidez que muchos adultos han extraviado.
El acto de este 6 de enero de 2026, a partir de las 12:00 horas, contará también con intervenciones musicales, porque Gabriel y Galán no se entiende sin ritmo ni emoción compartida.
Los premiados leerán sus textos ante la estatua, como manda la liturgia laica de este día.
Unamuno lo dijo, Cáceres lo confirma
Como escribió Miguel de Unamuno a su muerte:
«No ha pasado Gabriel y Galán por la tierra como callada sombra…»
Tenía razón. Cien años después, el poeta de Frades de la Sierra sigue ahí, en bronce y en voz viva, escuchando a los niños leerle poemas en la mañana de Reyes.
Y mientras eso ocurra, Cáceres seguirá siendo un poco más ciudad y un poco más hogar y sobre todo, la fiel precursora de la Cultura y la Literatura en la región extremeña.







