La localidad cacereña se convierte en refugio sensorial para personas ciegas con un proyecto único en Europa
La escultora Lucia Beijlsmit impulsa desde la Raya cacereña un encuentro internacional donde el tacto sustituye a la mirada y la inclusión deja de ser discurso para convertirse en experiencia
Redacción DEx, 2 de abril de 2026.
Hay lugares donde el arte se contempla. Y hay otros, como este rincón sereno de la Raya cacereña, donde el arte se siente. Donde las manos sustituyen a los ojos y el silencio del campo extremeño se convierte en lenguaje universal.
La escultora holandesa Lucia Beijlsmit ha vuelto a abrir esa puerta invisible que conecta sensibilidad, naturaleza y humanidad. Lo ha hecho con un proyecto que, lejos de lo anecdótico, apunta a convertirse en referencia internacional: el encuentro “Escultura, naturaleza y tacto”, una iniciativa pensada —y vivida— desde las personas ciegas.
Cuando el arte deja de mirarse para empezar a tocarse
No es una metáfora. Aquí, el arte no se protege tras vitrinas ni se contempla a distancia. Aquí se recorre con las yemas de los dedos, se interpreta sin intermediarios y se habita.
El proyecto, presentado al presidente de la Diputación de Cáceres, Miguel Ángel Morales, busca consolidar una segunda edición tras el éxito del pasado año. Una experiencia que reunió a personas ciegas, con baja visión y videntes en un mismo plano: el de la percepción.
“Que puedan tocar todo. Que se sientan aceptadas. Es una oportunidad única para todos”, resume la artista.
Y no hay impostura en sus palabras. En los jardines y el taller de Beijlsmit, la escultura deja de ser objeto para convertirse en experiencia háptica —esa forma de conocimiento que pasa por el tacto y que la cultura tradicional ha ignorado demasiado tiempo.
Salorino: del olvido demográfico al epicentro cultural inclusivo
Lo que sucede en Salorino tiene algo de pequeño milagro. Un municipio fronterizo, lejos del ruido y de los focos, que de pronto se posiciona como laboratorio de innovación artística y social.
La primera edición ya dejó huella:
- 14 participantes de distintos perfiles
- Artistas y no artistas compartiendo proceso
- Naturaleza como escenario y materia viva
Y, sobre todo, una idea poderosa: la accesibilidad no es adaptar el arte, sino repensarlo desde su raíz.
La participación de la catedrática María José García Vizcaíno, de la Montclair State University (EE. UU.), aportó dimensión académica a un proyecto que combina práctica artística, investigación sensorial y convivencia.
Un salto internacional con sello extremeño
La nueva edición quiere ir más allá. Beijlsmit propone que el encuentro se desarrolle en inglés, abriendo la puerta a creadores procedentes de Estados Unidos, Canadá o Reino Unido.
Pero hay algo que no cambia: Extremadura como punto de partida. Salorino como epicentro. La inclusión como lenguaje común. Porque aquí no se trata solo de atraer talento internacional. Se trata de conectar mundos: el rural y el global, el visible y el invisible, el arte y la vida.
LUPA DEx
Cuando la cultura deja de excluir (y empieza a transformar)
- Innovación real: Este proyecto rompe con el modelo tradicional de museo y plantea una experiencia accesible desde su concepción.
- Extremadura como referente: Iniciativas como esta posicionan la región en el mapa de la cultura inclusiva europea.
- Impacto social: No se trata solo de arte, sino de dignidad, participación y reconocimiento para personas con diversidad visual.
- Riesgo y oportunidad: Sin respaldo institucional sólido, estos proyectos corren el riesgo de quedarse en experiencias aisladas. Con apoyo, pueden convertirse en modelo exportable.
En tiempos de ruido, prisas y pantallas, Salorino propone algo radical: parar, tocar, sentir. Y quizá ahí, en esa caricia a la materia, esté la verdadera revolución cultural que muchos aún no han sabido ver… pero que otros, por fin, empiezan a sentir.






