Héroes y tumbas
No cabe duda de que esos tipos del “Delta Force” están preparados exhaustivamente. Lo mismo llegan a un rincón apartado de Pakistán y le arrean cuatro tiros a Bin Laden, que se descuelgan de los helicópteros en Caracas, se cepillan a la guardia cubana del tirano y luego le ponen los grilletes al “jirulo” fantoche de Maduro. Uno, servidor, no deja de admirar a esos “yankees” que tuvieron los bemoles de tirarse en paracaídas tras las líneas alemanas cuando aquello de 1944 en Normandía. Muy bien, muy bien, chapeau. Pero no siempre fue así; por más que los alaben genios del cine en películas magníficas, como “La legión invencible” y tantas otras del maestro J. Ford. Nuestro reconocimiento, pero una cosa: lo cierto es que la razón estaba de parte de los indios. Y nos los muestran como unas partidas de salvajes desalmados. A los indios de la América anglo los masacraron miserablemente y uno de ellos fue el general Nelson Miles. Este pollo no tenía bastante y se fue a la guerra de Cuba contra los españoles. Ahí queríamos llegar. A Cuba. Más se perdió en Cuba. Qué razón tiene el dicho u oración impersonal, como prefieran. En Cuba se vieron las caras los “yankees” y los soldaditos españoles de traje de rayas. Bien, España perdió aquella guerra, sobre todo por culpa de unos políticos indecentes que enviaron muchos españolitos y muy pocas balas. Se perdieron Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Lo de Filipinas fue vergonzoso. Menos mal que estuvo allí un sargento de Miajadas, en lo de Baler, Saturnino Martín Cerezo, que dijo que para testículos, los míos. Más ejemplos. Un general español, que había nacido en Ibiza, les dio una tunda de órdago a los insurgentes cubanos en la batalla de La Loma del Gato, en la que murió José Maceo, hermano de uno de los principales líderes del levantamiento. Ese general fue don Joaquín Vara del Rey que con quinientos soldados defendió el fortín de El Viso, cerca de Santiago de Cuba. Allá fueron a tomarlo seis mil “rangers” del 5º cuerpo de Ejército del general Shafter. Atacaban de oleada en oleada, y los españolitos con sus fusiles “máuser” se los iban cepillando uno tras otro, hasta que fueron cayendo bajo la metralla de los obuses de artillería con los que los machacaron los “yankees”. Se distinguió el general Vara del Rey dando valor y fuerza a sus tropas. Recibió múltiples heridas y cuando ya no quedaban cuatro gatos, trataron de retirarlo en una camilla y allí lo asesinaron los “mambises” de mala manera. Su valor y heroísmo fue tal que los mismos mandos americanos le rindieron honores y se ocuparon de darle honrosa sepultura. En Santiago está enterrado aquel patriota hoy pasto del olvido. En fin, que muy bien los “Delta Force”, y que vayan tomando nota nuestros muchachos de la BRIPAC, del Tercio, o de lo que sea, por si acaso hay que demostrarle al mundo una vez más que, cara a cara, y con los mismos medios, un soldado español no tiene nada que envidiarle al que se le ponga delante. Bueno, un recuerdo patriótico para don Joaquín Vara del Rey. Un héroe.






