Redacción DEx, Madrid/Extremadura, 23 de junio de 2026
La negociación entre PP y Vox vuelve a incendiar la política extremeña. Ignacio Garriga acusa a María Guardiola de “engañar y humillar a los extremeños” y eleva el pulso reclamando una capacidad de decisión que vaya mucho más allá de entrar “por entrar” en el Ejecutivo. La gobernabilidad de la región está en el aire… y el órdago crece.
“No queremos entrar por entrar”
El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, ha endurecido notablemente el tono contra la presidenta de la Junta en funciones, María Guardiola, al reclamar no solo presencia, sino “capacidad de decisión y ejecución” en un eventual gobierno de coalición PP-Vox.
En una entrevista en Las mañanas de RNE, Garriga insistió en que su partido no aceptará sillones decorativos, sino poder efectivo. “No queremos formar parte de un gobierno del PP; queremos un gobierno en el que se nos permitan cambios reales”, subrayó.
“Guardiola ha intentado engañarnos”
El dirigente de Vox fue un paso más allá y acusó a Guardiola de haber intentado “engañar” y “humillar a los extremeños”, dando por zanjada cualquier lectura amable del estado de las negociaciones.
Para reforzar su argumento, recordó los resultados de las elecciones autonómicas de diciembre: Vox duplicó escaños, mientras que PP y PSOE perdieron 10.000 y 100.000 votos, respectivamente. A su juicio, las demandas de su formación se corresponden con la fuerza obtenida en las urnas.
Un “giro de 180 grados” para Extremadura
La exigencia de Vox pasa por un acuerdo que garantice un cambio profundo respecto a la última legislatura del PP. Garriga habló de “dar un giro de 180 grados a la autonomía” y demostrar que “hay cosas que se pueden cambiar”.
La clave sigue siendo la misma: poder real, no un acompañamiento simbólico. Y hasta que esa condición no se cumpla, en Vox no ven motivos para cerrar el acuerdo.
Lupa DEx
Las negociaciones entre PP y Vox han entrado en terreno pantanoso. El tono, antes prudente, se ha transformado en acusaciones directas y exigencias maximalistas.
Vox presume fuerza electoral y quiere mando efectivo; Guardiola evita ceder todo el control de un ejecutivo que aún no ha nacido.
Extremadura, mientras tanto, permanece en un limbo político donde cada declaración multiplica la tensión. Nada está cerrado, nada está descartado… y cada día pesa más que el anterior.






